Comunidad y Cultura Local
Lunes a viernes, sábado al mediodía
El Heraldo de Chiapas
19 de marzo de 2010

LUIS ALBERTO HERNÁNDEZ CANCINO



La historia de mi amigo tal vez no sea digna de contarse, pero para quienes están viviendo una situación similar entenderán que cuando la pasión y el amor se combinan pasan cosas increíbles, maravillosas, impredecibles y así como hay alegría también hay dolor.

Lo importante de esta historia es que mi amigo tuvo el coraje y el valor de tomar el toro por los cuernos; como buen guerrero y sin bajar la guardia jamás, sigue luchando por quien él considera el gran amor de su vida.

Todo empezó con Te invito un café pero ven solo; él no imaginó que en esta cita conocería a la que se convertiría en su más grande amor y ella tal vez por todo lo que estaba pasando en esos momentos de su vida, quizá buscando un buen amigo, encontró el verdadero amor.

A él le sudaban las manos, pudo darse cuenta que ella estaba inquieta; se miraba tan hermosa, dulce, sobre todo por esa pañueleta que ceñía su pelo rizado y ese escote tan delicado que cuando ella le pidió un beso, tembló de emoción; cuando sintió sus labios su alma se incendió y ardió con una fuerza que jamás había vivido.

No puedo explicar qué haya sentido ella, sólo que desde que estuvieron juntos, lejos de cualquier placer mundano, simplemente hicieron el amor.

Pese a tantas cosas que han estado en su contra, ellos nunca se han separado; "siempre juntos" es su lema. Sería tedioso contarles todo lo que han pasado, no pretendo aburrirlos; lo importante es que ellos, pese a tantas cosas, siguen juntos y aunque actualmente tienen que vivir en las sombras de lo prohibido se siguen diciendo en la intimidad de una alcoba, una sonrisa o un simple apretón de manos lo mucho que se aman y necesitan.

Por la situación de uno de ellos, tienen que vivir de lunes a viernes, compartiendo vida, planes, proyectos y despedirse el sábado al mediodía para no lastimar a terceros. Sea pues esta historia para quienes se atreven a vivir a las sombras de lo prohibido; pero sobre todo para aquéllos que se atreven a desafiar al mundo con la firme convicción de luchar por quien consideran su verdadero amor, viviendo de lunes a viernes, sábado al mediodía.

Para arcoíris, mi dulce amor... siempre juntos.