Opinión / Columna
 
Panorama Agropecuario 
Wilfrido Galdámez 
Las tortillas y el maíz en México
El Heraldo de Chiapas
23 de octubre de 2011

 

UN CRUEL CÍRCULO VICIOSO

Hasta finales de la década de los años 80 México estaba considerado como una nación sin problemas de autosuficiencia y soberanía alimentaria. En nuestro país, el hacer alguna referencia sobre problemas de desnutrición poblacional era considerado un verdadero insulto. Pero llegaron entonces las estupideces. Una suma de barbaridades y errores nos llevaron a la ruina agroalimentaria.

A fines de la década de los 90 México vendió las principales marcas de sus cervezas y tequilas a inversionistas extranjeros. Después y con un eficiente proceso destructivo de su política agropecuaria, acabó con toda la producción de autosuficiencia y liquidó su soberanía nacional. Nuestra gente rural y urbana todavía no se explica cómo es que la tortilla diaria para la comida costaba menos de 2 pesos hasta hace unos diez años, ahora amenaza llegar a los 20 pesos por kilo. Menos lo entienden, cuando su salario mínimo apenas rebasa los 50 pesos diarios. ¿De que se trata?

A partir de los primeros años del nuevo milenio, entramos a un infernal círculo. Una vergonzosa pesadilla. 1.- México baja su producción agroalimentaria nacional. 2.- México se obliga a mayores compras al extranjero. 3.- Por tanto la comida es más cara y como resultado natural 4.- A comer menos. 5.- Se eleva la población desnutrida- 6.- Empieza la sintomatología de hambruna. 7.- Preámbulo de un caos social. Según los datos actualizados de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, México llegó al punto 5. Según las informaciones nacionales, en Durango la semana pasada, ya se denunciaron ataques de la población rural que por hambruna, ataca los hatos ganaderos. Vacas flacas por la intensa sequía. Pero antes que perecer de hambre con sus familiares. Se los devoran.



RAZONES DE DESNUTRICIÓN

Para la actual administración, ya en el final de su mandato, tal parece que nunca le ha interesado el hecho de que la gente disminuya su consumo de tortilla. Con el actual salario mínimo solo alcanza a comprar unos tres kilogramos de tortillas para alimentar a una familia de cinco en promedio. Por tanto, ingiere menos proteínas y menos calorías. Caen en fase de desnutrición. Las estadísticas de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura lo publican a detalle. Lo que sigue es la hambruna. Cuando los ignorantes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (2002) decidieron que "era mejor comprar maíz a Estados Unidos que producirlo en México". Empezaron vendiéndonos a 900 pesos la tonelada, luego subieron el precio a 1500, 3 mil 200, 4 mil 200 el año pasado, hoy a 5 mil 400 pesos y la prognosis es mayor a los 6 mil pesos para fines de año. Nos chamaquearon. Aunque coloquialmente se dice que nos vieron la cara de pendejos.



PÉRDIDAS Y ROLLAZOS

La nación entera reclama mayor producción maicera en el campo. Las geniales ocurrencias de reconversión productiva tendrán que esperar mejores tiempos. Primero es el estómago de las familias. Primero es nuestra autosuficiencia alimentaria familiar. Hoy ante nuestra urgencia maicera para nada sirvieron las resiembras por las heladas en las zonas de riego en Sinaloa y parte del Norte. Puras pérdidas. Se esperaban más de 4 millones de toneladas para consumo. Pero todo resultó un rollazo político y mediático. Como de costumbre una bola de ignorantes se imaginaron que con nueva semilla, maquinaria y fertilizantes, en unos meses los campos reverdecen y vénganos otra nueva cosecha. Ni madres. El maicito tiene un insustituible ciclo de humedad/temperatura y sobre todo un fotoperiodo mínimo de insolación para germinar y desarrollar.

Nuevas sequías se presentaron en otras entidades maiceras. Donde no existen ni siquiera microrriegos. Otras hectáreas se inundaron y tampoco hay drenajes o manejo de cuencas. Total puras pérdidas. México, sin planes ni programas, sin asistencia técnica oficial, sin tecnología aplicada, sigue obligado a continuar comprando granos de maíz con quiera venderle, al precio que le impongan, a pagar en "cash" y sin refunfuñar por la calidad. Un infame destino para un país que siendo vendedor internacional de maíz, hoy pertenece al grupo de ineficientes e inútiles. Arruinado el maíz, hoy tampoco tenemos trigo, arroz, frijol, soya, carne y leche.



¿Y EN CHIAPAS?

Nuestra entidad hasta hace una década producía más de lo que consumimos. Quizá los últimos defensores del maíz chiapaneco fueron Manuel Hernández (descanse en paz), Germán Jiménez Gómez, Jorge Enrique Hernández Aguilar, Julián y Jacobo Nazar Morales. Pelearon muy decididos por una causa justa y fundamental para que no se acabara la producción del maíz chiapaneco. Pelearon por los precios de garantía. Pero llegó orden del Distrito Federal y el gobernador Absalón Castellanos Domínguez, los madreó y encarceló, hasta que Patrocinio González Garrido. Enterado y conocedor del maíz, decidió liberarlos. Entendible desde entonces que el maíz era una causa ya casi perdida. El no producir maíz mexicano es para que los intereses internacionales nos mantengan la pata sobre el pescuezo de la población. Una mayor desgracia futura para nuestra nación es que ninguna propuesta política atiende el asunto. Ningún malvado partido. Nadie de los pretensos tan siquiera mencionan esta tragedia. Les vale. Quienes hoy hablan del campo, no tienen tampoco idea de cómo resolver o iniciar la recuperación nacional. Abundan las ocurrencias difusas y profusas. Algunos aceptan el problema. Su magnitud y consecuencias. Pero nadie propone como rejodidos enfrentarla con éxito.

Con el cultivo del maíz en Chiapas, crecieron naturalmente las actividades de comercios, empresas, bancos, talleres de servicios, pero sobre todo los transportes rurales. El maíz, el frijol y el café fueron los poderosos motores de la economía regional. El burocratismo oficial no era tan acosado. El empleo privado era suficiente. Infinidad de camiones Torton frailescazos no paraban transportando semillas, fertilizantes y vendiendo granos a la península, Veracruz y sur de Oaxaca. Miles de toneladas de maíz, frijol, café, frutas y ganado chiapaneco se vendían. El bienestar y la paz social chiapaneca se mantenían aceptables en lo general.

Hoy nuestro estado no escapa a la situación nacional. En Chiapas no tenemos heladas y no nos falta agua. Pero tenemos un gravísimo problema en nuestros suelos para granos básicos. ¿Qué ocurre? "Desde fines de los años 80 el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) de Chiapas detectó, grandes pérdidas en los cultivos tradicionales de maíz, si llovía mucho o porque llovía poco, el caso es que ya ninguna aseguradora le entraba a coberturas de riesgos en nuestra zona central maicera". "A principios de los años 90 se dictaminó que el problema eran los suelos acidificados y en un proceso acelerado de aluminización", en palabras entendibles, estos suelos ya habían perdido su textura y estructura por ausencia de materia orgánica, "se analizaron con muestreos y ya no respondían a las mejores semillas o dosis de fertilizantes químicos", "los suelos de las primeras 135 mil hectáreas, muestreadas, estaban estériles o semiestériles". ¿Qué pasó? "La causa directa fue el excesivo uso de fertilizantes químicos, la aplicación de los peligrosísimos herbicidas, plaguicidas y en parte la quema de rastrojos, todos juntos habían matado los microorganismos de los suelos", "los suelos orgánicos se habían transformado en suelos minerales y muy ácidos", "casi suelos muertos e improductivos". Poco o nada de las siembras resultaba ya rentable.



EL REMEDIO Y EL TRAPITO

Pronto apareció, en esos años, un mesías norteño y además con alta autoridad en el sector agropecuario. Hizo un espectacular anuncio, "la acidificación de los suelos maiceros de Chiapas se controlarán aplicando cales para equilibrar el potencial de hidrógeno de los suelos con problemas. La opinión técnica afirma que al aplicarse cal, efectivamente se baja el nivel de acidificación, (como tomar Alka Seltzer después de una copiosa juerga con alcohol), pero en agricultura, se requieren diseminar 200 kilos de cal por hectárea y esto no es tarea fácil. Además la flora de los microorganismos rizosféricos (los que viven alrededor de las raíces) no se reponen en forma espontánea o necesitan 30 años como mínimo para recuperarse.

Para empezar, no se aplica cualquier tipo de cal. Tiene que ser "cal dolomítica" porque otras cales empeoran el problema. Entonces empezaron los "pequeños detalles", el único banco de cal dolomítica en Chiapas se ubica en Pijijiapan a unos 200 kilómetros de las regiones maiceras. Para "encalar" las primeras 135 mil hectáreas se necesitaban unas 27 mil toneladas, considerando que un tráiler sólo transporta 35 toneladas. Eran por tanto, necesarios flotillas y convoyes de transportes para llevar la cal hasta las zonas de aplicación.

Suponiendo que la fábrica deberían tener la capacidad para producir y embolsar las cales. Suponiendo también que existían los almacenajes previos a su destino final y que existían suficientes tractores agrícolas para su aplicación a "cabeza de rastra" porque esparcir 200 kilos por hectárea (en 135 mil hectáreas) a mano, es una tarea lenta, tortuosa y casi incosteable. Total que todo fue un rollazo mediático, nunca se hizo nada y la acidificación siguió avanzando. Hoy se estima que con ese problema y otros, fácilmente se rebasan las 300 mil hectáreas maiceras dañadas en Chiapas.

¿Existe solución? Por supuesto que existen soluciones prácticas y posibles. ¿Cuáles? Pregunta un auténtico agricultor frailescano, de los de antes, de los que todavía siembran maíz para comer y sobrevivir dignamente. "Consiste en aplicar todos los años, estiércoles pecuarios en suelos improductivos, no quemar y jamás aplicar herbicidas", así de fácil, "si usted va a sembrar, antes debe engomar el grano y aplicar biofertilizantes que produce el Inifap, baratos porque este "polvo/biofertilizante" le agrega millones de organismos rizosféricos. Probados que mejoran el suelo y le recuperan su textura y estructura original". "Cuando la milpa ha sido biofertilizada y requiera mayor nutrición en presencia de humedad, es recomendable aplicar dosis mínimas de urea o bien biofertilizantes foliares, ya fabricados en Chiapas con lombricultura auténtica.



TUXTLECAZOS

Muy felicitado por familiares y auténticos amigos el ingeniero Leandro Molinar Meraz, cumplió años y tuvo muchos festejos. Felicidades.

De visita a su tierra de origen. El ingeniero Sergio Cano Fernández, emérito maestro de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. Cano Fernández ha sido uno de los mejores cuadros fundadores del antes muy prestigiado Fideicomiso Relacionado con la Agricultura. Considerado como el más grande investigador avícola de Latinoamérica. Un auténtico orgullo de los profesionales chiapanecos. Llegó al festejo de la dinastía de la familia Corzo a la cual pertenece. Jubilado y residente en Querétaro. Chiapas está urgido de estos genuinos y valiosos profesionistas.



galdameztoledo43@gmail.com



*Presidente de la Federación Agronómica del estado de Chiapas.


 
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