Opinión / Columna
 
Eduardo Fernández Armendáriz 
Juárez, ¿Un municipio fallido?
El Heraldo de Chihuahua
18 de febrero de 2010

  Perfil Político

La visita presidencial a Ciudad Juárez motivada por la masacre estudiantil al menos propició que la atención nacional se enfocara en la grave situación que padece esta población fronteriza. Así lo reflejan los datos del diagnóstico realizado por el foro "Todos somos Juárez": Mil 600 ejecuciones en el 2008 y 2 mil 659 en el 2009 con un saldo de 7 mil huérfanos, 90% de los negocios han sido víctimas de la delincuencia, 600 mil juarenses en la pobreza, 116 mil habitantes han emigrado de la ciudad, mil denuncias en contra de militares y agentes federales, 300 feminicidios sin aclarar en dos años, 100 mil desempleados en los dos últimos años y la cuarta parte de los jóvenes entre 18 y 22 años sin oportunidad de estudiar.

Juárez es un municipio a punto de colapsarse en el cual ya no funcionan los poderes formales y han sido suplidos por los poderes fácticos, sobre todo los ilegales. Las instituciones han fallado, empezando desde la familia y terminando con el gobierno, al predominar el reino de la violencia y de la inseguridad pública. La matanza de los estudiantes fue el trágico resultado de esta ingobernabilidad tolerada durante décadas tanto por las autoridades como por la sociedad juarense.

La ciudad fronteriza tiene dos años ocupando el primer lugar como la urbe más violenta de todo el mundo con un índice de homicidios mayor al de los cien por cada cien mil habitantes, superando a otras ciudades más populosas como la Ciudad de México o tradicionalmente con mayor inseguridad como Bogotá, Río de Janeiro e incluso a una ciudad como Bagdad inmersa en un conflicto bélico.

En el país es el estado de Chihuahua el de mayor número de muertes violentas aportando nada menos que el 30 por ciento del índice nacional. En un lejano segundo lugar sigue Sinaloa con el 10.6 %, Baja California con el 7%, Durango con el 3.4% y Guerrero con el 2.9 por ciento. Estas cinco entidades representan más de la mitad (53.85%) de la violencia que existe en el territorio nacional debido principalmente a las guerras entre los cárteles de las drogas.

Algo que debe alarmarnos a los chihuahuenses es que no sólo Juárez ocupa el primer lugar entre los municipios mexicanos con mayor violencia, sino que también el de la capital del estado ya esté en el cuarto lugar. Lo que hoy padece Juárez también lo puede sufrir nuestra ciudad si no se toman medidas preventivas y a fondo como ahora tardíamente se están implementando en la frontera. Hechos injustificables como el asesinato en pleno campus universitario de un estudiante de Derecho son una señal de alarma que no debe ser tomada nada más como otra ejecución que engrose las estadísticas.

Una de las principales causas de la crisis juarense es el explosivo y caótico crecimiento que ha tenido el municipio fronterizo debido al auge de las maquiladoras. En 1990 de acuerdo al INEGI esta ciudad contaba con casi 800 mil habitantes pero ya en el 2005 se calculaba que eran un millón 300 mil y para el 2010 podría llegar a un millón 700 mil habitantes. En solo veinte años la población juarense se ha duplicado y también sus necesidades de empleo, educación, servicios y seguridad. Miles de jóvenes pululan desocupados por sus calles organizándose en pandillas y son reclutados por el crimen organizado para realizar sus actividades ilegales.

Juárez es el ejemplo de un municipio fallido a pesar de que pocos años antes era el paradigma del progreso y la bonanza para el resto del país. Regresar a esta población a su estado normal de hace veinte años sería un logro que solo podrá alcanzarse con la conjunción de la sociedad y demás instituciones en un programa común que ataque las raíces de la inseguridad pública como lo son la impunidad y la carencia de un Estado de derecho. El coraje y valor que han demostrado los juarenses para vencer las adversidades naturales y socioeconómicas debe resurgir en esta cruzada para rescatar a su comunidad y convertirla de nueva cuenta en un municipio funcional.
 
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