Tuxtla Gutiérrez
Angélica, vitamina contra el estrés
Angélica López Ramírez es abogada de profesión, pero instructora de yoga por oficio.
El Heraldo de Chiapas
8 de noviembre de 2009

Sandra De Los Santos



Cambió el ruido de los tribunales por música relajante; el olor de los juzgados por el del incienso; el estrés laboral para ella es cuestión del pasado, ahora, se dedica a ayudar a los demás a tener una vida más tranquila por medio del yoga.

Angélica López Ramírez es abogada de profesión, pero instructora de yoga por oficio. Hace cuatro años decidió dejar a un lado por completo las leyes y dedicarse a dar clases de yoga y de relajación en los centros laborales por medio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Desde niña Angélica se inclinó por los ejercicios físicos, primero se hizo instructora de aerobics, después combinó éste con el yoga y ahora sólo se dedica a impartir una de las más ancestrales doctrinas de la cultura hindú.

Aunque su oficio lo desarrolla en diferentes ámbitos, Angélica, dentro de sus actividades como trabajadora del IMSS, imparte cursos de yoga en los centros labores, donde este instituto ofrece sus servicios de prevención de enfermedades.

"Muchas de las enfermedades que se tienen en la actualidad se debe al estrés, uno de los más comunes es el laboral; el yoga te ayuda a relajarte, a estar bien con uno mismo, a ser una persona más íntegra y satisfecha con lo que se tiene y con lo que se hace, por eso implementamos yoga cuando llegamos a los centros laborales a dar pláticas sobre estrés laboral", comenta la instructora.

Angélica llegó a la redacción de El Heraldo de Chiapas a impartir una sesión de yoga. En medio de las computadoras, los trabajadores de este rotativo se pusieron a hacer diferentes posiciones que marca esta doctrina: la intención no era sólo ejercitarse, sino lograr, por medio de este ejercicio, la relajación.

"Cuando uno está enfrente de la computadora o haciendo una actividad mucho tiempo, es bueno darse unos minutos y ejercitar el cuerpo, pero con el yoga también la mente, es algo que es muy integral", considera la trabajadora del IMSS.

Cuenta que llegó al yoga precisamente por el estrés laboral. Después se dio cuenta que su verdadera vocación estaba en ser instructora de esta doctrina, quería compartir con los demás, algo que para ella fue muy significativo para mejorar su nivel de vida.

"A veces nos preocupamos mucho porque en nuestro trabajo ganemos bien, y creo que aunque eso no es lo más importante, sino que nos guste hacer la actividad y así la hagamos bien y eso es lo que trae como consecuencia lograr lo otro -una mejor economía-", dice.

Angélica dejó su profesión porque descubrió que su oficio era la que la llenaba por completo. Ahora, no sólo ella se siente satisfecha, sino que ayuda a que otras personas se sientan bien con lo que hacen, con su actividad laboral diaria, que disfruten su mejor oficio del mundo.