Opinión / Columna
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René Ramírez Molina
Ricardo Flores Magón: su ideario y acción
Diario de Xalapa
10 de noviembre de 2009
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TERCERA PARTE
Aunque en vías de extinción, persiste en muchos ejidos el espíritu colectivista, la toma de decisiones en común, pero también -hay que resaltarlo- la organización ejidal ha servido para el control político clientelar por algunos partidos, sobre todo el dinosaurio tricolor.
Pero volviendo la mirada al hombre de Eloxochitlán, una de las críticas más fuertes hacia su figura se centra en el hecho de que cuando emerge el movimiento revolucionario no toma las armas, ni se pone a la cabeza de sus correligionarios para intervenir físicamente en la contienda; se limita a agitar con la palabra y el pensamiento, a los que concede una capacidad de transformar la realidad social que parece estar más allá de todas las posibilidades; es decir, que el anarquismo por su propia naturaleza, era empresa difícil de realizar. El triunfo revolucionario requiere organización -dirección, disciplina, autoridad-, normas que contradicen el postulado de la libertad absoluta, como lo hace notar con sano juicio Federico Engels.
Por supuesto, Flores Magón no desdeñó la vía armada, hizo intentos por atraer a grupos dispuestos a levantarse contra la dictadura, entre los que destacan figuras como su hermano Enrique, Práxedis Guerrero, Librado Rivera y Julio Corral. Sin nexos con la revolución maderista, entre 1906 y 1911, se organizaron distintas expediciones de magonistas a lo largo de la frontera con Estados Unidos. Entre éstas cabe destacar la invasión magonista a la Baja California por Mexicali, en julio de 1911, la que en principio fue calificada como acción de unos revoltosos, y después como una invasión de filibusteros.
Al respecto, Manuel González Ramírez documenta que modestos bajacalifornianos sostenían en esa época que las operaciones militares ordenadas por Porfirio Díaz combatieron al filibustero Ricardo Flores Magón, y no a revolucionarios magonistas que, una vez más, incursionaban en el territorio nacional, desde Estados Unidos. Poco o nada se sabía entonces del combate contra la dictadura que sostenían Ricardo y sus correligionarios.
Lo cierto es que la persecución a los magonistas derivó en el encarcelamiento, una vez más, de Ricardo Flores Magón por violación a las leyes de neutralidad, cargo que tuvo por base la invasión a la Baja California. Lo que demostró que el anarquista no estaba al servicio de Estados Unidos como sostenían los militares porfiristas.
Entre el discurso pronunciado en 1892 en la Escuela de Minería, y la noche del 20 de noviembre de 1922 en que muere en la penitenciaría de Leavenworth, Ricardo Flores Magón fue hecho prisionero en nueve ocasiones (recorriendo ocho cárceles distintas). Primero el gobierno de Porfirio Díaz, y después el gobierno estadounidense lo persiguieron encarnizadamente.
Su novena prisión la inició en noviembre de 1918 en Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, tras la publicación meses atrás en este país del "Manifiesto a los miembros del partido, a los anarquistas de todo el mundo y a los trabajadores en general". En este documento convocaba al proletariado a no integrarse en las filas de los ejércitos de los países que participaban en la Primera Guerra Mundial, porque en realidad servían así a la clase de los explotadores.
Le dictan sentencia de doscientos cuarenta meses de prisión. No la termina. Muere asesinado por un esbirro del gobierno yanqui. El reporte oficial señala escuetamente que se trata de ... suicidio.
(Continuará)
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