Opinión / Columna
 
José García Rivas 
El presbiterio de La Catedral
El Heraldo de Chihuahua
16 de diciembre de 2011

  Me parece que el presbiterio de catedral, se nota ahora más pequeño, más hundido. Había presbiterio, y de pronto ha desaparecido.

José García Rivas

El presbiterio es el lugar del templo destinado para los presbíteros, para las celebraciones y para las homilías. Todo templo católico, tiene presbiterio. En el presbiterio de una catedral, queda la sede episcopal. Hoy la sede es una silla diferente a las otras sillas que pueden estar en el presbiterio. Pero en tiempos del arzobispo don Adalberto, la sede del arzobispo era todo en trono. La silla episcopal estaba adosada al muro, y tenía un techito de significado real. Vaticano II trajo modificaciones dentro del presbiterio. Antes de Vaticano, el lugar de la predicación era el púlpito, hoy es el ambón.

En tiempo de don José Fernández Arteaga, desapareció el trono episcopal, y la sede del prelado llegó a ser una silla especial teniendo en su respaldo la forma de una mitra. El gran cambio en tiempos de don José, fue que un día, de buenas a primeras, el presbiterio aparece elevado, alzado del suelo casi con la altura de un altar. Todas las ceremonias eran perfectamente perceptibles para todos los feligreses. Pero no faltaron los conocedores del aprecio de la arquitectura de la catedral que refutaron semejante despropósito. El altar, el presbiterio y los niveles diferentes del templo jugaban un papel armónico con todo el conjunto. De pronto la armonía de la catedral quedaba "manchada" con un templete. Aquello dejaba de ser un templo tradicional, para quedar convertido en un lugar social, donde todo lo que imperaba era el que lo que sucedía en el presbiterio fuera observado por toda la concurrencia. El grupo de "peritos" que miraba el pecado contra la arquitectura hicieron una gárrula por tal despropósito. Don José no cedió y el altar quedó donde él lo había determinado, o por lo menos lo había permitido.

Llegó como nuevo arzobispo don Constancio Miranda Weckmann, y el presbiterio seguía elevado, como un gran escenario litúrgico. Ya los ojos se habían acostumbrado a tener a la vista todo lo que sucedía en el presbiterio; cuando de pronto, el jueves 8 de diciembre de 2011, desaparece el presbiterio elevado, y queda el altar de la celebración a ras de piso; el tapanco había sido retirado. Meses antes de que desapareciera el presbiterio elevado, de pronto, algún día, había sido retirada la sede con respaldo en forma de mitra, para poner un gran sillón con adornos de madera como silla arquiepiscopal.

El arzobispo es autónomo en cuanto a decidir cómo quedan integrados los muebles del presbiterio. Lo cierto es que hay una nueva perspectiva del presbiterio de la Catedral de Chihuahua.

Antes, con sólo levantar la cabeza estaba uno con participación visual de todo lo que sucedía en el presbiterio. No se colocó en un pozo al presbiterio, pero por un buen tiempo así parecerá, hasta que la nueva visión se haga la costumbre. Se ha respetado la armonía arquitectónica del templo, así es como quisieron el templo los que lo construyeron; se está respetando la intención de los constructores. Hay muchas catedrales, cuyo presbiterio, en su armonía de concepción, los presbiterios quedan suficientemente elevados como para poder observar lo que va sucediendo en la liturgia de las ceremonias.



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