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Chihuahua
Exigen justicia para Pau
Cientos de muchachos del Cobach 2 se manifestaron contra el asesino de Paulina, reprocharon el poco avance de las investigaciones. Foto:El Heraldo de Chihuahua
El Heraldo de Chihuahua
18 de marzo de 2008
Ever Haro Guillén
Chihuahua, Chihuahua.- "¡Queremos vivir sin miedo!", exclamaron los jóvenes que ayer marcharon para exigir seguridad y justicia para su compañera Paulina Luján Morales; no obstante el intento de una maestra por persuadirlos para abandonar la manifestación. Actitud que, con todo respeto, los estudiantes reprobaron, indicando a la docente que marcharían, más que por Paulina, por ellos mismos, para hacer ver a las autoridades que necesitan garantías para salir a las calles sin temor. Emoción que en principio amenazó con cancelar una marcha para la que, minutos antes de las 10:00 horas, solamente un estudiante había arribado. "Pues aquí estoy esperando a la gente, pero todavía no llega nadie", expresaría el joven, observando luego que, esperando a que cambiase la luz del semáforo, sus compañeros de aula iban a su encuentro. De pronto, de todas direcciones, grupos de adolescentes arribarían al punto de reunión, lo mismo que una de sus maestras que les pidió que se fueran a casa, que no usarán el uniforme para marchar, aunque dejó a su consideración la invitación a manifestarse de otra manera. Actitud que avivaría todavía más el deseo de seguir hasta el final con el plan, no obstante que desde el pasado viernes la directora, Elizabeth González, trató de impedir que la marcha se llevara a cabo, quitando del acceso al plantel las pancartas que convocaban al reclamo. Por supuesto, sin poder detener la cadena de correos electrónicos que se generó para despertar el apoyo y la solidaridad de todos los estudiantes, quienes comenzaron a caminar poco antes de las 11:00 horas, levantando pancartas, blancas, rosas y verdes por todo lo alto, tras haberles plasmado mensajes como: "El que atenta contra una, lo hace contra todas". Otras más con reclamos y consignas tales como "Si fuera alguien de tu familia, ¿qué harías?", "¡Podrías ser tú!", "Hoy fue Pau, ¿mañana quién?", que lograron llamar la atención de los automovilistas que, sin inconvenientes, apoyaron la marcha deteniendo sus coches, toda vez que al principio el contingente no fue escoltado por personal de la Dirección de Tránsito. Lo que ocurrió minutos después, cuando una patrulla y varias motocicletas resguardaron la integridad física de los manifestantes. Poco más de 100 personas, entre niños, jóvenes y adultos, que tomarían la calle Libertad. Tramo donde compradores y vendedores de las diferentes tiendas salieron a ver lo que ocurría, observando la mayoría con buenos ojos el interés de la juventud por manifestarse y reclamar sus derechos, sin hacer nada más. Todavía había camino por recorrer y rumbo a la Plaza de Armas, los gritos de la multitud comenzaron a subir de tono para, al llegar a la Presidencia Municipal, vociferar frases como "¡Ni una más!" Claro reclamó al Ayuntamiento, cuyas puertas estuvieron cerradas a consecuencia del día festivo, lo mismo que las instalaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, adonde el grupo se dirigió para interponer una denuncia. Lo que no pudieron hacer debido a que los funcionarios tuvieron el día libre, optando por dirigirse hacia el lugar donde Paulina Luján fue vista por última vez. Algunos exhaustos, pero dispuestos a terminar la caminata que siguió por la calle Doce, la avenida 20 de Noviembre y la Cuarta hasta su cruce con la Samaniego, donde todos los manifestantes formaron un círculo y tomados de la mano elevaron una plegaria que, desde el día en que encontraron sin vida el cuerpo de su compañera, guardaron en su corazón. "Padre Nuestro que estás en los cielos", clamarían los jóvenes, entristecidos, golpeados por cada palabra que salía de sus bocas, ya no con el coraje e impotencia de que las vidas se estén perdiendo, sino con la esperanza de que su oración fuera escuchada. En tanto, la maestra que trató de evitar la marcha y un grupo de alumnas colgaban corazones en la malla ciclónica de una primaria ubicada en el lugar, en memoria de una amiga sin igual. La marcha concluiría las puertas de su escuela, puertas que volverán a abrirse, aunque nunca más con el regocijo de que Paulina Luján regrese a clases, a vivir esa vida que le fue arrancada. "Gracias a todos por haber venido", señalaría entonces una de las alumnas que dirigió la marcha, felicitando a sus compañeros por haberse atrevido a ser valientes; quedando en la puerta del plantel el recuerdo de que cierto día, la juventud chihuahuense, unida, soñó con un mundo mejor. |
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