Opinión / Columna
 
Guillermo H. Zúñiga Martínez 
Educación y valores
Diario de Xalapa
23 de noviembre de 2009

  En un rango de apreciaciones respecto de las actividades oficiales y humanas, siempre se requiere ponderar qué es lo que debe prevalecer frente a actitudes que, en lugar de coadyuvar a lograr un fin extraordinariamente valioso, se interponen con la intención de frenar el desarrollo cultural, social y educativo de los pueblos.

Me causa emoción visitar constante y sistemáticamente los grupos que estudian bachillerato, licenciatura, maestría y doctorado, porque observo la condición humana; por lo general, los alumnos del IVE son gente humilde que con gran esfuerzo y un cúmulo de sacrificios accede a la luz que surge de las clases sabatinas. También disponen y organizan sus ocupaciones para dedicarle, durante la semana, tiempo y talento a la consecución de aprehender, de hacer suyo el discernimiento y disfrutarlo para el propio bienestar y ser mejores en su comunidad. Lo que piensan es estar educados para aprovechar las oportunidades que, tarde o temprano, se presentarán para poner en juego sus nuevas habilidades y saberes.

Lo principal en esta tarea educativa es persuadir a quienes habían perdido la ilusión de seguirse cultivando en la vida, porque es indispensable enterar a la sociedad de que en las aulas de la nueva educación de Veracruz asisten madres y padres de familia, trabajadores, campesinos, artesanos, etcétera, un universo multiocupacional que lo único que desprende es bondad y la urgencia de acelerar los procesos de aprendizaje para transformar su existencia.

El valor básico del fenómeno educativo es la superación permanente de hombres y mujeres; lograr una nueva condición intelectiva, pulir la riqueza cultural que se ha logrado diseminar en sus conciencias, demostrar a propios y extraños que pueden atreverse a ser diferentes y resaltar su importancia dentro de las colectividades donde se desarrollan.

Lo que existe en la educación destinada a personas con ocupaciones diversas -quienes por más que quisieran no consiguen ser atendidas por el sistema formal establecido-, es una novedad en la búsqueda del saber que tiene que desembocar en una verdadera cascada de oportunidades que se exhibirá frente a ellos cuando logren adquirir, por su inteligencia y voluntad, los títulos que los acrediten como profesionales.

La afirmación rotunda que deseo hacer es que lo que tiene que sobresalir de la pedagogía social es el mejoramiento integral de los aprendientes, su cambio de actitud, el orgullo natural de saberse realizados, alcanzar la seguridad y la certeza de que se encuentran aptos para retar al mundo.

Da gusto la forma en que se empieza a marcar un carácter que se puede definir en oficios o expresiones que no tienen comparación con la enorme tarea creativa y singular que realizan directores y asesores solidarios; ellos están preocupados constantemente por obtener los mejores resultados áulicos y los excelentes que se empiezan a presentar cuando la autorresponsabilidad surge en cada uno de los alumnos.

Para alcanzar mayores derivaciones, es importante contar con la colaboración interinstitucional, a fin de servir con altura de miras en la consecución de un ideal cuyo valor es incuestionable. Se trata de atender a los demás y cultivar las oportunidades para que escalen las alturas insospechadas que brinda la sabiduría.

Educar incluye infundir nobleza, magnífica intención, generosidad manifiesta. Estas prendas del comportamiento humano, muchas veces relegadas, deben actualizarse en todas y cada una de las conciencias para rendir los frutos que se necesitan. Sólo así se trasforma la realidad.

La evolución del autoaprendizaje es una tendencia que cobra mayor fuerza en la medida en que se populariza, explica y se comprende; el ser humano precisa de estímulos para dedicarse a la asimilación de los contenidos que son obligatorios en los diferentes mapas curriculares, pero cuando se detallan las características y principalmente las ventajas que representa la responsabilidad en los estudios, las sorpresas van surgiendo a granel, de tal manera que es un hermoso hallazgo descubrir la capacidad y las facultades que conducen hacia la conquista del saber.

Creo sinceramente que nadie, por muy sabio o poderoso que se considere, tiene derecho a impedir la superación de sus semejantes; es más, la difusión de la cultura, las sociedades del conocimiento, los avances de la ciencia y la tecnología, deben tener aliados para compartir el ideal de hacer que las comunidades se renueven día con día.

zmgh12@gmail.com
 
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