Chihuahua
Trae nuevo arzobispo fe, esperanza y alegría
Ante un abarrotado gimnasio Constancio Miranda tomó el mando como nuevo jerarca de la iglesia católica. Foto: El Heraldo de Chihuahua
Histórico acontecimiento
El Heraldo de Chihuahua
20 de noviembre de 2009

De la redacción

Chihuahua, Chihuahua.- Dirigiendo su mirada al arzobispo recién nombrado, poniendo su fe de manifiesto, cierran los ojos para orar y alabar a Dios, atienden el mensaje de la palabra y se convierten en el acontecimiento histórico de la misa de toma de posesión de la Arquidiócesis en la figura de Monseñor Constancio Miranda Weckmann.

Y dice el mensaje, la misión confiada por Jesús a los apóstoles debe durar hasta el fin del mundo, ya que el Evangelio es la vida para la Iglesia de todos los tiempos. Precisamente por esto, los apóstoles se preocuparon de instituir sucesores, de modo que se manifestara y conservara la tradición apostólica a través de los siglos. En los obispos, el Señor Jesucristo continúa estando presente entre los creyentes como maestro, sacerdote y pastor. La unción del Espíritu Santo, al configurar al Obispo con Cristo, lo capacita para continuar su ministerio vivo a favor de la Iglesia.

Revestidos los obispos y los demás sacerdotes para la celebración de la Eucaristía se encaminan en procesión hasta el altar. Llegados a él, lo veneran y se dirigen a las sedes dispuestas para ellos. El obispo, después de venerar el altar, lo inciensa y se dirige a la Cátedra.

En la celebración de la santa misa se inicia con el canto de entrada: "Reunidos en el nombre del Señor, el que nos ha consagrado ante su altar, celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la unidad". Así empieza el acontecimiento religioso más importante que vive la Iglesia católica en ocasión de dar lugar al nuevo arzobispo excelentísimo Constancio Miranda Weckmann.

En las gradas el fervor religioso es palpable, la fe se profesa al integrarse a la ceremonia, no hay distractores, la esperanza de dar la bienvenida a un nuevo pastor es posible a partir de ayer y los fieles escuchan con atención cada palabra, cada acción, cada momento.

Doña Otilia llegó desde las 9 de la mañana, eligió el lugar más próximo al arzobispo para conocerlo de cerca. La señora Pilar Núñez abre el libro que es una guía para estar al tanto de la celebración. Las dos se observan conmovidas y contentas por estar presentes en la santa misa. No pierden detalle.

Y escuchan: "El obispo es, además, ministro de la santificación de la Iglesia, sobre todo a través de la santa liturgia. En el centro del ministerio de santificar del obispo está la Eucaristía, que él mismo celebra y en la que se manifiesta su función de ministro de la gracia del supremo sacerdocio -no puede estar ahí oiga, por favor retírese, es la orden que hemos recibido, dice un guardia- la persona aludida se molesta, y se marcha, -continúa el mensaje... el obispo es además el primer responsable de la iniciación cristiana de sus fieles y de la disciplina penitencial en su diócesis, de la catequesis de los fieles y de la formación de los futuros sacerdotes.

"M'ija ¿ya le tomaste foto?... pregunta preocupada la señora Lucy a su hija Mónica. -"Sí mamá, haber si sale, porque estamos muy lejos"... continúa el mensaje refiriendo a la importancia de la figura obispal.

Llega el momento de la monición de entrada, es el instante en la persona de los obispos, Jesucristo Nuestro Señor está presente en medio de sus fieles como Pontífice Supremo. Porque a través de su ministerio predica la Palabra de Dios a toda la gente y administra sin cesar los sacramentos de la fe a los creyentes; además, orienta y guía al pueblo del Nuevo Testamento en su peregrinación hacia la eterna felicidad.

Los obispos en su calidad de sucesores de los apóstoles reciben del Señor la misión de enseñar a todas las gentes y de predicar el Evangelio a toda criatura y para el desempeño de esta misión reciben del mismo Señor el don inefable del Espíritu Santo que los anima y fortalece y les brinda todo cuanto necesitan para cumplir con el oficio de apacentar las ovejas del Señor. Por ello, el obispo es el gran sacerdote de su grey, de quien deriva y depende en cierto modo la vida en Cristo de sus fieles.

"Si te quedó la foto, tómale otra", replica la señora Lucy. Su hija atiende la petición y se pone de pie para lograr la mejor imagen...

Al concluir el canto de entrada, se procede a la señal de la cruz y monseñor saluda en un acto de humildad al pueblo. A su gente, a sus fieles, a la grey católica del estado de Chihuahua cuando es oficialmente nombrado arzobispo.

El Salmo 115 que refiere a Dios solicitándole su protección, porque es nuestro refugio, todos claman. "Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor y con Él jamás tropezaré", dice la feligresía, durante el salmo responsorial.

Concluida la homilía, se presentan las letras apostólicas al Colegio de consultores, por lo que queda constituido arzobispo de Chihuahua don Constancio Miranda Weckmann, mismas que se leen desde el ambón. Todos escuchan sentados, y un canto entona "Bendigamos al Señor", a lo que el pueblo responde: "Demos gracias a Dios".

Avanza la celebración, llega el momento de comulgar, grandes filas de gente reciben la eucaristía, vienen cantos y al final monseñor agradece en especial a sus invitados, a la familia de sangre, a su familia de fe y a los feligreses que lo acompañaron en el significativo acontecimiento.

"Mamá, vamos para abajo haber si nos dejan tomarle una foto al obispo de cerquita"-le dice una niña a su madre- y emprenden el camino para saludar y tomarse la foto con monseñor. Pasan sin problema el primero, el segundo filtro y allá entre la multitud se pierden, pero logran acercarse al arzobispo. Lo saludan y hay momento para la foto, así es la fe, así es la expresión de la iglesia chihuahuense que responde a un acontecimiento de especial relevancia. Con fe, con esperanza y con alegría fue recibido el arzobispo en un auditorio que lució lleno.