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Comunidad y Cultura Local
El arte chiapaneco de frente
TERRITORIO Y CONFLUENCIA
El Heraldo de Chiapas
19 de marzo de 2010
MAGNO FERNANDES DOS REIS
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir? ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información? Versos del poema "La Roca" de T.S. Eliot No es exageración decir que la mayoría de los espectadores chiapanecos ve el arte como un objeto doble y paradójico. Algunos artistas imitan las pinturas europeas de los siglos XIX y XX y otros anhelan un arte deseado, pero inalcanzable por su lenguaje. Recluidos en esta imagen dupla, los artistas se deprimen con la ausencia de un lenguaje ideal y exclusivo que represente la "chiapanequidad". -un lenguaje visual único como expresión de la colectividad chiapaneca-. Así, en vez de que tengamos dos o tres Chiapas, tendremos solamente la chiapanequidad. Un modelo que los artistas e intelectuales deberían adoptar so pena de continuar condenados al atraso y la incoherencia política y social. Para abordar el arte de Chiapas, se requiere discutir las formas por las cuales la colectividad es constituida, ya que advertimos que puede haber un solo Chiapas, pero muchos lenguajes visuales. De hecho, Chiapas tiene esa unidad que se ve en el mapa, como algo único y singular. Sin embargo, Chiapas evaluada por los indicadores económicos, genera gran cantidad de imágenes y representaciones. El artista narra en las pinturas muchas Chiapas por redefinir y construir. La chiapanequidad, contrariamente a lo que dicen los académicos, no sigue la lógica del individualismo y del capitalismo, ya que los artistas visuales marginados rechazan los avatares del arte conceptual. El arte conceptual, al igual que la teoría, se nutre de conceptos, mientras que el arte chiapaneco rechaza los conceptos destacando la diversidad simbólica. El arte chiapaneco es el arte de mezclar símbolos prehispánicos y católicos, la sensualidad de los pueblos y de los barrios pobres. En este contexto, las comunidades indígenas están ubicadas en la encrucijada entre la cultura maya y la europea, entre la cultura local y la globalización, dentro y fuera de su territorio geográfico. En Chiapas, las comunidades que viven en la pobreza material, sin embargo, disfrutan de una riqueza cultural e ideológica, como parte de su pertenencia a varios mundos al mismo tiempo, de la cual se nutre el artista local. Hay muchos Chiapas dentro y fuera de México que no están en las obras de arte. Admiro la cultura maya como prueba de la trascendencia y como una manera de lectura múltiple del mundo. El artista chiapaneco busca una manera inclusiva para representar a Chiapas y el sentido de la vida en sus obras sin abandonar las características propias de su lugar de origen. Por ejemplo, Antun plasma el color ceniciento de Tenejapa, su lugar de origen, al mismo tiempo que describe algunos mitos de la cultura maya, mezclados a elementos del barroco europeo, como las rocallas presentes en las vestimentas de sus personajes. Lo que hace única a la pintura chiapaneca es esta multiplicidad de imágenes y representaciones que expresan una sociedad impulsada por la amalgama entre los símbolos de lo indígena y lo occidental. Un arte que, a pesar de todas las presiones individualistas negativas de los teóricos, rechaza el aislamiento individual. Es esta lógica la que ha salvado el arte, porque es la que une a las comunidades del estado de Chiapas. La unión de este mundo con otros, el prehispánico con la ideología moderna, e individualista, de los vínculos de las comunidades. Las imágenes pueden sugerir el amigo en lugar del enemigo político. Uno de los resultaos más visibles de las chiapanequidades múltiples, es el arte institucional ambigua, una pintura que ha combinado las instituciones tradicionales con los valores modernos. Pero a medida que los artistas chiapanecos pintan sin pedir permiso a los críticos de arte y a los teóricos, es posible interpretar positivamente esta diversidad de imágenes, que pueden ser un signo de contradicción, pero también son prueba de que uno puede trascender al individualismo egoísta y arrogante, sello de la globalización que domina el planeta. La pintura chiapaneca, debo añadir, perturba la pintura conceptual del país porque el artista local excluido de la modernización, registra la historia visual de su estado desde una perspectiva no institucional. A pesar de la importante labor del artista chiapaneco, no hay información acerca de su obra, pues los medios de comunicación abruman al espectador con información que no pertenece a su realidad inmediata. Creo que la mayoría de los lectores chiapanecos se abruma con el exceso de información y de teorías académicas. Hay un diluvio de tesis universitarias y de libros que no son consumidos por los lectores y sí por el polvo y la humedad de las ciudades. La cantidad de información visual es altísima. Mantenerse al día con esta inundación de información podría ser útil, pero es muy difícil asimilarla. "Es cosa muy triste que en nuestros días haya tan poca información útil", dijo Oscar Wilde en 1894. Hoy, necesitamos aprender a extraer la información útil, que es muy difícil. A pesar del caos provocado por la información, creo que la información sobre el pintor y el proceso de creación es importante para determinar un lenguaje visual universal a partir del estado de Chiapas. Las reproducciones de las obras de arte, por otra parte, están cada vez más disponibles en internet, sin embargo, la habilidad del artista y del espectador para extraer sabiduría de este diluvio de información visual aún es escasa. Lo que la teoría y la información disipan es obvio, ya que la información destruye la atención del receptor. La gran lección que adquirí de los lienzos de los artistas chiapanecos es que la especialización creciente del conocimiento propuesto por las universidades, nos quita nuestra capacidad de ver la obra de arte como individuos. Para solucionar el problema del exceso de información es mejor enfrentar los lienzos de frente. |
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