Opinión / Columna
 
Sergio Armendáriz Royval 
La verdadera función del gobernante
El Heraldo de Chihuahua
2 de marzo de 2010

  A reflexionar

"Nadie es capaz de hacerle frente a un trabajo si no se siente competente, sin embargo, muchos piensan que son capaces de controlar el más difícil de los trabajos: El gobierno" Sócrates

La gente tiene una enorme obligación dentro del conglomerado social, exigir, reivindicar y participar en todas las acciones que le beneficien o le perjudiquen, no es aceptable la indiferencia, la apatía o el desinterés. Los regímenes que ha conseguido el panismo, no observan este principio básico de la libertad democrática de los pueblos, porque sienten que el poder les es dado para hacer usufructo personal o de grupo y para sacar las mayores utilidades que les sean posibles.

Gobernadores de Chihuahua como don Manuel Bernardo Aguirre, el inolvidable licenciado Oscar Ornelas y el licenciado Fernando Baeza, otorgaron en conjunto un poco menos de cincuenta permisos para la comercialización del alcohol, llámense bares, cantinas, piano-bar, ladies-bar, restaurantes-bar, expendios y demás centros de venta.

Sin embargo, en el sexenio de 1992- 1998, se inundó a nuestro estado con más de seis mil permisos, sobre todo en la sierra, en Ciudad Juárez y aquí, en la capital.

No sólo no se construyeron escuelas, sino que se clausuraron prepas y una de nivel superior. El panismo se creyó dueño de vidas y haciendas, tal y como lo hacían los españoles en la época de la colonia, por supuesto con la bendición del clero político y de su 'yunque'. El desgobierno llegó a extralimitarse, al grado de agredir la autonomía municipal y manejarles sus recursos con un programa pantalla denominado 'Jalemos parejo'. Todo proceso en que se buscó promover la justicia social a través de acciones y obras como, escuelas, hospitales, campos deportivos, centros asistenciales, caminos, presas y demás obras de infraestructura, fue marbetado por el pansalinismo de 'populista' y sólo la palabra de los tecnócratas, de los neoliberales y de los grandes poseedores del capital, tenía validez.

El PRI, por antonomasia, heredó la obligación histórica de exigir a los gobiernos sus principios revolucionarios de justicia social, de paz, de democracia y de transformación de la sociedad, en un pueblo educado y dueño de su porvenir. Estos mismos eslabones de la cadena del desarrollo social son los que hoy reclaman millones de niños, jóvenes, mujeres, hombres y adultos mayores al PRI. Deben excluirse los derechistas y los oportunistas que han medrado y medran con sus siglas, sólo para acceder al poder y hacer lo mismo que los panistas, es decir, expoliar y sangrar a la gente. ¡Eso no, y mil veces, no! El PRI debe retomar su función revolucionaria y tener en cuenta la conformación y el desarrollo del nacionalismo progresista. Para lograrlo, se debe hacer algo que los regímenes pansalinistas, han violado: El fiel cumplimiento de nuestra Constitución y de todos sus capítulos y artículos, es decir, volver al estado de derecho.

Los criminales de todo tipo deben ser llevados ante la justicia y que se les aplique la ley. Gobernantes que violenten los principios jurídicos deben ser llevados a la cárcel, pues están muy acostumbrados a difamar, calumniar, defraudar y robar, y los dejan en la posibilidad de seguir como funcionarios, tan campantes. ¡Ojalá! al concluir 'su gestión' se les llevara a un 'juicio de residencia', como en la colonia, se les incautaran los bienes mal habidos y los enviaran a la cárcel.

Ese es el reto que tendrás, amigo César Duarte, restablecer el priísmo honesto y escuchar a la gente, atenderla y en los actos de autoridad, tomar las decisiones que beneficien a todas las comunidades, hay confianza en ti y sabrás salir avante.

No olvides a tu pueblo, el sabrá participar.
 
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