Opinión / Columna
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Eduardo Pabello
El alud que viene
Diario de Xalapa
18 de noviembre de 2009
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Pasada la algarabía del Quinto Informe de Gobierno, presentado por el gobernador Fidel Herrera Beltrán ante el Congreso local el pasado domingo 15 de noviembre, inicia la etapa de la sucesión del actual jefe del Ejecutivo estatal, de 30 diputados locales y de 212 presidentes municipales.
Vienen días, semanas y meses, en los que el tema principal que manejarán los medios de comunicación girará en torno de los precandidatos y candidatos a gobernador, diputados locales y a presidentes municipales que presentarán los distintos partidos políticos con presencia electoral importante en nuestra Entidad, de hecho sólo tres, Acción Nacional, el Revolucionario Institucional y Convergencia por la Democracia, ya que los otros organismos políticos, como el Partido de la Revolución Democrática, el Partido Verde, Nueva Alianza y el Revolucionario Veracruzano, de plano, con el respeto que merecen sus militantes y simpatizantes, están borrados del ámbito electoral en Veracruz.
El escenario informativo, a menos que surjan eventos trascendentes, en los días por venir, será eminentemente político, por lo que información de interés público de los temas económico, social, laboral, así como de educación, seguridad y salud pública, pasarán a segundos y terceros lugares, a menos que el contenido de las notas afecten, positiva o negativamente, a algún precandidato o candidato a obtener un cargo de elección popular.
Vienen, con la contienda electoral, campañas de lodo de todos los colores, de todos los sabores; campañas a través de las cuales nos enteraremos de asuntos penosos que sólo servirán para evaluar el nivel de ruindad, de mezquindad, al que son capaces de llegar quienes no se detienen ante algo, ante alguien, a fin de obtener el poder y los privilegios e impunidad que del ejercicio del mismo se derivan.
Todo quedará de lado, lo significativo será conocer la paliza que se acomodarán los contendientes; la lucha de todos contra todos, sin importar algo más que el anhelado poder, el que hasta ahora de poco ha servido a quienes nos gobiernan para sacar adelante, de la desesperación, de la impotencia, a los millones de coterráneos que no han logrado mejorar sus condiciones de vida.
Decía que vienen los aludes de lodo, de porquería, a los que se le destinarán millones de pesos con el único objeto de denostar al enemigo e intentar, con ello, persuadir al electorado de los motivos por los que no debe votar a favor de tal o cual adversario; campañas sucias que sólo sirven para identificar quien de los contendientes es el menos malo, no cuál de ellos es el mejor.
Vive nuestro sistema electoral el peor de sus momentos, consecuencia de lo agotado del modelo político mexicano, de sus partidos, de sus gastados actores, quienes han abandonado su origen, su ideario, para tomar como banderas el oportunismo, el pragmatismo; situación que nos ha conducido por caminos inciertos, peligrosos. El país recorre, por la incapacidad de sus guías políticos, senderos sinuosos, cenagosos, equivocados, que cada día alejan a la población más y más del desarrollo, del bienestar, de la estabilidad política, social y económica.
La contienda electoral no sólo traerá lodo, vendrá acompañada de millones y millones de pesos que se derramarán por toda la Entidad con el objeto de posicionar candidatos; habrá derrama económica por todos los rincones del territorio. La crisis económica, en tiempo de elecciones, no existe. ¿De dónde saldrá el dinero?, es mejor no averiguarlo, el origen de los recursos en época de elecciones es de generación espontánea, surge de la nada: ¡alquimia pura!
Preparémonos, pues, para conocer a los salvadores del Estado, a los iluminados; preparémonos también para conocer el lado oscuro de esos mismos insignes veracruzanos. Tercera llamada, empieza el "Cirque du Soleil Jarocho" (niños acompañados con la credencial de elector de su papá, mamá, abuelo, abuela, tía, tío, etcétera, no pagarán entrada).
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