Opinión / Columna
 
René Ramírez Molina 
En el LXXII Aniversario de la Expropiación Petrolera
Diario de Xalapa
19 de marzo de 2010

  En materia petrolera los gobiernos panistas que hemos padecido en México durante los últimos diez años, no sólo han aplicado los mismos criterios de sus antecesores priistas, en cuanto a vender masivamente el crudo y disminuir el procesamiento de derivas como la gasolina, sino que de plano han llegado a plantear soterrada o abiertamente que la industria petrolera debe quedar en manos de la iniciativa privada, que Pemex debe venderse íntegramente.

Han decidido, empecinados, marchar contra la historia, la que nos enseña que en las primeras cuatro décadas del siglo XX, el principal obstáculo que México tuvo para ejercer plenamente sus derechos de país soberano, fue el imperialismo petrolero. Todos los gobiernos sufrían pesadillas con las presiones de las empresas del petróleo y la defensa que hacían de éstas los gobiernos extranjeros, principalmente el estadounidense.

Baste recordar que cuando Francisco I. Madero decretó un pequeño impuesto a las citadas compañías, de menos de un centavo y medio por barril y, muchísimo menor al que pagaban en Estados Unidos, las empresas se dijeron "agredidas" y señalaron como confiscatorio tal pago, que no lo hicieron efectivo en gran parte, con el apoyo del embajador Henry Lane Wilson, ligado al petrolero Doheny y otros capitalistas norteamericanos. Es decir, México no pudo ejercer la soberanía que como cualquier país debía disfrutar, además de que aquel siniestro personaje intervino para que el Apóstol de la Democracia fuera asesinado en 1913.

Por razones de espacio omitimos citar otros casos de afrenta a nuestra soberanía, pero cabe recordar hoy que lo que empujó al general Lázaro Cárdenas a decretar la expropiación petrolera, aquel memorable 18 de marzo de 1938, fue el desacato de las empresas petroleras al fallo de la Suprema Corte de Justicia para mejorar el salario y las condiciones laborales de los obreros de la industria petrolera.

Al cumplirse 72 años de aquel acto de dignidad patriótica cabe preguntar: ¿Cuál es la prisa por extraer petróleo del subsuelo de aguas marinas profundas y del paleocanal de Chicontepec? ¿Será que para antes de finalizar el sexenio de Calderón se otorguen más concesiones de transporte y distribución a funcionarios, como en los que en su momento disfrutó el finado Camilo Mouriño? ¿Por qué, si está demostrado que es más rentable procesar productos de primera y segunda generación que vender crudos, se ha abandonado la petroquímica básica como patrimonio nacional?

El actual gobierno vendepatrias panista, en su afán por entregar la industria petrolera al mejor "postor", no tiene empacho en mentir al pueblo de México, al decir que no tenemos tecnología de punta ni profesionales para modernizar la industria petrolera. Falso, lo cierto es que ha habido propuestas muy serias y viables presentadas por estudiosos del problema petrolero (del Instituto Mexicano del Petróleo, de la UNAM y del Conacyt) para aprovechar adecuadamente el gas natural, como materia prima por excelencia de la petroquímica, para procesar productos que en su cantidad de volumen tendrían diez veces más el valor que el crudo que se vende al extranjero.

Por otra parte, el contratismo de empresas particulares no es lo más saludable para la economía de Pemex, porque al igual de lo que ocurría en las últimas décadas del siglo pasado, los empresarios coludidos con funcionarios de la paraestatal siguen reflejando la misma actitud de manejo arbitrario de dinero, obras, construcciones, etcétera, y muchos programas se desarrollan con poco o ningún control. Como expresara don Heriberto Castillo: Pemex sigue siendo una fuente infinita de corrupción.

En los días que corren, de aumento constante de los precios del gas doméstico y de la gasolina, cuán lejos están de ser realidad las palabras del general Cárdenas: "... y el petróleo de México no servirá para que con su explotación se enriquezcan líderes sindicales y funcionarios venales, sino para beneficio del pueblo...".

Con todo. ¡Que viva nuestro gran ex presidente don Lázaro Cárdenas!
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas