Chihuahua
Oramos para que nunca lleguen aquí uniones gay
El obispo Constancio Miranda cumple 60 años de vida, 35 de sacerdote y 14 de ordenación episcopal, por lo cual celebró una misa de acción de gracias en Catedral.
Obispo:

> Son caída al desfiladero
El Heraldo de Chihuahua
29 de septiembre de 2012

Jesús Manuel Ruiz

Chihuahua, Chihuahua.- "Oramos para que nunca lleguen a Chihuahua las uniones gay" porque son una caída al desfiladero, afirmó en exclusiva el obispo Constancio Miranda Weckmann.

Constancio Miranda Weckmann, arzobispo de la Diócesis de Chihuahua, en el aniversario 35 de su ordenamiento como sacerdote, oró por los chihuahuenses y expresó que los niños son fuente de valores que los adultos deben aprender, como es el poder de la alegría y del perdón; oró porque las uniones gay nunca lleguen a Chihuahua, por considerarlas el inicio de una caída en el desfiladero, y a la tecnología en comunicación, una herramienta que la Iglesia deberá aprovechar para acercar a los jóvenes.

"Yo primero le agradezco a Dios, porque sin méritos míos, sin que de mi parte exista ninguna cualidad, el Señor me ha elegido para servirle en el sacerdocio.

"El 5 de febrero de 1977 me ordenaron diácono en Madera, en el Santuario de Guadalupe, luego presbítero el 30 de septiembre de ese mismo año, y obispo hace 14 años, el 4 de agosto de 1998, en Atlacomulco, Estado de México; éstos son los tres grados en un mismo sacramento, y en los tres yo he sentido la mano palpable de Dios, que Él viene a suplir nuestras deficiencias para llegar a ser un servidor del evangelio".

Destacó que la máxima satisfacción que le ha dado el ministerio es servir a la gente, sobre todo a los más sencillos, a los más pobres, a los más necesitados de cualquier tipo: en salud, en bienes materiales, en ignorancia religiosa; cualquier pobreza lángara que tengamos, es el sacerdote el que se siente más feliz cuando el Señor lo acerca a ellos y le participa de su misma humanidad y, elevándola por el bautismo al grado divino, postre de su santidad, "de eso es lo que le doy gracias a Dios".

Añadió, "yo estoy muy agradecido con Dios por estos 35 años de haber sido su servidor, con mucha alegría, yo por decir así tiene uno también algunas tristezas en la vida inherentes de la humanidad, pero decirte en aquellas que yo haya sido feliz, pues puedo decir que yo he sido muy feliz en el sacerdocio".

Recordó que su diócesis es Cuauhtémoc-Madera, donde le tocó servir siempre en la Sierra, "en la parroquia de Santa Clara estuve 5 años, en la parroquia de Santa Ana en Namiquipa otros 5 años, luego el obispo me mandó a Roma 2 años, el obispo Unzueta que me formó, tanto de diácono, como de presbítero, a especializarme en teología moral y luego regresé y estuve 9 años en ciudad Madera".

Indicó que todos esos años estuvo en esas zonas de Cuauhtémoc-Madera, pero que es distinto de la capital del estado, "gracias a Dios nuestro estado tiene unos valores regionales muy acentuados, complementarios y bonitos".

"Chihuahua ha crecido y ha madurado tanto las cosas materiales, como en las cosas de la cultura y de la Iglesia, en lo que veo una gran diferencia es entre Atlacomulco y aquí, porque vivimos en regiones y estados culturalmente muy distintos, entonces creo yo que en todos los lados tienen una forma de ser que influyen en esa parte de la Iglesia", indicó.

Respecto de los festejos que llevaría por su cumpleaños de ordenamiento sacerdotal, indicó que no es un hombre que sea de "fiestas", en el sentido mundano, sino que más bien es un hombre que no es de festejar, cuando se trata de sí mismo.

"A mí no me gustan las fiestas para mi persona, pero yo sé que en la figura y en la persona del obispo, no sólo es la persona humana y material solamente, entiendo que se representa a la iglesia de Chihuahua en este caso y que el obispo es signo y lugar de comunión, por lo que le pedí a los sacerdotes y a los laicos más cercanos que de las 4 fiestas que íbamos a festejar, hiciéramos una sola".

Explicó que las 4 fiestas caen entre agosto y septiembre, por lo que no hubo problema para reprogramarlas, "mi día de santo el primero de septiembre, mi día de cumpleaños el 15 de septiembre, cumplí 60 años; el 30 de septiembre cumplo 35 años de sacerdote y el 4 de agosto de obispo, por lo que para no andar en estos meses festejando a cada rato, escogimos de todo el año la del 30 de septiembre, pero como en este año por casualidad cae en domingo y en domingo es el día que más trabajo tienen los sacerdotes por las misas y para que ellos pudieran asistir, lo recorrimos al viernes (ayer)".

Con visible alegría indicó que ayer por la mañana llegó el Seminario a su domicilio a cantarle Las Mañanitas a las 7 de la mañana y a las 12 de ayer se celebró la santa misa, a donde acudieron 95 sacerdotes.

Respecto de la difícil etapa que ha enfrentado Chihuahua en los últimos años que han coincidido con su designación por el Papa Benedicto XVI, como arzobispo señaló que sin duda es una época de prueba para los chihuahuenses.

"Nos ha tocado un tiempo que dijéramos difícil, lamentable, nadie quiere estar en una situación así aunque a veces veamos que nos retrasamos mejor en este campo, en este punto específico de la paz, de la no violencia, del entendimiento, de la unidad. La clave de la situación que vive en la familia, no así unos valores pensados o deseados, etéreos, sino tangibles, el valor de la unidad, porque nos saludamos, porque nos perdonamos, porque servimos; el valor de la solidaridad, el valor de defender la vida desde su concepción hasta su muerte natural".

Agregó, "el valor de ayudarnos unos a otros, todos tenemos necesidad de los demás, juntos y de la mano, mano con mano, corazón con corazón, nos salvamos, solos no nos vamos a salvar y en este punto específico de la paz necesitamos ayudarnos todos, no como una defensa de apertrecharnos, detrás de algo material, sino que broten en nosotros, ya sean los niños, jóvenes, adultos, los casados, los solteros, las ganas de vivir en paz y ser hombres y mujeres de paz".

Continuó, "en cuanto a los valores, yo quisiera anotar algo más, un valor cuando se repite se hace hábito y en cuanto más hábitos buenos tengamos, más valores repetidos buenos tengamos, seremos más felices, como personas; todos seremos más felices cuantas más cosas buenas, hechas hábito, hagamos y haremos muchas más cosas buenas por los que están cerca de nosotros".

Destacó que por eso el llamado repetido es a que "juntos busquemos los valores que nos lleven a la unidad y a la paz".

Precisamente abordando los temas que envuelven a la sociedad moderna, particularmente a los niños y jóvenes con la tecnología, las redes sociales etcétera, destacó que considera esas herramientas como una bendición, si es que se utilizan adecuadamente, para lograr hacer el bien y acercar a más niños y jóvenes a la Iglesia.

"Los medios de comunicación virtuales, la cibernética es una bendición, gracias a Dios que ha puesto en el ingenio del hombre desarrollarnos en el campo de la comunicación, de qué manera y más fácil y más auténtica nos podemos comunicar, pero no caer en las redes de que tengamos los medios de comunicación más avanzados en nuestras manos, el celular, el internet, el Facebook, el Twitter y que seamos los menos comunicados, no vaya a ser que el joven, hijo de familia, se aísle en estos medios y lo absorba y se olvide de sus hermanos en la casa o de sus padres y viceversa, que cada uno de los miembros de la sociedad o de la familia se olviden de él, sino al revés, usarlos, para eso son medios, para que nos sirvan, para que seamos más personas".

Indicó que la Iglesia le da la bienvenida y ha colaborado y ha sido la que ha avalado todos estos adelantos, en cualquier campo y en específico de los medios de comunicación.

"La Iglesia quiere que todas nuestras parroquias, nuestros grupos, que utilizáramos de buena manera y a lo más que podamos, porque esto cambia vertiginosamente en este campo, lo utilicemos para gloria de Dios y para la salvación de los demás, el catecismo, la evangelización, los trabajos de grupo, necesitamos saber utilizar estos elementos de mejor manera para vivir mejor".

Señaló que respecto del futuro de Chihuahua, éste se puede observar en los ojos de los niños, brillantes y llenos de vida, de esperanza y de oportunidades de llevar a la sociedad, con base en la familia de ser mejores cada vez.

"He notado en algunas culturas de diferentes lugares, que el chihuahuense destaca porque tiene aprecio por los niños, por esta etapa de la infancia, de aquilatarla, cuidarla, custodiarla y engrandecerla, lo que considero que es una ventaja enorme, porque a la infancia hay que darle el lugar que merecen como personas a los niños".

Añadió que "los niños no necesitamos hacerlos adultos a fuerzas, no necesitamos menospreciarlos, como seres de tercer grado, sino darles su lugar, hasta sus dimensiones, porque ellos nos aportan a la sociedad y a la Iglesia grandes valores, primero que nada la inocencia, la alegría, la sencillez; porque un niño es sencillo y la sencillez la necesitamos todos, un niño fácilmente perdona y ¿cuántos no necesitamos perdonarnos en esta sociedad, en donde nos hemos herido tanto?", explicó.

De igual forma destacó el valor de la confianza que mantienen los niños, que en conjunto con los anteriores valores tienen mucho que decir al mundo de hoy.

"A un niño hay que apreciarlo porque tiene todos esos valores, pero además es una persona como cualquiera de nosotros, que tiene sus valores y sus necesidades, por lo que debemos aprender a darle el lugar a los niños y nunca, por ninguna razón, quitárselos".

Explicó que para acercar a los niños en un mundo influenciado por la tecnología, se deben involucrar los padres.

"No sólo los catequistas que son un tesoro de la Iglesia, sino alguien que esté, sino los padres que también sean engendradores de un hijo de Dios, que ayuden a que la gracia de Dios se introduzca al hijo, el ser divino, el actuar con la virtud que tiene por haber sido elegido como hijo de Dios, no dejarle sólo al catequista, al sacerdote o a la iglesia, ese papel, porque debemos de recordar que la iglesia somos todos".

El trabajo de que el niño se supere, explicó que puede darse mediante varios métodos, como es la catequesis involucrando a los papás que es muy valioso, que el papá hombre y la mamá mujer es muy necesario que se involucren en la evangelización y catequesis de sus hijos, lo que atraerá que no sólo se retiren de la Iglesia en cuanto a edificio, sino que él desde hoy sean unos servidores auténticos de la comunidad.

Arzobispo Miranda Weckmann subrayó que el papá hombre y la mamá mujer son muy necesarios para el futuro de la sociedad unida, con valores en Chihuahua

"Gracias a Dios aquí no tenemos esa influencia abriendo sólo la puerta de la casa como se da en otras latitudes; es lamentable oír que en esos lugares y otros de una manera muy peregrina, muy fácil, se habla de nuevos tipos de matrimonio, que nunca lo llegan a hacer porque un matrimonio es natural, no es cosa inventada, es algo que nace del ser humano, sexuado, hombre y mujer, entonces es muy importante que sigamos la condición natural, nos necesitamos los dos géneros, el masculino y el femenino, nos complementamos y necesitamos darle su lugar en el matrimonio, como padres de familia y como cónyuges, se necesita que se le dé el pleno valor, no sólo una parte como sucedería con las uniones libres", explicó.

De igual forma detalló que en las relaciones de ese tipo no se puede ser "padre-madre" de familia, sólo dando de comer y criar a los niños, sino que también con su mismo ser sexuado, con sus diferentes cualidades de cada uno, que se enseñen características básicas de la vida al niño.

"Cada uno de los sexos tiene características sublimes, tenemos que valorar el papel de la mujer, porque en estas rutas alternas a la familia bien constituida se está permitiendo deteriorar el papel de la mujer".

Explicó que gracias a Dios en Chihuahua existe una sociedad en ese aspecto, "limpia" y que los chihuahuenses deberán orar porque esas situaciones no entren y busquen formar un aspecto predominante en la sociedad para influir en situaciones que deformen el aspecto básico de la familia.



"Ese es uno de los desfiladeros en los que muchas sociedades han caído loma abajo y nunca se han podido lograr subir de nuevo, en Chihuahua debemos de procurar no hacer el resbaladero, sino tener mucho cuidado en cuidar que el matrimonio sea como Dios lo formó y que la familia esté protegida de eso".

Respecto a la relación con las autoridades en donde ha prestado el servicio, señaló: "Me ha ido muy bien en ese aspecto, cuando estuve de párroco en la Sierra, como en Atlacomulco, como aquí en Chihuahua, me ha tocado cultivar buenas relaciones y debemos de ser así; con la autoridad civil debemos de ser colaboradores, porque toda autoridad viene de Dios".

Destacó que en el caso de haberlos elegido la misma sociedad es mejor porque el servir a los demás es bueno y hay que ayudar a quien sirve a los demás, cada quien con su granito de arena de acuerdo a lo que su vocación le compete hacer.

"Me tocó la dicha en Atlacomulco de tener tres gobernadores: César Camacho recién llegado, Arturo Montiel y Enrique Peña Nieto de allí de ese lugar, quienes como gobernadores se portaron estupendamente".

Abundó, "yo con ellos creo yo y ellos conmigo, con mi acción de obispo, lo mismo sucedió aquí en Chihuahua, con Reyes Baeza recién llegado yo y César Duarte, que hemos tratado de ayudarnos en nuestro servicio a nuestra comunidad"

El Arzobispo en el preludio del término de la entrevista no dejó pasar el felicitar a su vez a El Heraldo de Chihuahua, medio al que señaló como una gran herramienta para fortalecer y defender los lazos de unión entre la familia y la sociedad de bien.

"Es uno de los grandes instrumentos; no deteriora la convivencia de la sociedad, sino que ayuda en los diferentes campos a hacer una gran aportación, adelante, yo siempre estaré atento, todos los días por sus trabajos y por su familia, enhorabuena, sigan ayudando a la comunidad", culminó.

Cabe señalar que ayer se celebraron los eventos de festejo, "en el campus de la Asunción de María y en el campus del Sagrado Corazón de Jesús, allí hicimos la comida; el domingo dejamos una obra de teatro en el Teatro de la Ciudad, allí tendremos el ballet folklórico de la Universidad de Chihuahua, unos bailables y luego una obra de teatro, en donde la mayor parte de los actores son seminaristas, se llama la obra "Maldonado", en honor de San Pedro de Jesús Maldonado y allí se acaban los festejos en cuanto a festejar al arzobispo", explicó.