Opinión / Columna
 
Heli Herrera Hernández 
Propaganda fascista calderonista
Diario de Xalapa
24 de noviembre de 2009

  Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa y su gabinete legal determinaron, de manera facciosa, armar una serie de acciones en contra de los trabajadores de la Compañía Luz y Fuerza del Centro, partiendo de la liquidación de esta industria eléctrica estatal, porque les estorbaba el sindicato en sus afanes privatizadores, o dicho de mejor manera, en el cumplimiento de compromisos contraídos con empresas extranjeras, para sobre el tendido de hilos colocar por lo menos tres de fibra óptica, de esos que le llaman "triple play".

Así, de manera patriótica, nacionalista, ética y sobre todo humana, como ya sabemos, de un plumazo mandó a la calle a 44 mil trabajadores electricistas, bajo el gracioso argumento que era una compañía que requería poco más de 40 mil millones de pesos de subsidio para poder operar, mismos que, en términos comparativos, servirían para impulsar por un año el programa electorero Oportunidades, o para alimentar los presupuestos de las universidades públicas.

No me voy a referir al entuerto jurídico utilizado por Calderón Hinojosa porque, en primer lugar, ya tienen los trabajadores del SME un amparo ganado que hará revisarlo con profundidad; y, en segundo lugar, porque en otro artículo publicado en Diario de Xalapa hace tres semanas, expliqué, con detenimiento, cómo este gobierno federal arguye como despilfarro esos dineros, pero nada dice sobre los más de 160 mil millones que destinó para el rescate carretero (empresas constructoras privadas ligadas a Diego Fernández de Cevallos), y menos sobre los más de 525 mil millones de pesos que utilizaron para el rescate bancario (Fobaproa), y de esa manera salvar de la ruina a los pobres banqueros de México y el extranjero.

Tampoco abonaré al tema del perdón que Calderón y su tropa hicieron al grupo Televisa, para que no pague los más de cinco mil millones de pesos que debería liquidar, por hacerse dueño de varias frecuencias que se licitarán en días próximos, relativas a telefonía celular y de Internet, porque la inmensa mayoría de los mexicanos ya sabemos lo generoso que han sido los gobiernos panistas y priistas para con los varones del dinero, que tanta falta les hace para seguir acrecentando sus riquezas.

El tema que me ocupa hoy es el de la publicidad fascista que en dos tiempos está utilizando Felipe Calderón, primero para desmantelar al Sindicato Mexicano de Electricistas mediante el pago de liquidaciones con copete, es decir, con un bono extra para los que acudieran inmediatamente, puesto que de esa forma aislaban a Martín Esparza (líder del SME) y sus seguidores, ya que su movimiento podría constituirse en una bomba de tiempo si se mantenían unidos.

A pesar de todo lo dicho por los corifeos que conducen los noticiarios estelares del duopolio televisivo, el programa de liquidaciones resultó un fracaso porque no acudieron los electricistas que dijeron que habían ido por su dinero y el piquito que ofrecieron. Por ello se explica ahora la campaña publicitaria de difamación y linchamiento emprendida por el presidente de la república y su gabinete goebbelsiano.

Estoy seguro que usted ya habrá visto en la televisión o escuchado en la radio el spot donde un cobrador toca a la puerta de una casa y sale la señora del hogar y le pregunta qué desea; respondiéndole el sujeto que va por un mil quinientos pesos de la luz. La señora le responde que ella ya pagó su recibo del mes, pero el tipo la ataja y le dice que eso a él "le vale", y que los mil quinientos pesos son para que la Compañía de Luz y Fuerza no cierre o quiebre.

Ese comercial, digno de Paúl Joseph Goebbels, aquel extraordinario ministro de propaganda de la Alemania nazi y de Adolfo Hitler busca, indiscutiblemente, masificar la idea de que los electricistas del SME le estaban robando a la sociedad su dinero, y de esa forma impulsar una corriente de opinión de linchamiento contra todos ellos, contra su sindicato, contra Martín Esparza, pero también para todos aquellos que apoyamos su movimiento, que no es otro que el de evitar la privatización de esa industria, como ya está sucediendo.

¿Por qué Calderón y sus rufianes no sacan un spot igual y le hacen cuentas a la señora que abre la puerta, sobre cuánto dinero nos han estado robando, hasta la fecha, para pagarle puntualmente a los banqueros los intereses y capital por concepto del rescate bancario, que superan, en más de 13 veces los mil quinientos pesos del comercial en comento?

Esta moral fascista del presidente y su gabinete muestran que las tesis de Nicolás Maquiavelo son las lecturas principales en Los Pinos, y que Goebbels es el escritor de recámara de Felipe Calderón.

Su rostro, ese que con cuidado se analiza en portadas, fotos y en la televisión, es la de un católico pervertido, de esos que abrazan la religión como bandera para depurar el género humano, ya a través de guerras o de hambre. El medio es lo de menos; el fin es lo que importa.

plazacaracol@hotmail.com

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