Chihuahua
Reconoce dentista a asaltante detenida
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El Heraldo de Chihuahua
3 de mayo de 2008

El Heraldo de Chihuahua

Chihuahua, Chihuahua.- Después de que se diera a conocer la detención de la presunta asalta dentistas Margarita Chávez Luna, una de las afectadas, quien la identificó plenamente, tiene temor de que sus cómplices regresen a su consultorio.

"A diario me enfrento al mismo sentimiento de aquella tarde en que me encañonaron, sólo pienso qué intenciones tendrá el paciente que llega al consultorio", relató la afectada. Después de la detención de Margarita Chávez Luna, como se hace llamar la delincuente, a la odontóloga la mandaron llamar para identificarla. "Tenía miedo y mucho coraje, pero cuando la vi, me dio lástima, pena... se veía muy humilde". Los recuerdos de ese día regresaron a su mente, "¿qué tenía en la cabeza y en el corazón para atreverse entrar a un lugar a amenazar y dispuesta a matar por tres pesos?".

La dentista asegura que hay al menos otra persona involucrada, ya que, días antes de que la asaltaran, un hombre empezó a acudir al consultorio para que le hiciera una obturación (relleno). "Uno está acostumbrada a tratar las personas y uno sabe cuándo se está quejando de más o está fingiendo. Esta persona le pagó y le dio una dirección de la colonia, la cual no existe". Este sujeto hacía cita y no acudía, pero pasaban los días y de repente se aparecía.

Ella le decía que no lo podía atender y él comprensivamente le decía que estaba bien, que haría cita. El día del asalto, este hombre acudió al consultorio y le dijo que no lo iba atender porque ya la había dejado plantada varias veces. A los 5 minutos llegó una pareja, decían que eran de Namiquipa y querían una limpieza dental para la mujer. Con palabras más, palabras menos, la envolvieron y convencieron de atenderlos. Ya lista con sus herramientas de trabajo y dispuesta a revisarle la boca a la mujer, se dio cuenta de que no necesitaba la limpieza bucal. El hombre le dijo -es que me recomendó una paciente suya-, y le dio el nombre. En ese momento, ella se asustó y se paró de su silla de trabajo al desconocer el nombre de la paciente que él nombraba: fue cuando la amedrentaron con el arma de fuego.

"Ellos se robaron mi tranquilidad y la de mi familia. No me importa lo que se robaron, pero vivo con miedo", relata la especialista. Cada día se enfrenta a lo que pasó: "Paciente que llega pienso que me va asaltar o me pregunto qué intenciones tendrá. Todos los días trabajo con miedo". Ahora tiene miedo de represalias y miedo de que los cómplices de esta mujer puedan volver a hacerle daño.

Después del asalto, el tipo que cree que está involucrado le habló por teléfono de un número público y a la fecha no ha vuelto aparecer. Ahora se está cambiando de consultorio y mandó colocar cámaras y una alarma anti asalto para prevenir otro incidente.