Opinión / Columna
 
Juan Carlos Andrade Guevara 
La separación PRI-Panal
Diario de Xalapa
28 de enero de 2012

  La decisión de la cúpula priista de echar abajo el acuerdo para enfrentar el proceso electoral al lado del Partido Nueva Alianza (Panal) parece una de las estrategias electorales más acertadas de los últimos tiempos en dicho instituto político. La impopularidad de los dirigentes, el malestar social respecto a la mala calidad de la educación pública y la alta cuota política que el Panal exigió, debieron haber sido factores de peso para recular.

Dejar en aparente orfandad al brazo político del sindicato magisterial puede ocasionar, sin embargo, un reacomodo de fuerzas que podrían dar un nuevo matiz a la contienda, ya que, desde luego, para varios de los ahora contendientes a cargos de elección debe ser tentador recuperar los afectos de los dirigentes magisteriales que dicen tener el suficiente peso político para inclinar la balanza de la elección.

Derivado de lo anterior, en varias partes del país, muchos políticos antes cobijados en el Panal han empezado a emigrar y dejar el barco que en otros tiempos les dio cobijo y protección. Buscan desesperadamente vender sus favores y aparente arraigo.

Será momento de valorar lealtades y ver si de verdad se mantiene la cohesión y fuerza política que en el Partido Nueva Alianza se dice tener. Será difícil, puesto que no es lo mismo hacer campaña sólo que cobijado en la imagen y popularidad del candidato presidencial priista. Será difícil también que los otros partidos den marcha atrás a los compromisos que seguramente ya habrán establecido con los virtuales candidatos y candidatas a diputados y senadores para ofrecerlos a un partido que ya fue rechazado.

Lo cierto es que para tomar tan sorpresiva determinación, el PRI debió valorar los puntos a favor y en contra. Derivado de tal balance, se debieron percatar que en poco abonaría a la campaña la mala percepción ciudadana que se tiene de los dirigentes magisteriales. También debieron haber pesado las diferencias que la dirigencia factual del Partido Nueva Alianza mantiene con varios priistas de arraigo y el alto costo que representaría sacrificar posiciones tanto en las candidaturas como dentro de la administración pública al ganar la elección.

El escenario que se presenta en este contexto es por demás interesante. Nueva Alianza puede optar por registrar candidatos propios que sólo serían comparsa de una alianza de facto con alguna otra fuerza política. Puede ser también que alguno que otro desesperado pacte los favores de los dirigentes pretendiendo una simulación que, de hacerse evidente, sería muy castigada por el electorado.

Andrés Manuel López Obrador ha marcado distancia con la dirigencia magisterial y ha pugnado incluso por desmantelar el desmedido poder e influencia que el sindicato ejerce sobre la educación pública de llegar al poder. Josefina Vázquez Mota no debe olvidar las presiones ejercidas por el sindicato para que dejase la titularidad de la Secretaría de Educación Pública. El único que parecería interesado en acercarse al Panal es Ernesto Cordero, quien, al parecer, ni así lograría repuntar en las encuestas.

Me inclino también por pensar que las presiones internacionales también pesan en la política local y que, seguramente, los asesores en materia económica internacional sugirieron al candidato priista quitarse de encima tan pesado lastre. No es gratuito que dicha determinación se haya tomado apenas unos días antes de que Peña Nieto participara en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, como tampoco es gratuito el elogio de Calderón al expresidente Ernesto Zedillo por su magnífica conducción del país en la crisis del 94. Hay algo detrás.

Están por verse también los costos que para la sociedad representará dicha ruptura. Habrá que ver de qué manera se la cobran. Ojalá no tomen de rehenes a los niños y jóvenes que dependen del sistema educativo nacional.

andradeg25@prodigy.net.mx
 
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