Chihuahua
Tiene México mejores condiciones que EU para afrontar la crisis
Francisco Mochón, economista ibérico.
A pesar de todo

Básico, atender pobreza e inseguridad y diversificar la economía: experto
El Heraldo de Chihuahua
28 de septiembre de 2011

Ever Haro Guillén

Chihuahua, Chihuahua.- Una situación de pobreza, una coyuntura de inseguridad social y una economía con la mejor oportunidad de diversificarse para crecer a niveles mundiales, afirmó el economista español Francisco Mochón, son las variables que los mexicanos deben atender para convertirse en la primera economía de Latinoamérica.

Afirmó que pese a los números negativos de desempleo y las equivocaciones en la política económica, incluso a pesar de la desaceleración económica que se vive en la mayor parte del mundo occidental, la posición mexicana es aprovechar que inclusive tiene mejores condiciones para afrontar la crisis económica que los Estados Unidos.

"Aquí la clave es que para entrar en la dinámica global tiene que actuarse para resolver la problemática local para repuntar hacia la conformación de los mejores convenios para la internacionalización de la economía nacional, e inclusive de las regiones donde pueden aglomerarse las empresas para disminuir sus costos, aumentar su conocimiento, invertir en tecnología y ser un factor de felicidad de las personas", afirmó en entrevista para El Heraldo de Chihuahua.

EH: La época de vacas flacas parece haberse prolongado por más de siete años en el país, ¿qué visión tiene sobre la economía mexicana?

FM: En economía todo es relativo. Sin embargo es una realidad que el crecimiento económico en este país apenas asciende en el presente año a 3.5%, lo que representa la oportunidad para reflexionar seriamente sobre la manera en que los mexicanos deben fijarse nuevas metas de desarrollo, iniciando por llevar al poder a quienes posean las mejores ideas y la voluntad para reorientar el camino para el aprovechamiento de las oportunidades presentes para que en lo futuro la economía se ponga a la vanguardia en Latinoamérica.

EH: Ante situaciones como la desaceleración económica que impacta de manera natural a Estados Unidos, ¿cómo superar los efectos negativos para México?

FM: Es indudable que la relación entre ambas naciones tiene sus ventajas y desventajas para México.

Algo negativo es que el inmenso mercado para la distribución y venta de drogas en aquel país propició una situación de inseguridad que representa una de las coyunturas a resolver para aspirar a una nueva etapa de crecimiento económico.

Por otra parte, Estados Unidos fue por mucho tiempo una locomotora que impulsó el desarrollo de las economías emergentes, aunque ahora, en franca decadencia, llegó el momento de que su posición como la primera potencia económica sea ocupada por países como China.

Hablamos entonces de que este país tiene que aprovechar las fortalezas que le permiten sobreponerse a la recesión para comenzar a modificar sus políticas de desarrollo económico, sin olvidar que deben sustentarse en otras de carácter social a fin de elevar la competencia que ha iniciado para satisfacer la demanda de productos que crece a un ritmo acelerado en los países de Asia.

EH: ¿Cuál sería el punto de arranque para alcanzar esa expectativa de desarrollo económico?

FM: Hay problemas a resolver, como que una mayor parte de la población viva en una situación de pobreza y, como lo veníamos comentando, que además sufre los efectos de la inseguridad provocada por las actividades relacionadas al narcotráfico.

Ambas situaciones afectan al elemento clave de la competitividad de un país: el ser humano.

No obstante, los mexicanos han demostrado ser un pueblo de trabajo, ideas y espíritu emprendedor que ha permitido a sus empresas competir en el ámbito de la exportación, la definición de las alianzas estratégicas e incluso sobresalir en los mercados bursátiles de otros países.

Esa fortaleza tiene que nutrirse desde una educación que rompa con el modelo tradicional para la transmisión del conocimiento a fin de convertirse en un modelo de competencias que instruya a las personas mediante la vivencia del conocimiento para responder a las necesidades del mercado.

Eso debe acompañarse de una mayor inversión en tecnología para los centros educativos, y para un país no existe mejor inversión que estimular la capacidad de su población.

EH: ¿El objetivo sería consolidar a la industria con el propósito de provocar el desarrollo de la comunidad?

FM: El proceso de crecimiento tiene que sustentarse en la consolidación de las actividades primarias con el propósito de satisfacer la demandada del mercado interno antes de exportar los productos agrícolas.

Satisfecho ese requisito se puede avanzar a la manufactura de productos industriales con el mismo objetivo de satisfacer las necesidades básicas de la población e impulsar su presencia en otros mercados de nivel internacional, para finalmente situar a los empresarios en la alternativa de exportar conocimiento, tecnología o servicios.

Un ejemplo es lo hecho por Cemex para convertirse en la primera empresa que tuvo la idea de aplicar la tecnología médica al proceso de distribución del concreto para lograr que sus productos fueran más accesibles y útiles para el mercado.

La innovación es el camino a seguir, y ahora las personas están buscando trabajar con las empresas que tienen una mejor reputación e imagen social, aunque eso implique incluso obtener una remuneración menor por su trabajo a cambio de la oportunidad de desarrollar su potencial profesional. Eso permite rodearse de los mejores, siempre y cuando la política de la administración de una empresa enfoque sus esfuerzos a ofrecer a los empleados mejores estímulos, distintos al dinero, para que sean felices.

EH: ¿Se requiere algo más que dinero para ser feliz?

FM: Un estudio que realizamos en la última década para medir la felicidad de los latinoamericanos nos indica que entre las personas más felices del continente se encuentran los mexicanos, y no precisamente por el dinero que reciben por sus actividades productivas.

Esta felicidad de los mexicanos se justifica porque todavía existen personas que confían en los demás, valoran la democracia, rechazan la corrupción y viven otros valores que los hacen sostenerse a pesar de los serios problemas que tienen a su alrededor.

Es un pueblo con valores y capacidad para superar los problemas, siempre y cuando los políticos se muestren a la altura de una serie de circunstancias sociales que demandan seriedad, compromiso y empatía hacia los proyectos de la sociedad.

EH: ¿Qué factores hacen más feliz al mexicano?

FM: El estudio nos indica que el hombre es un poco más feliz que la mujer, quizás porque las sociedades siguen siendo machistas, tanto en México como en España.

En cuanto a la edad, son más felices los jóvenes y los adultos mayores porque son libres de las obligaciones que tienen que ver con el sostenimiento de una familia, la manutención del trabajo y otras circunstancias que disminuyen su felicidad.

Naturalmente que las personas con un buen estado de salud son más felices, así como todos aquellos con una mayor educación y, por supuesto, quienes tienen un trabajo estable, lo que nos lleva nuevamente al tema de que el país trabaje en la conformación de un entramado empresarial que ofrezca oportunidades de vida para la población cumpliendo objetivos a corto, mediano y largo plazos.

El ingreso definitivamente influye, a nadie lo amarga un dulce, pero en economía decimos que el dinero ofrece una felicidad decreciente porque acaba por ofrecer lo que necesitas para el presente, muchas veces sin pensar en el futuro.

EH: Para aumentar esa calidad de vida, ¿qué papel tiene que asumir el Estado?

FM: El Estado tiene que permitir el desarrollo del entramado empresarial sin intervenir con políticas que resulten adversas al ideal de expansión de las empresas.

Un ejemplo es que la última crisis fue provocada por una equivocada política monetaria que disparó el precio de los productos básicos lastimando el bolsillo de los ciudadanos y beneficiando a quienes especulan con la economía, quienes ganaron dinero con una pérdida del valor de la moneda y el apoyo que posteriormente recibieron de la autoridad para recuperarse de las afectaciones de la recesión.

El mercado es el mecanismo menos corrupto para provocar una mejora en la calidad de vida de las personas, siempre que sus reglas se ajusten a los valores y objetivos de desarrollo de un país. En un mundo global donde cada día la tendencia es que los aranceles sean más bajos tiene que pensarse en las reformas legales necesarias para regular al mercado sin someterlo al control del Estado.

EH: ¿Esta sinergia debe empezar por la definición de los polos de desarrollo en cada una de las regiones del país?

FM: Uno de los mejores ejemplos lo tenemos en el Silicón Valley, un modelo que aglutinó conocimiento, infraestructura y relaciones provocó la reducción de costos para desarrollar tecnología y detonar un polo de desarrollo que provocó ventajas para todos los involucrados en esta economía aglomerante.

Incluso para este país representa una oportunidad estar cerca de esa región ubicada al sur de California, aunque la necesidad de saber qué puede aportársele a ese centro de producción que reúne a empresas como Apple y Google y otras más que han revolucionado al mundo de la informática.

Sin embargo será mucho más positivo que el país pueda concentrar el conocimiento, la infraestructura de producción y el capital en polos de desarrollo propios para incentivar la capacidad de producción de las empresas que generan el empleo y, por ende, contribuyen a la felicidad de las personas.

EH: ¿Volvemos a la idea de que el fundamento de una economía sólida es la persona?

FM: La felicidad provendrá también del éxito con que una persona se desarrolle en el mercado a partir de la inversión que se haga para ofrecerle la mejor instrucción para responder a las demandas de un mundo globalizado. Atender primero la situación regional aumentará las posibilidades de que seamos exitosos en el mundo, razón por la que considero positivo que los colectivos empresariales sean ahora parte de las decisiones que, por ejemplo, toma para definir sus planes de estudio la Universidad Autónoma de Chihuahua a fin de adecuar su oferta a lo que demanda el mercado actual. Ya no puede seguir formando trabajadores para satisfacer las demandas del siglo veintiuno.

EH: Entonces, ¿hacia dónde tiene que caminar la economía mexicana?

FM: Sin profundizar en las particularidades de la situación económica de México puedo señalar que las pautas de la globalización deben llevar a consolidar la internacionalización.

Hay que recordar que existe todo un proceso previo para lograr que las exportaciones de los empresarios locales sean exitosas primero en países cercanos como Estados Unidos y otros de Latinoamérica antes de avanzar a la apertura de empresas y estrategias de negocios con los países asiáticos que se convertirán en los mercados más grandes del mundo.

Las empresas tienen que prepararse para abrir oficinas en esas naciones como China, India o el mismo Brasil, porque el mercado estadounidense irá reduciendo su importancia a fin de consolidar las alianzas estratégicas que serán benéficas para ambos países.

Pero sobre todo la autoridad tiene que ocuparse de la reducción de los índices delictivos que harán más difícil alcanzar este propósito de mejorar la calidad de vida a través del empleo, iniciando además por reorientar la distribución de la riqueza.

La meta que los mexicanos deben ponerse es sacar de la pobreza a por lo menos tres millones de personas al año para llegar a una posición de competitividad privilegiada para construir además una justicia social necesaria para resolver muchos de los problemas que enfrenta como sociedad.

No se puede tener una mentalidad global si evadimos observar las condiciones internas de un país.