Opinión / Columna
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César Augusto Gutiérrez Fierro
Lepisosteous osseus (AMLO)
El Heraldo de Chihuahua
4 de noviembre de 2009
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"Lo que otros callan"
Al Pejelagarto lo percibimos tibio, cansado y con tácticas de contención de movimientos sociales. Estos son como ríos turbulentos que deben tomar su cauce y no condicionarlos al camino tranquilo. Se está llegando la hora en que las masas elijan su destino, el que sea y enfrenten a la desatada derecha fascista.
En México se agotaron las formas tradicionales de hacer política, en que el pueblo delega en sus gobernantes el mandato, para que después hagan lo que quieran y no lo que deben. Para los economistas teóricos mexicanos, las personas deben estar al servicio de la economía y no al revés, y sólo se interesan por dos problemas: El monetario y el fiscal. Ignoran al sector real productivo. Aplican sus dogmas en cualquier época, sea de recesión o de expansión. Esto es, criterios de cajero: El Gobierno sólo gasta lo que recauda. Los ecónomos panistas perdidos en el laberinto teórico inútil, utilizan la única terapia que empleaban los médicos de Moliere: Para cualquier enfermedad le aplicaban purgas y sangrías para éstas últimas se contó con las sanguijuelas de asesores que cobran y no resuelven; así, ante los despilfarros cometidos por los panistas, aplican purgas y sangrías hoy llamados ajustes. Por supuesto, no importa que el pueblo esté miserable y anémico; utilizan purgas y sangrías. El desempleo se está utilizando como un disciplinador social perverso, siendo México el botín de los grupos del poder. El Frente Amplio Progresista (FAP), que postuló en el 2006 a AMLO, como candidatos presidencial se formó con una amplia gama de votantes (15 millones), que sin estar identificados con el PRD, PT o Convergencia fue a las urnas para tener un digno nivel de vida. Hay, millones de seguidores del FAP, consideran obligado el paso a formas más enérgicas, frescas e inteligentes de participación y movilización social, que ofrezca renovaciones prácticas de la política y depuraciones de lo político sobre todo de los revisionistas teóricos de la izquierda y demás entes parasitarios de supuesta oposición, amparados en partidos virtuales, creados desde el Gobierno y con financiamiento oficial; esto es una falsa democracia, puesto que son enormes los costos de "hacer política" (o comprarla hecha a la carta). Además muchos de los militantes saltan de un partido a otro constantemente. Muchos izquierdistas son omnívoros presupuestales y están enquistados en un oficialismo que ofende y ataca al ciudadano. Se necesita debate y autocrítica fuerte. AMLO ha convocado a numerosas y multitudinarias concentraciones de protesta ¿y qué se ha logrado? La clase dominante no ha sentido la presión social debido a que las muchedumbres sólo escuchan discursos y promesas. El pueblo reclama acciones concretas, ya que la situación es trágica. La exclusión social y sus consecuencias no son fantasmas, son hechos. El Titanic mexicano se hunde por mala conducción, urge recuperar el timón. AMLO sigue llamando a más mítines desgastantes, con nueva retórica pero con medidas obsoletas. El tiempo apremia en pos de acciones contundentes y proyectos reales. La oratoria florida y repetitiva es como la estatua de Pancho Villa en su glorieta, "simulación acción", pero nunca sale del mismo lugar.
Un ejemplo lo tenemos con el SME y su líder Martín Esparza, al que las bases desesperadas y sin ingresos, lo empujan sin consideración a decisiones fuertes. Muchos sindicatos y estudiantes se han unido al movimiento obrero ¿Habrá otros 68 obrero? Así como la derecha, deja todo a las fuerzas del mercado, así los conflictos sociales deberían desembocar en razón de las mayorías. No queremos una revolución ni estallidos, pero ¿Acaso no los tenemos? (14 mil muertes). La violencia no es deseable, pero cuando ásta nos sonríe, sólo nos resta devolverle la sonrisa. AMLO ha cargado con la difamación y animadversión de los medios oficiales; repartamos la carga y actuemos. Por olvidar y ser apáticos llegamos a esto.
BICHOS HUMANOS.- Mejor que el talento es el carácter.
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