Chihuahua
Tiene Ana, la parricida, mucha probabilidad de volver a matar
Ana Carolina López y su novio y cómplice, José Alberto Grajeda.
Es sicópata: criminólogo

Asesinó a padres no por la herencia, sino por placer
El Heraldo de Chihuahua
15 de mayo de 2013

Marisol Marín

Chihuahua, Chihuahua.- Ana Carolina López, la menor que asesinó a sus padres adoptivos, tiene una gran probabilidad volver a cometer un delito si sale de prisión, pues sufre una sicopatía que hace que tenga falta de remordimiento, por lo cual se especula que su delito lo consumó no por una finalidad económica, sino por el placer de matar.

Lo anterior, según el criterio de Benito Méndez Salas, el coordinador de la licenciatura en Criminología del Claustro Universitario.

Explicó que en el caso de Mauricio Alexis Domínguez Zamarrón, amigo de la imputada y autor intelectual de los asesinatos, se tiene que revisar su historial de vida, si tuvo un padre golpeador, drogadicción o alcoholismo que hayan hecho que haya crecido con ese coraje.

Ana Carolina ideó lo que pudiera denominarse "la tormenta perfecta", que es planear un delito, "pero como sé que no tengo la capacidad, recurro a alguien más para completarlo", por lo cual acudió a su novio, José Alberto Grajeda Batista y a su amigo involucrado.

Dijo que las conductas descritas en el hecho tienen mucho que ver, ya que hay clasificaciones. Un delito cometido con las manos habla de egocentrismo al momento de tener una vida, literalmente, en las manos de otro. Mientras aprietan de frente es que existe un sentimiento, acción muy diferente a si esto es realizado de espaldas o mientras observan los ojos de su víctima.

Aseveró que cuando se utiliza un instrumento (como en este caso, una extensión eléctrica), tiene que ver mucho con el cómo fue utilizada, pues cuando no existe ningún sentimiento de comunicación o afecto con la persona, hay una indiferencia afectiva, lo que pasa por ejemplo con los gatilleros del crimen organizado, quienes generalmente realizan sus actos con pistola.

"Nosotros como criminólogos, cuando vamos a determinar la dinámica delincuencial del sujeto, se puede generar la información donde se revisan varios elementos: el egocentrismo, la indiferencia y la agresividad. Se debe de checar si el sujeto marca una deserción escolar, son muchos los elementos, pero estas personas no lo hicieron tanto por la cuestión económica, sino por ver el qué se siente el poder asesinar a alguien, sentir esa adrenalina", explicó.

En cuanto al homicidio de María Albertina Enríquez Ortegón y Efrén López Tarango, quienes fueron reportados como desaparecidos el 5 de mayo de este año y encontrados ese mismo día incinerados a la salida a Delicias, cerca de la Puerta de Chihuahua, con un pedazo de cable en sus cuellos, el criminólogo explicó que cuando no se llevan el objeto con el que los asesinaron, el fetiche se lo llevan en la memoria y cuando ya no satisface dicho recuerdo, se comienza la fase de búsqueda, razón por la cual Domínguez Zamarrón comentó que quería volver a cometer un ilícito, a fin de satisfacer su placer, por lo cual podría volver a buscar una nueva víctima, una vez que ya no se sienta satisfecho con lo que causó su acto fuera de la ley, a nivel mental y emocional.