Chihuahua
"Llevaría 30 años aplicar nuevo sistema de justicia"
El presidente del STJ, Rodolfo Acosta Muñoz, presidió la inauguración. Foto: El Heraldo de Chihuahua
El Heraldo de Chihuahua
7 de marzo de 2008

Ernesto Topete Bernal

Chihuahua, Chihuahua.- La Reforma Penal no es una bala mágica para solucionar los problemas del crimen en México, pero el sistema de juicios orales es una excelente alternativa, aunque el sistema es perfectible en todos sus ámbitos, aseguró el doctor David A. Shirk, director del proyecto Justicia en México, del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego.

Shirk indicó que capacitar a policías, abogados, agentes del Ministerio Público para aplicar la reforma en México tomaría por lo menos de 20 a 30 años.

"Hemos coordinado una serie de foros en diversos estados de México con la finalidad de estudiar los grandes cambios que hemos visto en materia penal y el sistema de justicia, como Nuevo León, Oaxaca y Chihuahua", dijo el especialista.

Mencionó que estas experiencias son importantes para entender qué es lo que enfrentan estos estados, para eficientar el proceso de una mejor aplicación de la justicia, sobre todo en Chihuahua, que es uno de los estados con un mayor avance en esta materia.

David A. Shirk explicó que la reforma es un proceso generacional y que todo va muy bien. Cuestionado sobre la crítica que hizo el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, en el sentido de que los juicios orales en México no van poder aplicarse, dijo lo siguiente: "Bueno, los juicios orales no son una bala mágica para reformar un sistema, son un componente de una transformación sistemática, comprensiva, que requiere este país".

Resaltó que cuando se habla de los juicios orales, se habla de un sistema acusatorio, en un procedimiento en el que están balanceadas las partes.

"En ese sentido, los juicios orales no van a resolver todo, pero sí son parte importante en la aplicación y administración de la justicia que hace que todo sea más rápido y mejor", agregó.

Incluso citó, por ejemplo, ciudades como Los Angeles y Nueva York, en los Estados Unidos, donde a pesar de que tienen un alto nivel y desarrollo económico, el crimen no para, pero el sistema de justicia aplicado con un nivel de transparencia mejora la aplicación de la justicia con mayores garantías para las víctimas del delito.

Recordó que en los Estados Unidos el actual sistema de justicia tardó en entrar cerca de 60 años y aun así todavía se sigue adecuando, porque sigue siendo perfectible.