Opinión / Columna
 
Cruz Pérez Cüellar 
Estado de excepción
El Heraldo de Chihuahua
6 de febrero de 2010

  Impacto desgarrador, dolor infinito, indignación, impotencia y más fue lo que sentimos miles al enterarnos de la masacre de jóvenes en Villas de Salvárcar en Cd. Juárez hace algunos días.

Jóvenes en plenitud, algunos destacados estudiantes, otros destacados deportistas, sanos, destacados o no, todos en una edad en que la alegría y la energía se derrochan con miles de sueños, anhelos y esperanzas, con un largo camino por recorrer, y su vida arrebatada sin piedad en un acto de barbarie que cimbró a la sociedad y nos hace preguntarnos una y mil veces: ¿Hasta cuándo?

Leer las declaraciones en los medios de comunicación de los padres, los hermanos, los amigos, nos llevó a todos a sentir esta tragedia cerca de cada uno de nosotros y a obligarnos a alzar nuestra voz para exigir de nuestras autoridades medidas extremas para una realidad que está fuera de control y que simplemente nos está gritando que Municipio, Gobierno del Estado y Federación fracasaron en darle a la comunidad juarense seguridad y que el crimen no sólo los derrotó, los exhibe una y mil veces demostrando que los criminales mandan en esta tierra sin ley.

Por eso hoy lo menos que debemos esperar es un reconocimiento a la derrota que al menos en Juárez el crimen le ha propinado a las autoridades, y que de una vez por toda se declare la suspensión de garantías claramente regulada en el artículo 29 de nuestra Constitución y que se justifica en casos de "perturbación grave de la paz pública", es innegable que no hay paz en donde las muertes violentas son cosa de todos los días y donde ya nadie se atreve a decir que dichas muertes son entre delincuentes, pues cada día pierden la vida más inocentes sólo por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Es hora de que el alcalde, el gobernador y el presidente de la República acepten su derrota y en lugar de criticar a quienes piden medidas extremas convoquen a la sociedad, asuman su liderazgo y den respuesta a una comunidad agraviada que tanto le ha aportado a Chihuahua y a la Nación.

Es hora de que se acepte el fracaso del operativo, operación coordinada o como se llame, y de cara a la sociedad se cambie la estrategia y se le dé sentido social a la acción del Gobierno, de nada sirve combatir al crimen si no se combate la pobreza.

Es hora de que se entienda que el Estado mexicano está amenazado, todo por la falta de inteligencia, estrategia de todos los cuerpos de seguridad que actúan en nuestra comunidad, mucho patrullaje, mucha gasolina, muchos viáticos y cero resultados.

Es hora de pedir ayuda a otros países, pues está clarísimo que aquí no se pudo, todavía no entiendo por qué nuestras autoridades de los tres niveles se molestan cuando la iniciativa privada habla de la presencia de los cascos azules, ¿qué no entienden que es un grito desesperado ante el asesinato lento y doloroso de nuestra ciudad?

Como presidente del PAN en Chihuahua le he enviado una carta al presidente Calderón para compartirle estos puntos de vista, expresarle nuestra desesperación, recordarle que Juárez le dio una copiosa votación, que Juárez es un laboratorio donde las fuerzas federales han mostrado una debilidad impresionante, de las estatales y municipales ni hablar, no existen.

No hay paz en nuestra ciudad, de hecho, en plena contradicción con lo expresado renglones arriba, no creo que haga falta decretar la suspensión de garantías, los criminales ya las suspendieron, lo que hace falta es la fuerza, la determinación, la inteligencia de la autoridad para regresar la paz a nuestra comunidad, no estoy de acuerdo con la frase de que "si no pueden que renuncien", yo diría "si no pueden, reconózcanlo, pidan ayuda a la comunidad internacional, tomen medidas extremas y no se den por vencidos".
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas