Opinión / Columna
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Zoé Robledo
El momento de las mujeres
El Heraldo de Chiapas
28 de enero de 2011
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En su comparecencia en el Congreso del Estado, la Secretaria para el Desarrollo y Empoderamiento de las Mujeres, Irma Alejandra Peralta Velasco, aseveró: "El compromiso del Gobierno del Estado con las mujeres ha quedado constatado con acciones que no sólo buscan un beneficio inmediato, sino un cambio total de vida, la creación de un nuevo esquema que las reconozca como dueñas de su propio destino". Y tiene razón. Hoy las chiapanecas son las nuevas protagonistas de la vida pública en nuestro estado. Para lograrlo, en Chiapas se ha construido un sólido andamiaje legal e institucional para su protección y desarrollo.
Esta decisión obedece a una tendencia internacional; lo que la analista estadounidense Hanna Rosin califica como el "fin de los hombres". Esto es: La contundencia de los datos que indican que el mundo vive un momento de transición, de cambios sociales a favor de las mujeres. Según Rosin, la dinámica de poder entre hombres y mujeres está cambiando rápidamente en Estados Unidos. Van varios ejemplos de nuestros vecinos del norte: Hoy por cada dos hombres que se gradúan en la universidad allá, hay 3 mujeres que hacen lo mismo. En 2010, en aquel país, por primera vez las mujeres fueron mayoría en la fuerza laboral. Y están empezando a dominar muchas profesiones como medicina, derecho, contabilidad, la banca. Hoy en día, en el sector gerencial de las empresas, hay más del 50 por ciento de mujeres. Y en 13 de las 15 profesiones con proyección de mayor crecimiento de la próxima década están dominadas por mujeres. Al parecer la tendencia global es que la economía mundial se convierta en un lugar de mujeres más exitosas que los hombres. Otro dato que indica grandes cambios: En las clínicas de fertilidad de Estados Unidos el 75 por ciento de las parejas piden niñas y no niños.
Pero la ola no solo está allá. En lugares como Corea del Sur, India y China, que son sociedades patriarcales tradicionalmente muy estrictas, los paradigmas de "sexo débil" y "sexo fuerte" empieza a resquebrajarse. En la India las mujeres de escasos recursos aprenden inglés más rápido que sus contrapartes masculinos para trabajar en los nuevos centros de atención telefónica que proliferan en aquel país. En China se inauguran muchas empresas privadas porque las mujeres están abriendo negocios, pequeños negocios, más rápido que los hombres. Un ejemplo más. En Corea del Sur, durante muchas décadas, se construyó una de las sociedades más patriarcales que conocemos. Básicamente, consagraron el estatus de segunda clase de las mujeres en el código civil. Pero en los años 70 y 80 el gobierno sudcoreano decidió que quería industrializarse rápidamente y entonces lo que hicieron fue empezar a meter a las mujeres en el mercado laboral.
Es cierto que el progreso de las mujeres viene de hace muchos años. Los movimientos feministas de los años 20 y de la década de los 60 siguen siendo importantes referentes. La diferencia es que, entonces, el cambio fue impulsado por un movimiento feminista muy apasionado, con una alta dosis de ideología, que trataba de proyectar sus propios deseos. Ahora, no se trata de pasión ni un movimiento social. Se trata sencillamente de hechos, datos duros del momento que vivimos.
En Chiapas hoy existen instituciones y leyes que defienden a las mujeres; que señalan el camino a seguir hacia el ideal de igualdad plena entre los géneros. Pero en otros países no es así. Mientras eso sucede acá, en otros países, desafortunadamente las mujeres todavía son ciudadanos de segunda clase. La Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), un think tank europeo con sede en Madrid, realizó una lista de los peores países para ser mujer. De esa lista, el peor de América es Haití. En los barrios de la periferia de la capital de aquel país, Puerto Príncipe, las bandas organizadas de violadores son un hecho en la vida de muchas haitianas. Según datos de un informe de Naciones Unidas, en una de las zonas más pobres, llamada Cité-Soleil; cerca de la mitad de las jóvenes y niñas han sido violadas o han sufrido agresiones sexuales. La mitad. Pero el dato más terrorífico no es ese. Es que, según algunas Organizaciones No Gubernamentales, el problema no se toma en serio porque muchos haitianos, incluidos miembros de la policía y del sistema judicial, consideran que el sexo no consentido es violación sólo cuando la víctima es virgen. De hecho, la violación no fue considerada delito penal hasta 2005. Además, si un marido encuentra a su mujer cometiendo adulterio en su casa, el código penal lo excusa si la mata; pero si es la mujer quien mata al marido por el mismo motivo, en ese caso ella no tiene justificación.
Otro país miembro de este penoso cuadro del deshonor es Yemen, en Medio Oriente. Allá los matrimonios a edades tempranas son algo muy común: 48 por ciento de las mujeres se casa entre los 12 y los 18 años. El resultado: escasa salud para las madres y sus bebés. En Yemen una de cada 39 mujeres muere durante el embarazo o el parto, y uno de cada 10 niños no llega a cumplir cinco años. Las yemeníes tienen una vida especialmente restrictiva: por ejemplo, conseguir un pasaporte y viajar al extranjero requiere el permiso del marido o del padre.
Y desde África llega el tercer país de la lista donde ser mujer es oficio de alto riesgo. Sierra Leona, en el continente africano. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es el país con la mayor desigualdad de género del mundo. El dato más alarmante de ese informe es que, en Sierra Leona, la esperanza de vida de las mujeres es de sólo 43 años. Y a esta condición hay que añadir los horrores sufridos en la guerra civil que asoló el país durante una década, cuando, según algunos cálculos, probablemente un tercio de las mujeres y niñas de la población total del país sufrieron violencia sexual. Las viudas luchan por salir adelante, las supervivientes de las violaciones están estigmatizadas y discriminadas y los hombres continúan asaltándolas con impunidad. El pasado junio, el Parlamento de Sierra Leona promulgó leyes que criminalizan la violencia de género y permiten a las mujeres heredar una propiedad. Pero todavía está por ver si se harán cumplir y cómo.
En Asia tenemos a Nepal "el lugar del mundo donde más muertes se producen en el parto, según el informe de 2006 de la Federación Internacional de Cruz Roja. Esto ocurre porque sólo uno de cada cinco nacimientos es atendido por personal sanitario preparado.
En Oceanía Papua Nueva Guinea. Las niñas en Papúa Nueva Guinea reciben sólo cinco años de escolarización. Lo que es peor, a menudo se acusa a las mujeres de brujería como una forma de "venganza" social. Si de repente alguien enferma o muere, la culpa suele recaer en una supuesta "hechicera" -casi siempre es una mujer- que es golpeada, violada o incluso asesinada en represalia. Mientras tanto, las mujeres también tienen cuatro veces más probabilidades de contraer sida que los hombres "porque su situación social no les permite negociar sexo seguro", según informa Oxfam Nueva Zelanda en su web.
Y también en Europa. Moldovia es el mayor origen de tráfico de mujeres para la prostitución. Las chicas y las niñas caen a menudo en las garras de reclutadores con promesas de trabajos bien pagados en el extranjero, pero acaban obligadas a trabajar para proxenetas en lugares como Rusia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos. Mientras tanto, los esfuerzos del Ejecutivo para prevenir el tráfico de mujeres y proteger a las víctimas han sido muy débiles; también algunos funcionarios del Gobierno y policías han sido cómplices de estos delitos. Pero la situación podría mejorar: desde este año, Moldavia cuenta con una primera ministra.
*El autor es diputado local por el Distrito XVIII, Sierra Madre de Chiapas.
Twitter: http://twitter.com/zoerobledo
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