Opinión / Columna
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Raúl Hernández Viveros
La escalada de precios
Diario de Xalapa
24 de noviembre de 2009
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Frente a la peor crisis económica y social que enfrenta la nación, no existe la dirección adecuada para enfrentar la terrible escalada de precios. De la noche a la mañana, los principales productos básicos se fueron por las nubes, nada más es suficiente con destacar el precio del kilo de azúcar. Antes de entrar el alza en los impuestos a partir del próximo año, ya se advierte el mayor empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos. En forma oficial se reconocen cincuenta millones en la pobreza y otros tantos en la miseria completa.
La incertidumbre de la clase media enfrenta ahora el aumento del 20 por ciento de los servicios del transporte público. Los camiones urbanos obsoletos circulan por las ciudades y pueblos en condiciones de abandono y suciedad. Atraviesan carreteras en franco abandono, destrozándolas junto a los camiones de carga y vehículos particulares. Pero lo notorio es que por falta de mantenimiento, los camiones urbanos contaminan con sus humos negros y entorpecen mucho más el tránsito en cualquier población del territorio mexicano.
Todavía en el colmo del cinismo, aumentaron el pasaje con el sacrificio de los choferes que ganan sus empobrecidos salarios mínimos, y no tienen otra posibilidad que aceptarlo porque la pésima administración federal y estatal han llevado a dos millones de personas a la calle, por el cierre de sus centros de trabajo. Nada más hay que mencionar que el despido de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro dejó sin empleo a varios miles de mexicanos junto a sus familiares. En lugar de abrirse un estudio-investigación por la pésima administración de dicha empresa paraestatal y tratar de conservar estas miles de plazas de trabajo, se lanzan a estas personas a la protesta nacional.
No obstante, Carlos Slim al lado del "Chapo" Guzmán, forma parte de la lista de los hombres más ricos del mundo. Los sueldos de los políticos, funcionarios públicos, senadores y diputados, están como la escalada de precios, por las nubes. Los llamados servidores públicos cuentan con la seguridad de altas pensiones y blindajes millonarios que les pagan cualquier mínimo gasto de sus mansiones, automóviles de lujo, vestuarios y servicio médico de primer mundo.
Los megasueldos, paraísos fiscales, limbos regulatorios y el tráfico de influencias producen la alquimia de seducir y mandar al garate cualquier intento por ofrecer cuentas claras y transparentes. Es importante mencionar que algunos secretarios de Estado utilizan aviones particulares para realizar campañas adelantadas antes de las elecciones, con la finalidad de promover su anticipada candidatura en las elecciones estatales del próximo año. En lugar de promover la verdadera atención de salud política, llevan a cabo reuniones partidistas. Por otro lado, en vez de gastar parte de sus infinitas fortunas, aprovechan los presupuestos de sus respectivas partidas federales, porque el bolsillo personal nunca se toca. Mientras millones de usuarios resisten el aumento de los precios en productos básicos y el incremento injusto del transporte público.
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