Chihuahua
Rescate aéreo de familia atrapada
Los primeros en ser puestos a salvo fueron los niños Alejandro y Antonio, de 5 y 4 años, luego la mamá -Lucila Piñón- y al final el jefe de familia, Marco Alejandro Sánchez.
> Trataron de cruzar arroyo en dompe, que fue arrastrado por la corriente
El Heraldo de Chihuahua
20 de julio de 2013

Karina Rodríguez Chacón/Colaboradora

Chihuahua, Chihuahua.- Una familia fue rescatada por el helicóptero de la Policía Municipal, luego de que el "dompe" en el que cruzaba por el arroyo Los Nogales, en la colonia Jardines de Oriente, fue volteado y arrastrado por la corriente, lo que puso en riesgo durante más de dos horas a los afectados, entre ellos dos niños 5 y 4 años de edad.

El hecho se registró cerca de las 11 de la mañana, cuando vecinos alertaron a los cuerpos de seguridad sobre una familia en riesgo en el arroyo cercano a la avenida Equus, pues la fuerza de la corriente arrastró al camión pesado con todo y tripulantes, por la supuesta ruptura de un presón cercano a la comunidad de San Guillermo, en el municipio aledaño de Aquiles Serdán.

En el dompe viajaban los esposos Lucila Piñón Anchondo y Marco Alejandro Sánchez Ruiz, y sus hijos Alejandro y Antonio, siendo el marido el que conducía la pesada unidad, la cual consideró con el peso suficiente para no ser arrastrada por el agua y no acató las órdenes de los agentes de Seguridad Pública y sugerencias de vecinos de no cruzar la fuerte corriente.

Sin embargo al comenzar a avanzar el agua, que convierte en un enorme arroyo toda la zona cercana a la avenida Equus, volteó la unidad, por lo que con sacrificios Lucila y Marco Alejandro pudieron salvar a sus pequeños hijos, terminando encima del vehículo volcado y arrastrado unos metros por la corriente.

Las unidades de rescate comenzaron a llegar unos 20 minutos después de ocurridos los hechos, pero elementos de la Policía Municipal y de Bomberos no pudieron hacer algo por tierra por la familia, que sufrió con la incertidumbre de estar en medio de la corriente, en tanto que decenas de personas y agentes cercanos al lugar buscaban la forma de ayudarlos.

Los elementos de rescate pudieron llegar a orillas del arroyo, a unos 22 metros de distancia de donde se encontraba el camión volteado, por lo que a gritos tuvieron que tranquilizar a la familia, ante el miedo de los pequeños y la tensión de los adultos que estaban desesperados por sacar primero a los niños, quienes permanecían abrazados de su madre, cuyas caritas mostraban el temor por lo que pudiera ocurrir, mientras el padre realizaba varias llamadas telefónicas y aunque el dompe volcado no se movía ya por las violentas aguas, todos seguían en riesgo y la brisa se mantuvo constante.

Al lugar debió trasladarse el jefe del Departamento de Bomberos, Guillermo Ávila, quien dialogó también a gritos con el señor Sánchez, quien en un principio rechazaba ayuda porque esperaba que bajara la corriente, pero terminó por aceptar para poner a salvo a sus hijos y esposa.

Los bomberos intentaron varias maniobras para ver si era posible llegar con los afectados, pero fue imposible, incluso trataron de aventarles chalecos salvavidas para que se protegieran de mayores riesgos, pero no lograron su cometido.

De la misma forma personal del Ejército Mexicano, la Policía Municipal y paramédicos llegaron al lugar para apoyar las labores; entre los elementos se hablaba de la posibilidad de realizar un rescate vía aérea.

Mientras ello ocurría, el presidente municipal Marco Adán Quezada Martínez fue alertado de la situación, por lo que decidió cancelar sus actividades privadas y acudir personalmente al lugar a coordinar el rescate. De acuerdo con agentes de la Policía Municipal, minutos después de ser avisado pidió poner en marcha el helicóptero Halcón 1 para un rescate aéreo.

El plan de rescate por aire tardó más de 60 minutos en elaborarse, pues de acuerdo con el personal policiaco se debían verificar las condiciones para volar del aparato y diseñar un operativo que no incrementara los riesgos, tanto de los agentes y pilotos, como de la gente en el lugar y en especial de las víctimas.

El alcalde Quezada arribó al lugar para dar instrucciones en el rescate y momentos después aterrizó el helicóptero en una de las calles cercanas, lo que hizo más impresionante la movilización. Ante decenas de vecinos sorprendidos, la aeronave pisó tierra y los rescatistas dieron las últimas instrucciones para coordinarse con el personal en tierra.

El rescate comenzó instantes después de que lo instruyó el presidente municipal. Agentes de la Policía Municipal se mostraron preocupados porque la aeronave está diseñada para vigilancia y seguridad, pero no para estas maniobras.

A la llegada del helicóptero, rápidamente se preparó al rescatista Miguel Moreno Rojas, jefe de la Unidad de Rescate Aéreo, quien fue el héroe de esta situación. Al elemento se le colocó un arnés para poder ser levantado por la aeronave e ir por las personas atrapadas.

El primero en ser rescatado fue el menor Alejandro Sánchez Piñón, de 5 años de edad, quien voló por más de 5 minutos sujetado al helicóptero, hasta que bajaron lo suficiente para ponerlo a salvo y al ser atendido rápidamente por paramédicos de Cruz Roja y bomberos para mantenerlo estable, "tuve mucho miedo", fue lo único que pudo decir; el rescatista volvió a elevarse para sacar del lecho del arroyo al otro pequeño, de nombre Antonio, de 4 años.

La aeronave repitió la operación para rescatar a los padres de los menores, comenzando por la madre, quien al ser elevada y trasladada al punto de reunión, por su peso tuvieron que bajarla antes, porque iba resbalando. Tocaron tierra para ser sujeta fuertemente y así llevarla hasta el área donde se encontraban los paramédicos.

En la última maniobra, los cuerpos de auxilio salvaron al padre, de igual forma tuvo que bajar al punto firme más cercano, porque pesaba mucho y el rescatista no podía cargarlo por mucho tiempo y desbalanceaba el helicóptero. Al llegar a tierra lo esperaba una unidad de auxilio, para llevarlo hasta la ambulancia y reunirse con su familia.

Cientos de vecinos presenciaron el rescate, unos para tener una mejor vista de las maniobras subieron a las azoteas, otras sobre los toldos de los vehículos estacionados en las cercanías y unos más desde sus ventanas.

Personal de la Cruz Roja realizó la evaluación de cada miembro de la familia Sánchez Piñón quienes resultaron ilesos, con una historia que seguramente jamás olvidarán porque estuvieron a punto de morir arrastrados por las fuertes corrientes de un arroyo.