300 años
En la Conquista, inicios de la agricultura en Chihuahua
En un principio, la población empezó a cosechar productos para el autoconsumo. Foto: Archivo.
El Heraldo de Chihuahua
29 de enero de 2009

El Heraldo de Chihuahua

Si bien es cierto que la minería es una de las actividades primarias en aquellas regiones que fueron fundadas por españoles, también es verídico que cerca de cada población minera había un pueblo que se encargaba de proveer la alimentación a los trabajadores, así se conciben los inicios de la agricultura en Chihuahua.

Fue la imposición del medio geográfico la que dividió la amplia y galvanizada geografía de Chihuahua en tres zonas: sierra, valle y desierto, la que caracterizó a los grupos humanos primitivos que en éxodos de búsqueda se detuvieron al fi n en cada una de éstas hasta que, en el ir y venir, recibiendo o imponiendo influencias, lograron fundirse en organizaciones sociales estables en el paso de lo nómada a lo sedentario.

Así lo define el profesor Rubén Beltrán Acosta, cronista de la ciudad, en el texto "Referencias históricas y geográficas de la cocina en Chihuahua". Manifiesta que, como es de entenderse, la nueva condición permitió a los antiguos grupos de cazadores, recolectores y pescadores sembrar y cultivar sus propios productos, así como domesticar los animales que después les habrían de proporcionar alimento y atuendo.

Es así como el solar constituido por el retazo que se extiende en dirección de norte a sur por el centro de Chihuahua fl oreció con la presencia de los grupos primitivos, entre los que sobresalía, por su número y organización, el de los conchos y después, con el impulso del proceso de aculturación que se dio en la conquista por los iberos.

Actualmente, en sus incursiones por la modernidad, las diversas poblaciones de Chihuahua han creado, con base en su cocina primitiva y en sus productos regionales, una serie de platillos exquisitos que compiten con éxito en las mejores mesas. Atrás quedaron el metate, las tenazas, el aventador, el molcajete, el molinillo, el comal, el trastero y la imagen evocadora del santo de las cocineras de San Pascual Bailón.

Pero el sabor y el olor de Chihuahua -relata el profesor Beltrán- se ha conservado en las nuevas cocinas, donde ahora se combinan y se condimentan excelentes platillos regionales como: el lomo de cerdo en sotol, las pechugas de pollo a la manzana, la carne de res en chile pasado, la carne seca en chile colorado, el menudo al estilo Chihuahua, las empanadas de Santa Rita, el filete al sotol, las rajas de chile chilaca con queso o asadero, o donde se da el último toque de buen gusto a las ensaladas tradicionales de calabaza o manzana con aderezo de miel, así como a los postres de pan menonita, de almendra y sotol, de durazno, cajeta de membrillo, de manzana o buñuelos con queso.

Lo anterior habla del ayer y el presente de una cultura dominada por el determinante agrícola y ganadero, desarrollada en el hechizo de una naturaleza bronca y deslumbrante que dio origen a una entidad con personalidad propia, donde las mujeres y los hombres proceden con la fidelidad de los herederos que han podido valorar un pasado de perseverancia y sensibilidad social.