Opinión
Armando Freddy Bautista
¿Consenso o indecisión política?

Diario de Xalapa
23 de marzo de 2009

Nuevamente el tema petrolero vuelve a estar en la agenda mediática, sobre todo ahora que por iniciativa del presidente Felipe Calderón se cambió la fecha para conocer dónde se instalará la nueva refinería de Petróleos Mexicanos, proyectada para este año.

Por lo que intempestivamente decidió subir al ring a los gobernadores de las entidades interesadas en dicho proyecto, para que a través de foros de discusión se comparen las ventajas que sus entidades ofrecen a la posible instalación de dicha refinería, de tal forma que de "manera "ordenada y sistemática", a decir del Presidente, se pueda ventilar pública y transparentemente lo trascendental de dicha decisión. Parece que al gobierno calderonista le cuesta tomar decisiones, pues de estos foros no habrá unanimidad, la decisión debió tomarla, sin llegar a esto, que nadie esperaba.

Lo fundamental de todo ello no es sacar de la oficina de Pemex la decisión, pues si ésta ya está tomada en base a criterios técnico-financieros y lo que se pretende es legitimarla, esto puede politizarse en plena etapa electoral y, desde luego, es un hecho que no conviene al país; a veces las decisiones políticas no son lo más conveniente, pues es un hecho que la ubicación de la refinería incomoda al Presidente y quiere compartir dicha responsabilidad.

Ya que un proyecto de tal envergadura no es cosa menor, sobre todo si se tiene en cuenta que México en años no ha construido una nueva refinería, y la inversión de aproximadamente 10 a 12 mil millones de dólares con una generación de 48 mil empleos directos e indirectos, es un proyecto que cualquier entidad lo buscaría, aunado al hecho de pretender reducir en 140 mil barriles diarios la importación de gasolina que ha llegado a alcanzar 329.7 mbd.

Actualmente el país importa un porcentaje considerable de gasolinas y diesel para consumo interno, consumo que tiende a subir y a causar desabasto internamente por lo que México ha tenido la necesidad de adquirir estos combustibles en Europa, Asia, Australia, Bahamas y diesel en Japón.

Lo deseable es que la decisión tomada por el presidente no se politice y finalmente se piense en un proyecto técnico-financiero, más que en la lucha por un proyecto como botín político, ya que es necesario darle otro enfoque a las inversiones petroleras, desde luego cuando éstas se dan, pues es bien sabido que si de algo adolece esta empresa es de capitalizarse y de inversiones. En cualquier país económicamente diversificado, lo importante es que sus recursos fiscales provienen de gravar al comercio, consumo, ingresos y de algunas actividades productivas, entre otras posibilidades; en países, como el nuestro, erróneamente el fisco depende fundamentalmente de la renta petrolera.

Nunca se supo "administrar la abundancia" con López Portillo, otro tanto pasó con administraciones pasadas. El dinero de los altos precios de los hidrocarburos con Fox, nadie sabe a dónde fueron a parar. En fin, pronto el castillo de naipes económicos se derrumbó y el país ha entrado en un proceso económico de crecimiento mediocre o nulo, del cual aún no logramos superar.

Ciertamente se nos ha hecho creer que el petróleo es de todos los mexicanos, pero ello no implica que se tenga conocimiento en cuanto a su operación, pues tal parece que ya está privatizado por los contratistas, los líderes sindicales que son los que han frenado de alguna manera el desarrollo de la paraestatal. La decisión debe tomarse sin tener miedo a gobernar, pues ese es el costo de hacerlo.

Email: afbautista63@hotmail.com.
Columnas anteriores
Columnas

Cartones