Comunidad y Cultura Local
Más allá del espectáculo
El Heraldo de Chiapas
29 de abril de 2010

MAGNO FERNÁNDEZ DOS REIS



Al muralista César Corzo que lucha para la restauración y preservación de sus murales



Sólo basta cuando el gobierno del centro preste a Chiapas la atención debida y convierta en realidad el alto pensamiento de nuestros antepasados, se habrá hecho justicia. Mientras llega ese día, esperémoslo como siempre lo hemos esperado: con el pecho lleno de patriotismo y con la conciencia fija en el cumplimiento del deber.

Luis Espinosa (1885-1926). Director de la revista Chiapas



Paúl Valery señaló que "tal como el agua, el gas o la corriente eléctrica vienen de lejos a nuestras casas para atender nuestras necesidades con un esfuerzo casi nulo, así nos alimentaremos de imágenes visuales o auditivas que nacen y se desvanecen al menor gesto, casi un signo" (Pieces sur l"art, p. 105).

Esta observación del poeta demuestra que hoy vivimos el bombardeo de imágenes y de información que llegan de todo el planeta. Así, la frontera entre lo que antes creíamos ser la verdad y la mentira se desvanece en el aire. Pero la difusión de la imagen y la multiplicación de información en los periódicos locales no representan el desarrollo de nuestro universo simbólico.

Cuando el periodista, el fotógrafo y el artista visual convierten los hechos en productos de entretenimiento y no señalan las diferencias entre éstos, contribuimos a desvanecer la representación de nuevas posibilidades para el lector o espectador.

La nota "Destruyen la fachada de un edificio colonial" (Manuel Martínez) demuestra que las deficiencias de la enseñanza y la deformación de los medios masivos de comunicación orientan al lector por otros rumbos que no son los de la historia. El periodismo ha de servir a la vida y no a los intereses políticos e institucionales.

La interpretación del patrimonio histórico es un compromiso social porque el patrimonio nos involucra y nos conmueve. Vicente Guallart afirmó que "la arquitectura y el placer por los espacios de calidad deberían enseñarse desde edades muy tempranas". ¿Cuál es el estatuto del patrimonio histórico en la era de la globalización y de la informatización? ¿Qué es el patrimonio histórico? ¿Cómo pensar la fachada de la casa mutilada y la imagen de nosotros mismos en la sociedad?

El pensamiento en crisis contribuyó a transformar la imagen en mercancía (objeto de producción, circulación y consumo). Las imágenes generadas por la crisis económica como las fotografías de los edificios mutilados y los performances de los narcotraficantes fascinan al público.

¿El narcotraficante es un artista plástico? El reporte gráfico "Violencia expansiva" (Revista Proceso 1746) demuestra que el narcotraficante contemporáneo al realizar su performance en las calles se preocupa con la estética de la violencia, tal como se preocupó el artista plástico brasileño Arturo Barrio al echar paquetes ensangrentados en el río Arrudas de Belo Horizonte (MG, Brasil) para denunciar la violencia de la dictadura militar en la década de los setenta en Brasil.

Al mirar las esculturas de madera de Reynaldo Velázquez suspendidas como las víctimas de los narcotraficantes, en un puente, tenemos una visión periférica. En el rostro de las esculturas, los ojos han sido censurados, y en forma de súplica, el escultor pide que el sistema no censure las formas de expresión y dé a las personas la posibilidad de manifestar sus ideas.

En los performances de narcotraficantes anónimos hay dos cuerpos reales que remiten al espectador a las obras de arte de la Edad Media. Los cuerpos de las víctimas de la violencia suspendidos en el puente, transforman las calles en museos donde los narcotraficantes hacen exhibiciones que compiten con las de los artistas plásticos que participan en grandes bienales.



La universidad ha transformado al artista plástico contemporáneo en una especie de mono que hace piruetas para un público que niega sus criterios. Somos dominados por las imágenes, y gracias al exceso de imágenes no sabemos observar porque la visibilidad no depende sólo del objeto artístico y del espectador que observa, sino que depende de un trabajo de abstracción al que no estamos habituados.

La obra de arte no es el principal objeto de contemplación del ojo y del espíritu, ya que entre la mirada y la imagen está, en principio, el pensamiento. Sin el pensamiento, la serie de fotografías que están en la revista Proceso, la escultura de Reynaldo Velázquez y los bultos ensangrentados del artista brasileño son sólo un amasijo de lo que ocurre en el mundo externo.

Con la intervención de la inteligencia y el pensamiento, el artista crea un mundo imaginario que no es utopía y sí invención de un nuevo mundo. En el Tratado de Pintura, Leonardo da Vinci afirmó que las líneas visibles de una figura llevan a un centro virtual que obliga al ojo a pensar.

Es en este sentido que debemos leer la frase celebre de Leonardo Vinci respecto a que "la pintura es cosa mental". El arte hoy, antes de crear mensajes, crea mercancías. Tales mercancías representan hoy el rostro del capital. El capitalismo ya no produce cosas (objetos) y sí signos visuales. La mutilación del edificio colonial en el centro histórico de San Cristóbal de Las Casas no significa la destrucción de la imagen, sino la destrucción del pensamiento y mundo colonial.

Descartes afirmó que "conocemos ciertamente la manera de utilizar la intuición intelectual, aunque sea sólo comparando lo que ven nuestros ojos. Pues, quien quiere observar muchos objetos al mismo tiempo con una sola mirada, no distingue ninguno de ellos; y, del mismo modo, quien tiene la costumbre de prestar atención a muchas cosas al mismo tiempo, acaba con el espirito confuso".

¿Cuál es la diferencia entre las imágenes generadas por los narcotraficantes y las imágenes generadas por los performances de artistas contemporáneos en museos, galerías y bienales? Estos artistas narcotraficantes contemporáneos reivindican para sí mismos el estatuto de artistas. Estos desplazamientos posmodernos o hipermodernos son curiosos porque las obras de los narcotraficantes no pierden su autonomía e individualidad, como sí ocurre con los megaeventos donde los artistas seleccionados son protagonistas involuntarios de la obra del curador, que es la exposición misma.



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