Opinión / Columna
 
César Augusto Gutiérrez Fierro 
Exbraceros: Callar es crimen
El Heraldo de Chihuahua
16 de diciembre de 2009

  "Lo que otros callan"

Fueron más de 5 millones de braceros mexicanos quienes recogieron las cosechas en los fields estadounidenses y laboraron en las fábricas durante la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Corea y de Vietnam (1942-1967), significando un apoyo a la economía de los EU. Muchos de ellos han muerto, sin la retribución pactada entre EU y México, que fungió como traficante de seres humanos, a través de un convenio. Así, nació el Programa Bracero, cuyo fin fue cubrir la mano de obra de EU, que fue a luchar en las distintas guerras, por mexicanos.

Muchos eran chihuahuenses que contrataban en el trocadero (hoy Conservatorio de Música), de los cuales aún viven más de 8 mil en la entidad. El listado nacional consta hoy de 180 mil exbraceros, quedando fuera otra cantidad similar que habitan en lugares remotos e incomunicados. Como un mecanismo para garantizar que los braceros no se quedarían en los EU, se les retuvo el 10% de su salario que se devolvería al regresar a México, pero nunca recibieron su dinero.

Fue así que los exbraceros presionaron y lograron que un juez de San Francisco, California, ordenara la restitución de 3 mil 500 dólares a cada exbracero o sus familias, obligando al Gobierno mexicano a reintegrarlo por tratados firmados. Así en 2005 el Congreso Mexicano, aprobó la creación de un Fideicomiso de 27 millones de dólares, a fin de pagarles la compensación (sin intereses). En la 1ª etapa se registraron 42 mil 750 exbraceros, de los cuales ni siquiera el 40% ha recibido el pago de 38 mil pesos pactados, siendo beneficiados sólo los estados gobernados por el PAN, en un plan discriminatorio y de revanchismo político. En la segunda etapa se destinó 280 millones de dólares para pagar a más de 180 mil enlistados en el país, de los cuales solo 38 mil personas han recibido el pago y solo en entidades PANistas, ya que fue la Secretaría de Gobernación, con su unidad de enlace, la que distribuye con criterios políticos. El sufrimiento de los exbraceros no terminó en los campos agrícolas de EU, continúa el calvario en su propio país al sufrir la humillación indignante de funcionarios como Género E. Almeida (PAN), exdelegado de la Secretaría de Gobernación, así como Ana María Márquez (PRI), que recogieron marrulleramente los documentos originales para esconderlos y destruirlos. Pero no es todo, ya que con diputados locales han batallado lo indecible, quienes tratan de cansarlos y desanimarlos, utilizando acciones y argumentos infantiles. Los exbraceros exigen los 38 mil pesos pactados en una sola exhibición, por toda una vida de trabajo, mientras que los legisladores recibirán 111 mil 629 pesos de sueldo mensual más 150 mil pesos de aguinaldo ¡en un mes! Mediante argucias se han eliminado a más de 30 mil 600 personas, cambiando nombres, letras, apellidos u omitiéndolos, para retardar criminalmente los pagos, de por sí ridículos. El abandono del gobernador y diputados en el caso, ha ocasionado que sólo a 300 personas se les haya liquidado. La táctica oficialista es pagar 4 mil pesos anuales en 10 años, para debilitar el movimiento y que muchos mueran. EU entregó los recursos hace 42 años y el Estado mexicano los jineteó; hoy el dinero equivale a 15 veces más, ¿dónde quedó? El hambre y las enfermedades no esperan, por lo que deben ser integrados de inmediato a todos los programas del adulto mayor, esto adicional a sus demandas, las listas deben abrirse a nuevos solicitantes. Han sido ignorados, bloqueados, discriminados, engañados por su Gobierno. Éstos no sólo fueron explotados y oprimidos, hay algo nuevo: los excluyeron socialmente en Chihuahua. Con ello queda afectada de raíz su pertenencia a la sociedad; ya no están abajo, en la periferia o sin poder, sino que están afuera. Los exbraceros no sólo fueron explotados, sino que para el Gobierno son nada más "sobrantes" y "desechables". Nuestro deber es hablar y actuar ahora.

BICHOS HUMANOS.- Al que trata y fracasa y muerte, yo le doy honor, gloria y lágrimas.
 
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