Chihuahua
En 30 años Chihuahua perdió 142 mil 862 has. de bosques
Los bosques único recurso para hacer frente al calentamiento global. Foto: El Heraldo de Chihuahua
Amenaza el calentamiento global
El Heraldo de Chihuahua
13 de marzo de 2009

De la redacción

Chihuahua, Chihuahua.- Ante la amenaza del calentamiento global y el efecto invernadero que ocasiona la acumulación de gases en la atmósfera, el recurso natural con el que se le puede hacer frente son los bosques y las selvas, sin embargo éstos corren grave peligro.

En Chihuahua las cifras oficiales señalan que en 30 años (de 1960 a 1990) una superficie anual de 142,862 hectáreas perdió por completo su capa de suelo fértil, entrando en las primeras etapas de la desertización.

De igual manera otra amenaza para los bosques son los incendios forestales, una de las principales causas de pérdida de vegetación en los bosques y degradación de los suelos. En Chihuahua, a lo largo de 25 años se han presentado un total de 14,660 incendios, que han afectado una superficie de 382,018 hectáreas.

En los últimos años se ha iniciado una veloz carrera entre la emisión de gases contaminantes a la atmósfera y la re-oxigenación del ambiente, sin embargo las condiciones de la competencia son desiguales.

Por un lado las fuentes emisoras de gases contaminantes, tales como dióxido de carbono, ozono, metano, se multiplican día con día con las fábricas, automóviles, combustión doméstica de gas, basura, entre otros.

En cambio la re-oxigenación del ambiente, la cual sólo se logra con la generación de oxígeno que generan los árboles, se enfrenta con serios obstáculos, tales como la tala clandestina, los incendios forestales, la sobreexplotación, la degradación del suelo. Todo ello ocasiona que miles de hectáreas de bosques y selvas se pierdan año con año, en contraparte las acciones de reforestación no son suficientes para revertir estos efectos.

Esta batalla ecológica tiene un factor común en ambos lados del problema: la acción de hombre. Tanto en la contaminación como en la destrucción de las áreas verdes, los principales causantes somos los seres humanos.

La gravedad del problema ha sido advertida ya por organismos y autoridades internacionales, nacionales y locales, por lo que existen convenios internacionales para intentar equilibrar esta desigual carrera.

Un caso emblemático es el llamado "Protocolo de Kyoto", el cual por desgracia aún no ha sido acogido por todas las naciones; en él se establecen tres mecanismos para reducir las emisiones de gases causantes del calentamiento global y del efecto invernadero. Uno de estos mecanismos se denomina "Bonos de Carbono", que ofrece incentivos económicos a las empresas que reduzcan sus emisiones de gases, o cobran una cuota a las que emiten de más.

Chihuahua se encuentra trabajando ya en la realización de un diagnóstico para determinar en cuánto se está contribuyendo en la emisión de gases y de esta manera ser sujeto de participación de los llamados "Bonos de Carbono"; las estimaciones preliminares señalan que nos encontramos muy por debajo de algunos estados vecinos de la unión americana, lo que podría representar un beneficio para canjear esos bonos a favor, por inversiones.



En contraste: Mejor nivel de vida ocasiona mayor emisión de gases contaminantes

Tal vez una de las causas del porqué no dimensionamos la gravedad del problema ecológico que estamos creando, es porque el desarrollo y crecimiento de nuestras comunidades y progreso de nuevas tecnologías nos proporcionan un sinnúmero de beneficios.

El incremento en la "calidad de vida" representa un espeso velo que cubre los efectos negativos que causa en el medio ambiente. Aire acondicionado, calefacción central, dos o tres vehículos por familia, agua caliente para bañarnos, para lavar trastes, para lavar la ropa, "la ropa sale casi planchada de la secadora", afirman las amas de casa.

Una televisión en el cuarto de los padres, una en la habitación de los niños, una más en el cuarto de las niñas y una televisión de 45 pulgadas en la sala, además de un reproductor de video, consola de videojuegos y un estéreo. Son algunos de los aparatos eléctricos, de "primera necesidad", que tenemos en nuestra vivienda. Eso sin contar los verdaderamente necesarios que también ocasionan emisión de gases o consumo de energía, como estufa, refrigerador, horno de microondas, plancha y un sinfín de artículos domésticos.

Todos ellos ocasionan un alto consumo de energía y para generarla es indispensable obtenerla de grandes cantidades de combustible, el cual emite gases contaminantes.

Adicionalmente al consumo de energía se suma, a este deterioro ambiental, el alto consumo de agua. Diversas investigaciones realizadas por organismos públicos y privados establecen que una persona que habita en una ciudad promedio utiliza aproximadamente 250 litros de agua al día.

Los cálculos moderados hacen referencia a que en una vivienda se consumen 100 litros de agua en la regadera, 50 litros en la descarga del baño, 30 litros en la lavadora, 27 litros en el lavaplatos, 18 litros en el jardín, 15 litros en lavar y cocinar, 10 litros en otros usos, como lavarse las manos.

De acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional, en el país llueve aproximadamente 1,511 kilómetros cúbicos de agua cada año. La misma fuente indica que el 72% de esa agua se evapora, es decir sola alrededor de 427 kilómetros cúbicos de agua van a parar a los mantos freáticos o a las fuentes de almacenamiento, presas, lagos o lagunas.

En cuanto a las ciudades con un más alto nivel de contaminación en México, un estudio realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales establece que aunque siempre se ha dicho que la Ciudad de México y su área conurbada es las más contaminada del país, este estudio señala que la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y su zona metropolitana ocupa el primer lugar; en segundo lugar está la Ciudad de México, luego Monterrey, en Nuevo León; Toluca, en el Estado de México; Ciudad Juárez, en Chihuahua y las ciudades de Mexicali y Tijuana, en Baja California.

El bosque, en riesgo

Datos a nivel nacional indican que el 37% de la cubierta forestal nacional se ha perdido; el 45% de los suelos presentan algún tipo de degradación y sólo queda el 56% de la superficie original de selva.

Por lo que respecta a nuestro Chihuahua cuenta con 24.7 millones de hectáreas de superficie total, de las cuales el 70% está considerada como superficie forestal, incluyendo tanto los recursos forestales maderables como los no maderables.

Sin embargo, de acuerdo a una evaluación de fuentes extraoficiales, realizada por la delegación de la Semarnat en el estado de Chihuahua, durante los años 1960, 1984 y 1990, la velocidad de degradación del suelo fue calculada en 45.19 toneladas por hectárea al año, cifra muy cercana al doble de la media nacional.

De igual manera, este estudio establece que el hecho que de que en esos 30 años (1960 a 1990), una superficie anual de 142,862 hectáreas haya perdido por completo su capa de suelo fértil, la coloca en las primeras etapas de la desertización.

Cabe señalar que actualmente sólo se cuenta con información oficial del Inventario Nacional Forestal realizado en 1994, no obstante y que existe un nuevo inventario en el 2005. Estos resultados no han sido publicados.

Este inventario forestal aporta información en el sentido de que Chihuahua cuenta con una superficie arbolada de 7 millones 423 mil 723 hectáreas, repartida de la siguiente manera: Bosque, 6 millones 842 mil 179 hectáreas; selva, 527 mil 58 hectáreas, mezquitales, 54 mil 486 hectáreas.

Así mismo la información del inventario forestal del INEGI advierte de otras áreas forestales como son: zonas áridas y semiáridas, con 9 millones 81 mil 802 hectáreas, vegetación hidrófila (que crece en zonas con alta humedad), y pastizales con 5 millones 437 mil 813 hectáreas.

El principal enemigo que enfrentan los bosques, además de la tala clandestina, son los incendios forestales, los cuales ocasionan grandes pérdidas de vegetación y la degradación de los suelos.

La historia forestal señala que en nuestro estado se ha registrado o contabilizado, en un periodo de 25 años, un total de 14,660 incendios, los cuales han afectado una superficie de 382,018 hectáreas, y un promedio de afectación (no perdida) de 26.06 hectáreas por incendio, promedio que se encuentra por debajo de la media nacional, la cual es de 29.16 hectáreas por incendio.

De acuerdo a diferentes estudios realizados por la Dirección de Desarrollo Forestal de Gobierno del Estado, las principales causas del deterioro y degradación en los bosques están ligados a la tala clandestina, la presión social a través de los cambios de uso de suelo, los incendios, plagas y enfermedades y el sobre pastoreo.

Esto ha provocado la modificado en el hábitat de especies de flora y fauna, cuyas poblaciones ha disminuido considerablemente e incluso han puesto en peligro algunas especies endémicas (se le denomina así a las especies que habitan exclusivamente en una región especifica).

De acuerdo a la misma fuente, Chihuahua ha logrado disminuir considerablemente la tala clandestina y es la primera entidad que cuenta con una comisión de vigilancia que ha logrado erradicar esta práctica.

Finalmente, en este tema se han realizado proyectos institucionales para la conservación y restauración de suelos, tal como el Programa Proárbol, operados por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el cual no obstante tener una buena intención, pues se han sembrado miles de árboles en todo el país, este programa recibió una fuerte crítica de Greenpeace, al señalar que sólo el 7.5% de los árboles plantados en el 2007 sobrevivirán por falta de atención y seguimiento.

Bonos de Carbono

En cuando a los llamados "Bonos de Carbono", establecidos en el "Protocolo de Kyoto", el sistema ofrece apoyos o incentivos económicos a las todas aquellas empresa privadas que contribuyan a la mejora de la calidad ambiental y que con ese esfuerzo logren regular las emisiones de gases contaminantes generadas en sus procesos productivos.

El protocolo considera como un "derecho a emitir dióxido de carbono" como un bien canjeable y al cual se le fija un precio en el mercado. La transacción de los bonos de carbono -un bono de carbono representa el derecho a emitir una tonelada de bióxido de carbono- permite disminuir la generación de gases de efecto invernadero y al mismo tiempo beneficiar a las empresa que disminuyeron o no tuvieron emisiones de contaminantes.

En contraparte se establece la regla de cobrar una cuota determinada a las empresa que emiten más de lo permitido.

Curiosamente algunos llaman a los Bonos de Carbono "mecanismos de descontaminación", sin embargo algunos especialistas en el tema señalan que esta denominación es incorrecta, porque los bonos de carbono han sido creados para reducir los elevados niveles de bióxido de carbono en la atmósfera y no eliminarlos, toda vez que este gas en cantidades óptimas no es un contaminante sino la base fundamental de la vida vegetal y, por tanto, de un animal sobre el planeta sin CO2 no existiría vida en la Tierra.