Chihuahua
El despido injustificado
El Heraldo de Chihuahua
13 de enero de 2008

Mtro. Jaime A. Acevedo Balcorta

Chihuahua, Chihuahua.- Por despido injustificado podemos entender, grosso modo, el hecho de que el patrón prescinda de los servicios de algún trabajador sin que éste haya dado lugar con su conducta a la remoción en el empleo de que es objeto. Los motivos por los que un patrón puede despedir lícitamente a un trabajador, sin responsabilidad, se encuentran en el artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo y, fuera de esos supuestos, debe entenderse, en términos generales, que el despido de que sea víctima un trabajador es injustificado.

El despido injustificado genera para el trabajador una serie de derechos de carácter laboral, previstos precisamente en la Ley Federal del Trabajo, y a cargo del patrón, que pueden reducirse al pago de las siguientes prestaciones: tres meses de salario diario integrado, por concepto de una indemnización que prevé la propia Constitución federal, por lo que esta prestación es conocida como "indemnización constitucional"; las vacaciones proporcionales al último año de servicios prestados; la prima vacacional, equivalente al 25% del importe que le corresponda por concepto de vacaciones; el aguinaldo proporcional al último año de servicios prestados y la llamada "prima de antigüedad", consistente en una suma equivalente a doce días de sueldo por cada año de servicios prestados, aunque no haya cumplido los quince años laborados, como algunos patrones pretenden. En cambio, el trabajador despedido injustificadamente no tiene derecho a reclamar los veinte días por año de servicios prestados a que se refiere la fracción II del artículo 50 de la Ley Federal del Trabajo, porque ésta prestación sólo tiene lugar cuando es el trabajador el que rescinde, el que da por terminada la relación laboral por causas que imputa a su patrón, o bien, cuando éste, habiendo sido condenado por la Junta a reinstalar al trabajador despedido, se niega a hacerlo. Los salarios caídos se generan desde el día del despido hasta que el patrón paga las prestaciones a que está obligado. Esta carga patronal ha sido muy cuestionada desde el punto de vista de la equidad y la justicia, porque si bien constituye una forma de presionar al patrón para que resuelva y pague en forma pronta al trabajador, también ha dado lugar a abusos de algunos trabajadores y litigantes en materia laboral, que se aprovechan de esa prestación para dilatar los juicios laborales. En este sentido, a título personal, me parece que lo correcto sería que los salarios caídos se generaran únicamente en tanto el trabajador no obtenga un nuevo empleo o se le pague lo que se le debe por el que lo despidió, lo que ocurra primero. Esta reflexión implica una reforma legal que competería, en su caso, al Congreso de la Unión.