Opinión / Columna
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César Augusto Gutiérrez Fierro
Cacería panista de pobres
El Heraldo de Chihuahua
13 de enero de 2010
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"Lo que otros callan"
El desempleo dramático en la entidad (19%), ha derivado en el aumento de la economía informal, subterránea, negra, irregular, oculta, paralela o como quiera llamarse, que alcanzó el 60% de la Población Económicamente Activa (PEA) que es de 1 millón 620 mil chihuahuenses. Esto hace que miles busquen el sustento en actividades diversas: vendedores ambulantes y semifijos de alimentos y mercancías diversas, tianguistas, entre otros. También crece por los bajísimos salarios sin prestaciones sociales, añadida por una explotación excesiva, la utilización de "outsourcing", para evadir al fisco, pago por honorarios no reportados, etc. Aduciendo quejas de automovilistas, comerciantes establecidos y cámaras empresariales, las insensibles, inexpertas y aficionadas administraciones panistas de Borruel, Blanco y la del filo panista Alejandro Cano (PRI), emprendieron verdaderas cacerías de pobres, que realizan actividades pacíficas, productivas legales. El pretexto: que dan mal aspecto y estorban. Se les impide trabajar, persiguiéndoles, encarcelándoles y decomisando su mercancía.
Los panistas han entendido torcida y maléficamente lo que es el "combate a la pobreza" y quieren eliminar a los pobres. La vanidosa y soberbia clase panista utiliza a la Policía Municipal Preventiva para agredir a quienes ejercen su derecho de libertad laboral consagrada en el Artículo 4° Constitucional. Por otro lado ha resultado inepta para combatir y prevenir el crimen que afecta diversas formas a los chihuahuenses. Aquello de defender "la dignidad de la persona" no vale para todos; pero menos para los que tienen poco. Les han violado sus derechos, vejados, expuestos a la burla pública, ayudados por algunos medios electrónicos. El Heraldo de Chihuahua, por el contrario, ha publicado y criticado el abuso del poder municipal. Pero como los agentes municipales "sólo cumplen órdenes" de sus jefes y sin la capacitación debida ignoran que hay órdenes escritas en la Constitución que son muy superiores a las que los mandan. Sin embargo, no tuvieron el menor escrúpulo en cometer el delito de privación de la libertad. De hecho se trata de secuestros masivos. A los delitos institucionales no se les ve como tales, ya que los autores son las propias autoridades municipales y porque cuando son cometidos contra personas o comunidades pobres, se impone el prejuicio de clase: los pobres son delincuentes, en tanto no prueben lo contrario. Los empresarios chihuahuenses han sido los más fervorosos defensores del libre comercio ¿entonces? Si no son capaces de crear empleos, no deben oponerse al autoempleo. Muchos de ellos evaden prestaciones de Ley incurriendo en las irregularidades de la economía informal. La ofensiva contra ambulantes lleva la declaración implícita de que la libertad y la competencia están reservadas para el capital. Con frecuencia se escuchan las demagógicas frases: "la crisis también es oportunidad", "no trabaja quien no quiere", etc. ¿Hay condiciones? La economía subterránea se origina por los excesivos impuestos, las restricciones, la persecución y el terrorismo fiscal. En situación de carestía y desempleo no se deben acabar con la economía informal por métodos policiacos, debiendo evaluarla y no erradicarla de manera directa, ya que redundaría en más desempleo, inseguridad y la desaparición de fuentes de beneficio. La solución radica en dar facilidades y espacios para legalizarla, reglamentarla y sacarla a la luz. Se debe fomentar el cooperativismo, que multiplica empleos; dar amnistía fiscal que permita a las personas y empresas un respiro, y regularizarlas poco a poco con pequeños pagos. Así se evitaría que muchos necesitados sean reclutados por el narco, adquieran el poder del tamaño de un arma; poder que jamás tendrían en una sociedad que les niega la supervivencia.
Nota: El editorial contiene información que resulta perturbadora para ciertas personas.
BICHOS HUMANOS.- El medio de ganar mucho consiste en no ganar demasiado.
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