|
Comunidad y Cultura Local
La Revolución en Chiapas (Segunda de dos partes)
El Heraldo de Chiapas
21 de noviembre de 2009
José Luis Castro A.
A 99 años del movimiento armado de México, en Chiapas continúa la revolución en marcha. 1. Conclusiones a) De 1880 a 1910 crece enormemente la inversión extranjera directa, centrada en la producción y exportación de productos agrícolas, tales como café, cacao y algodón. b) Con la entrada a Chiapas de las fuerzas carrancistas se inicia una época de revolución social, es decir, de cambio estructural, de reivindicación del campesino, del obrero agrícola, del paria c) La lucha por el poder político, entre terratenientes alteños y hacendados de la zona baja, cesa cuando ven peligrar la base económica en que se sustentaban (la renta de la tierra, la hacienda, la explotación de la mano de obra, etc.) y buscan la unidad para protegerse mutuamente de las fuerzas extrañas (carrancistas) que hacían peligrar sus bienes. d) El carrancismo trata de poner en libertad la fuerza de trabajo, de esta manera la fuerza de trabajo ya se podía vender y comprar libremente sin trabas de ninguna especie. Verdadera medida capitalista. e) Con la llegada de los carrancistas, la fracción terrateniente-liberal pierde la hegemonía que tenía en las clases en el poder; y sólo la recupera cuando, en unión de los terratenientes de los Altos, se levanta en armas en un movimiento verdaderamente contrarrevolucionario. Lucha que ganan desde luego los sublevados. f) Tiburcio Fernández Ruiz llega a la gubernatura del estado gracias al apoyo de los "poderes regionales", pues además de cuidar sus intereses particulares, cuidaría los intereses de los poderes de la zona. g) Con el triunfo de las fuerzas contrarrevolucionarias se consolida el poder local de los terratenientes y hacendados, y retrasa, como era lógico, la reforma agraria en Chiapas y el cambio de la añeja estructura económica, política y social de Chiapas. 2. Algunas reflexiones I.- Por ningún motivo puede llamársele revolución a la revuelta armada desarrolla en Chiapas entre 1911 y 1920, pues no hubo reformas violentas, cambios en la estructura económica, es decir, no hubo ni la más mínima transformación, como dice Roger Bartra, en el "conjunto de relaciones de propiedad y de clases, de formas de producción y distribución, la división social del trabajo, las peculiaridades del desarrollo de las fuerzas productivas". (9). Y como no fue una revolución, no se dieron las tres fases de una revolución violenta: la destructiva, la transformadora y la constructiva. La "revolución" hecha por los terratenientes alteños demostró a todas luces, en y por sus hechos, que no les interesaba en absoluto destruir la antigua forma de gobierno dictatorial y el cacicazgo político de Emilio Rabasa, sino rescatar la sede de los poderes públicos que los terratenientes de tierra caliente les habían arrebatado en 1892 y ejercerlo en su beneficio, pues en ningún momento se habló de igualdad económica y social, de restituciones de ejidos, dotaciones de tierras, fraccionamiento y reparto de los grandes latifundios y haciendas, en fin, de una verdadera revolución de la sociedad, de la base económica. No fue un movimiento revolucionario, porque no hubo ningún cambio en los órdenes político, económico y social de Chiapas; cambiaron los hombres en el poder, pero no las añejas estructuras. La revuelta armada derribó la dictadura rabasista, pero los que la encabezaron tomaron su lugar. Fue una lucha por la reivindicación de la hegemonía política. Por otra parte, el traslado de los poderes públicos de la ciudad de San Cristóbal Las Casas a Tuxtla Gutiérrez propició, también, el traslado de la hegemonía de la clase terrateniente conservadora a la clase -o fracción- terrateniente liberal emergente, sin que esto haya provocado la más remota alteración en la forma del régimen imperante; tan sólo hubo un desequilibrio entre las fuerzas de los Altos y los de tierra caliente; entre el clero, hacendados, terratenientes alteños y terratenientes liberales de tierra caliente, comerciantes, hacendados, etc. Desequilibrio que se manifestó en innumerables crisis políticas y económicas (cambios de gobernantes a cada rato, luchas por el poder político, enfrentamientos entre ambas fracciones, etcétera). La presencia de los poderes locales en Tuxtla Gutiérrez aceleró el desarrollo económico de la zona y consolidó los incipientes cacicazgos del valle de Grijalva, de los Corzos, Jiquipilas, así como los de las regiones del Soconusco y la Frailesca. La hegemonía de la clases dominantes la detentaron, de 1892 a 1911, dos políticos civiles: Emilio Rabasa y Víctor Manuel Castillo, el primero de Ocozocoautla, y de Tuxtla el segundo; pero los dos del Departamento de Tuxtla. Ambos identificados plenamente con los terratenientes de la zona baja de Chiapas y con los interese del porfirismo; al dominar el bloque en el poder, lógicamente dominaban también al conjunto de la sociedad chiapaneca. Las clases política y económicamente dominantes estaban compuestas por terratenientes, hacendados, comerciantes, etc., y dominaban los dos primeros en mención, porque los capitalistas cafetaleros no lo podían hacer, pues la acumulación originaria del capital en Chiapas era incipiente, y de capital extranjero. II.- El movimiento contrarrevolucionario, comandados por Tiburcio Fernández Ruiz y Alberto Pineda, dos grandes terratenientes locales, logró su objetivo político: detentar el poder político, pero en ningún momento intentó cambiar la añeja estructura económica formada en los tres siglos de dominación española; cosa que tampoco pudieron hacer la Independencia ni las Leyes de Reforma. El movimiento "revolucionario" que hubo de 1911 a 1920 no tuvo como causas económicas y sociales el latifundismo, la servidumbre, la explotación ancestral de los indígenas y del campesino, el caciquismo, la división de clases, las malos tratos dados a los trabajadores del campo y la ciudad, el despotismo del régimen, las injusticias, etcétera, sino por el contrario, se buscaba nuevamente consolidar el poder político perdido con la llegada de las fuerzas carrancistas y mantener el antiguo estado de cosas. Particularmente se luchó por la sede de los poderes del estado. 3. Notas (1) Antonio García de León. Mapachismo y Poder Político en el Campo Chiapaneco: 1914-1977, en Cuadernos Agrarios, número cinco, septiembre de 1977, Chapingo, Estado de México (2) Este Departamento estaba integrado por los municipios de Tuxtla (hoy de Gutiérrez), Ocozocoautla, San Fernando, Suchiapa, Cintalapa y Jiquipilas. (3) Los chiapanecos habían permanecido al margen, pero a la expectativa de los que pasaba en el Norte y Centro de la república. Fue hasta después del triunfo de la Revolución cuando Chiapas entra en la "lucha armada mexicana". (4) Datos tomados del periódico "La Libertad del Sufragio", de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, y cuyo director era Jesús Martínez Rojas, intelectual del movimiento armado de 1911 en nuestra entidad. (5) Luis Espinosa. Rastros de Sangre. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1912. (6) Santiago Serrano. Chiapas Revolucionario (hombres y hechos). Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1923, p. 13, documento número uno (facsímil del acta original). (7) Antonio García de León. Lucha de Clases y Poder Político en Chiapas, p. 61. (8) Henri Favre. Cambio y Continuidad entre los Mayas de México, Editorial Siglo Veintiuno, p. 73. (9) Roger Bartra. Breve Diccionario de Sociología Marxista, Colección 70, número 127, Editorial Grijalbo, México, Distrito Federal, 1973, p. 23. 4. Bibliografía Bartra, Roger. Breve Diccionario de Sociología Marxista, Colección 70. Editorial Grijalbo, México, Distrito Federal, 1973. Casahonda Castillo, José. 50 Años de Revolución en Chiapas. Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (Icach), Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 1974, Segunda edición. Castro A. José Luis. Monografía General de Villaflores, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 1980. Inédito. Conrado Rangel, José. La División Veintiuno, en: Revista ICACH, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1960. Espinosa, Luis. Rastros de Sangre. Historia de la Revolución en Chiapas, Gobierno del Estado de Chiapas, México, Distrito Federal, 1980, Tercera edición. Favre, Henri. Cambio y continuidad entre los Mayas de México, Editorial Siglo XXI, México, Distrito Federal, 1978. García de León, Antonio. Lucha de Clases y Poder Político en Chiapas, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 1979. García de León, Antonio. Mapachismo y Poder Político en el Campo Chiapaneco: 1914-1977, en: Cuadernos Agrarios, número 5, septiembre de 1977, Chapingo, Estado de México, 1977. López Gutiérrez, Gustavo. Chiapas y sus Epopeyas Libertarias. Historia General, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1939. Tomo III. Moscoso Pastrana, Prudencio. El Pinedismo en Chiapas, 1916-1920, México, Distrito Federal, 1960, Primera edición. Moscoso Pastrana, Prudencio. Jacinto Pérez "Pajarito". Ultimo líder Chamula, Gobierno del estado de Chiapas, México, Distrito Federal, 1972. Serrano, Santiago. Chiapas Revolucionario (hombres y hechos). Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1923. Primera edición. |
|