Opinión / Columna
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Eduardo Fernández Armendáriz
Las alianzas ponen en entredicho a la reforma política
El Heraldo de Chihuahua
4 de febrero de 2010
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Perfil político
Al anunciar formalmente la dirigencia nacional del PAN que en Durango se llevará a cabo la primera coalición con el PRD, el PRI reaccionó en forma virulenta en voz de su presidenta nacional y su secretario general. En el seminario organizado por el Senado para analizar la reforma política, ésta de plano fue reprobada en lo general por los priistas además de enviar fuertes epítetos para el autor de la iniciativa, el presidente Felipe Calderón.
De esta manera mientras que el jefe del Ejecutivo mexicano estaba en Davos, las andanadas en contra de su propuesta arreciaron durante toda la semana pasada en México. La reacción visceral priista fue más fuerte de lo usual y obedece a que la alianza entre el PAN y el PRD ya se concretó en Durango y amenaza hacerlo en Oaxaca e Hidalgo, entidades donde ha gobernado solo el PRI. La alternancia en estos estados es la principal razón esgrimida por los dos partidos que se unen para terminar con los cacicazgos tradicionales.
Es en Oaxaca donde se dará una enconada batalla entre la coalición de los partidos y el PRI ya que su gobernador Ulises Ruiz tendrá que derrotar nuevamente a su habitual contrincante, Gabino Cué. En su elección para senador Cué obtuvo una amplia ventaja de más de 150 mil votos en el 2006 por lo que se perfila como el más fuerte contendiente y vencedor como candidato para la gubernatura. Alcalde de la capital oaxaqueña por el Partido Convergencia, Gabino contendió en contra de Ulises pero éste lo superó con apenas dos puntos en una elección cuestionada y amañada.
Otro bastión del PRI lo es Hidalgo, el cual también se ve seriamente amenazado con la alianza PRD-PAN pues postularían a una buena candidata, Xóchitl Gálvez. La funcionaria en el sexenio de Fox tienen una buena imagen y su origen indígena la posiciona como una figura popular. La situación geográfica del estado es estratégica ya que es vecino del Estado de México, el principal objetivo tanto de panistas como perredistas para el año próximo.
La sorpresiva estrategia planteada por el PAN y el PRD de ir juntos en varias entidades sacó de sus casillas a los dirigentes priístas, los cuales se sintieron traicionados por el presidente Calderón ya que por una parte les pide su apoyo para sacar adelante las reformas y por otra manda a su escudero César Nava para que concierte coaliciones con el PRD para disputarles las 12 gubernaturas que ya sentían como suyas. El caso es que la reforma política no podrá salir adelante si no se cuenta con el apoyo del PRI, partido que cuenta con las mayorías legislativas tanto federales como estatales.
La posición dura priísta ante el presidente de la república parece ser clara: Reformas o alianzas. Si se privilegian las coaliciones para detener el avance del PRI, entonces es factible que este partido no apoye las reformas y menos la propuesta por Felipe Calderón. Aunque los tres dirigentes nacionales de estos partidos en una reciente reunión con los industriales prometieron que las cuestiones electorales no bloquearían los necesarios cambios estructurales, la realidad es que la prioridad de los políticos es y será la de conservar u obtener el poder por cualquier medio y a cualquier costo. Los hechos demostrarán la verdadera disposición de los partidos para llevar a cabo las reformas aún cuando se lleven o no las alianzas electorales.
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