Comunidad y Cultura Local
El traje de chiapaneca, ícono del estado
NÁRIMA NILÚ, "FLOR RESPLANDECIENTE"

El Heraldo de Chiapas
13 de enero de 2011

CARLOS MARROQUÍN



El traje de chiapaneca, término que se acuña desde la época de la Conquista española, ha modificado su forma y color, iniciando en la década de los 40 en un solo tono, "monocromático", para pasar a los diversos matices en los años 70.

Pero más allá de su historia, dicho vestuario tiene una relación muy íntima con el pasado, religión, y forma de vivir de los lugareños de aquel entonces: "Cuando se lleva a cabo la Federación de Chiapas a México el 14 de septiembre de 1824, años después se edifica el Monumento a la Bandera (1942), desde ese entonces el traje de chiapaneca aparece en piedra", dijo Marité Nandayapa Vargas, quien en el 2008 presentó su trabajo titulado Nárima Nilú, Origen y evolución del traje de chiapaneca.

La maestra -sobrina del fallecido compositor Zeferino Nandayapa- explicó en entrevista dentro de su hogar (avenida Independencia número 38, Chiapa de Corzo), la importancia de este vestido, el cual forma parte de los orígenes de la vida en la entidad.

Aunque la pesquisa surge por la inquietud de hacer una colección de trajes regionales chiapacorceños, doña Marité (María Teresa) se involucra tanto que continúa con el trabajo hasta formar su libro Nárima Nilú, "flor resplandeciente".

"La investigación inició con fotos familiares, en donde podemos observar sólo camisas o blusas con la técnica del 'contado', en punto de cruz". El inicio es muy sombrío, siendo que esta indumentaria era utilizada en eventos especiales; pero conforme avanzaban los años se le aplicaron otros arreglos.

El traje en ese momento (1914 vestido más antiguo), consistía en un contado en blanco y negro y sin vuelo (petatillo con flores de colores), además de usar una enagua liza sin olán (tira de petatillo que mide dos metros de largo y va debajo de la falda): "era una costumbre que cada mujer hiciera su propia ropa, la mayoría de las mujeres sabía bordar".

Durante la Colonia (1522), la importación de materiales europeos fueron utilizados por las mujeres para adornar sus trajes: matizado (contado de color) y encaje español (vuelo): "Era difícil que la chiapaneca comprara el encaje, por eso no tenía vuelo".

El tul (tela de punto), fue el instrumento que las chiapanecas utilizaron para decorar su ropa: "Se hacían unas flores muy chiquitas, de un centímetro, sin tener un patrón para bordar; pasan los años y se hace el modelo de la rosa. En la década de los 30 se hace la muestra con lo que se calca el dibujo y se hacen más grandes".

La evolución del vestido de chiapaneca ha sido significativa, de ser un traje de uso cotidiano a pasar a uno elegante de talla internacional, sobre todo al ser catalogado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco.

Costurado a mano

Ante la llega de artículos (artesanías) chinos a México, doña Marité ve con mucha tristeza el cómo otros estados contaminan la manera tradicional de hacer los trajes: "Gracias al trabajo de bordado a mano en tul para la hechura del traje de chiapaneca, es que aún no se hace a máquina, y por ende no es falsificable".

Lugares como Oaxaca y Yucatán han sido afectados por los productos chinos: "en Yucatán el trabajo se hace sobre tela, por eso es fácil copiarlo, lo que provoca una ruptura de la tradición de sus pueblos", apuntó doña Marité.

La importancia de preservar las tradiciones y costumbres de un pueblo, ayudan a conservar no sólo la artesanía, sino también la cultura del origen del ser humano: "En Chiapa de Corzo hay una escuela de las 'Tradiciones', en el Ex-Convento de Santo Domingo, que fomenta este trabajo, lo que ayuda a transmitir los conocimientos a nuevas generaciones".