Chihuahua
Fé te da confianza y te quita el miedo e incertidumbre
Para Dora Elva, su experiencia la ha fortalecido y le mostrado el gran amor que tiene a su alrededor, ser humilde y recibir ayuda.
Dora Elva Cervera Luján:

> "Cuando mostramos solidaridad y generosidad, nos convertimos en el milagro que mucha gente está esperando"
El Heraldo de Chihuahua
5 de octubre de 2013

De la Redacción

Chihuahua, Chihuahua.- "Mi fe me ayudó a aceptar con tranquilidad mi circunstancia, me dio fortaleza para emprender una lucha que no termina. Vivo intensamente cada día sin miedos, pero siempre consciente que una vez que inicias por el sendero del cáncer debes de estar atenta y vigilante de tu salud", mencionó Dora Elva Cervera Luján, una sobreviviente de cáncer de mama.

Dora fue diagnosticada en noviembre de 2010, tras una autoexploración en la que se detectó una bolita en el seno izquierdo, cerca de la axila. La exploración fue motivada por una charla con sus amigas, una de ellas había acudido a una plática escolar con el Grupo Reto, donde les hacían énfasis que una de cada 8 mujeres padece cáncer de seno, era jueves y para el domingo decidió autoexplorarse, encontrando en su seno una bolita, no perdió el tiempo y fue a practicarse una sonografía junto con una mamografía; en ambos estudios se reportaba un ganglio inflamado.

No se quedó tranquila y decidió acudir con su ginecólogo a finales de noviembre. El panorama no era bueno, podía ser cáncer y tenía que someterse a una cirugía. El 20 de diciembre fue programada para una biopsia transoperatoria y resultó ser un carcinoma ductal infiltrante G3; le retiraron varios ganglios, dos de ellos con metástasis. Fue una noticia muy difícil, no podía evitar relacionar la palabra cáncer con la muerte; fue difícil, pero de inmediato tomé una postura positiva, sabía que tenía que enfrentar la enfermedad con optimismo y fortaleza".

La actitud positiva y ser disciplinada en el tratamiento fueron factores para que Dora se sienta ahora una triunfadora. Por más duro que fuera el tratamiento, nunca se dio por vencida; fue sometida a 6 ciclos de quimioterapia, todo lo que le indicaban lo hacía, pues estaba convencida que era una manera de salir adelante. Ella tomó como ejemplo a otras mujeres que habían salido adelante. Me visualizaba sana y sabía que podía lograrlo.

"Lo más importante para mí fue tener fe, que te da la confianza y te quita el miedo y la incertidumbre. Me fortalecí al no sentirme sola, recibir oraciones de mis amigos y hasta de gente que no me conocía". Dora fue sometida a una cirugía conservadora. Le practicaron una cuadrantectomía.

Ella recuerda que incluso le pidió al doctor que le quitara el seno, pero su tumor era muy pequeño. Su principal miedo era dejar a su familia, no ver crecer a sus hijos; sin embargo hizo conciencia que en este mundo está de paso, por lo que disfruta cada momento de su vida. Su esposo Efraín Rubio nunca la dejó caer.

"El motor de mi vida son mi esposo y mis hijos. Mi lucha era por ellos". Efraín siempre la hizo sentir especial, recuerda que cuando yo usaba mis turbantes él siempre la estaba elogiando y me tomaba fotografías, "el día que me llegaba a poner peluca era "wow", yo nunca me sentí f ea o diferente, me vi rodeada de mucho amor, pero sobre todo mi esposo me hacía sentir que a pesar de los cambios físicos él veía a alguien especial".

A sus dos hijos, David, de 12 y Daniela, de 14, en ese entonces más pequeños, decidió hablarles sin tabúes, les dijo lo que era la enfermedad, cuál era el tratamiento y las consecuencias. Ella afirma que fue una manera de protegerlos de comentarios negativos a los que podrían estar expuestos.

"Yo no les puedo prometer que no me voy a morir, porque nadie tenemos la vida comprada, pero si les puedo enseñar a mis hijos que no te vas a esconder ante una circunstancia, sino que debes enfrentarla con información, siendo obediente con el tratamiento y, sobre todo, con una actitud positiva".

Esta madre luchadora se ha convertido en un ejemplo de fortaleza, unión, solidaridad y lucha ante cualquier adversidad, a la vez que los pequeños aprendieron a afrontar sus miedos con el amor de su familia. "Uno no puede predicar sólo con palabras, sino con el ejemplo, y ellos vieron que en una circunstancia difícil la familia se une".

Desde que le dijeron que era cáncer fue a cortarse el cabello para que sus hijos no vieran un cambio tan drástico con la enfermedad. En el primer mechón decidió raparse. Era un mensaje de fortaleza, y a pesar de que la veían cansada, con llagas y sin ganas de comer, nunca la vieron rendirse.

El que toda la familia estuviera involucrada les daba pauta para hablar de la enfermedad sin miedo. Esta experiencia, indica Dora, les ha dado a sus hijos herramientas para tener más prevención, porque saben que se puede vivir si se detecta a tiempo. El cáncer es una enfermedad muy costosa.

En aquel entonces el matrimonio pasaba por inestabilidad económica, por lo que recibió una muestra de generosidad y solidaridad de amigos, familiares y desconocidos, así como de la Fundación CIMA, quienes hicieron posible que ella accediera al tratamiento de 25 sesiones de tomoterapia, que por su situación era inalcanzable.

"Muchas veces, cuando mostramos solidaridad y generosidad, nos convertimos en el milagro que mucha gente está esperando; yo estoy agradecida por el apoyo que todas las personas me brindaron en esta lucha contra el cáncer".

Durante su tratamiento recibió tres tipos de medicamentos; los primeros le causaban vómitos, náuseas y malestares generales; los segundos era más agresivos, se llenaba de llagas. La boca, las manos y los pies eran las partes que más resentían.

A pesar de ello, Dora nunca dejó de dar clases de piano, incluso las llagas de sus manos sangraban, el dolor era fuerte, pero no se iba a dar por vencida. "Siento que tienes dos opciones: ser víctima o tomarlo con optimismo, porque es muy importante la actitud positiva, nunca me lamenté de las circunstancias, sabía que era una situación difícil, pero tenía que afrontarla".

El día de la helada del mes de febrero le tocaba una de sus quimioterapias y ni el clima la hacía faltar, no había nada que impidiera que ella recibiera su tratamiento. "Vivo sin miedo, vivo intensamente, me fijo en las cosas que para muchos son imperceptibles cuando estás con la rutina, pero una vez que empiezas a recorrer el camino del cáncer sabes que tienes que vigilar tu salud".

Dora está sometida a una estrecha vigilancia médica, ya que primero le detectaron una tumoración en la tiroides, la cual resultó una patología benigna y hace unos meses le detectaron unos nódulos en el pulmón derecho, no hay evidencia de que pueda ser cáncer "Eso no me evita seguir viviendo, disfrutar de mi familia y mi trabajo. Las experiencias difíciles te fortalecen y te permiten ver cosas importantes. Para mí el cáncer, lejos de ser una experiencia negativa, para mí fue positivo, me di cuenta del amor que tenía alrededor, pude ser más humilde y recibir ayuda".

Dora siente ahora el compromiso de ayudar. En su proceso se dio cuenta que hay personas más enfermas y agradece la oportunidad que la vida y Dios le han dado de seguir luchando. "Me siento afortunada y agradecida con Dios, con mi familia, con mis amigos y con la gente que no me conoce pero que se preocupó por ayudarme económicamente y con sus oraciones". Enfatizó que las mujeres no deben de tener miedo, porque detectar la enfermedad a tiempo te da la posibilidad de vivir.