Opinión / Columna
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Agustín Basilio de la Vega
Presupuesto
Diario de Xalapa
18 de noviembre de 2009
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Como en todo presupuesto, el ejercicio que hace la Cámara de Diputados federales parte de una estimación de ingresos y egresos; es decir, se hace un cálculo anticipado del dinero que puede recaudar el gobierno federal y se propone una forma de invertir y gastar en distintas obras y servicios.
El Ejecutivo, por conducto de la Secretaría de Hacienda, propone y comunica este conjunto de estimaciones a la Cámara de Diputados para su aprobación. Hasta aquí se pueden resumir las dos actividades claves: el Ejecutivo formula el presupuesto y el Legislativo lo aprueba.
En nuestro país la Cámara de Diputados ha venido proponiendo de muchas formas estimaciones de ingresos adicionales que buscan reforzar diversas áreas de la administración pública así como promover diversos proyectos que en muchas ocasiones no están contemplados en los programas oficiales. Su función revisora se convierte entonces en actora.
En esta perspectiva, la Cámara de Diputados se ha convertido recientemente en un ente que también hace planes y distribuye el gasto. El Poder Ejecutivo a nivel federal y estatal es el responsable de planear y proponer los programas y las obras que su gobierno ejecutará y al Poder Legislativo le corresponde controlar que se ejecute esos planes y esas obras.
En otras palabras es volver al origen del parlamentarismo cuando en 1215 los representantes de Inglaterra le exigieron a "Juan sin Tierra" qué hacía con sus contribuciones. Efectivamente, el Congreso debe ser un contrapoder para evitar que el gobernante no ejerza de manera arbitraria el poder. Pero de ninguna manera debe suplantar sus funciones.
Los diputados tienen mucha razón en exigir que un gobierno cumpla con sus planes y programas, pero no le podrán exigir que dé cabal cumplimiento a acciones que no estén contempladas en dichos planes y programas y que sólo sean el resultado de la improvisación.
Alguna vez le escuché al licenciado Juan José Rodríguez Prats que el 97 por ciento de las iniciativas aprobadas en el mundo provenían del Poder Ejecutivo y que esto era así porque en dicho poder se encuentran los especialistas y técnicos que cuentan con más información y mejores herramientas para proponer soluciones a los distintos problemas sociales y económicos.
En el sexenio pasado el presidente Fox promovió una controversia constitucional en contra de las observaciones y modificaciones presupuestarias que le hicieran y la Corte le dio la razón, lo cual quiere decir en sentido estricto que el responsable de formular y ejercer un presupuesto es el Poder Ejecutivo.
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