Opinión / Columna
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Luis Guillermo Franco Robles
Líderes del 68
Diario de Xalapa
5 de noviembre de 2009
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Está claro que el poder puede enfermar. Cuando se ostenta alguna dirigencia de cualquier naturaleza como sindical, religiosa, partidista, colegios de profesionistas, organizaciones comerciales, el ego puede matar la calma y la bonhomía. Por ello es importante no ser proclive al veneno del elogio o al áspid de la intriga que pretende obtener un mejor espacio merced a un buen chisme que deteriore el prestigio del compañero de actividad. En general la política siempre tendrá sus características sinuosas, llenas de envidias y falsas amistades, por ello siempre es conveniente para el cortesano mantenerse ecuánimes ante la adversidad que le habrán de crear por decisiones cuasidivinas del jefe, ya sea de grupo, de manzana, de la secta o de equipo político.
Podría el poeta quizás dar una plegaria truculenta para confundir: "¡Oh Bendito Hannibal Lecter!, tú que has demostrado como endulzar el oído y sorber delicadamente la masa encefálica de tus víctimas; tú que te regocijas con la ambigüedad emocional que provocan tu aire de distinción y tu inteligencia excepcional; tú, el vástago maligno, hazte presente ahora, redúcete a lo convencionalmente aceptado y traza lo cruento de tus trofeos".
En el maniqueísmo, ese del que Andrés Manuel López Obrador puede dar un testimonio nítido, la lógica del líder es la de "conmigo todo mi amor, cuestionado todo mi desprecio". Pero el poder acaba, y en el caso de AMLO peor porque la erosión de la base popular es evidente. Ya no matizaré más al respecto, pero de que estoy seguro que el candidato del Sol Azteca será Marcelo Ebrard, no tengo dudas. Pero en el entramado de la política, hay personas que se presentan como monarcas de sus propios "ghettos" en donde se pretende que haya una disciplina basada en la autocomplacencia y en los cantares de los porristas que conmueven al "super yo". Una opinión "anormal" puede atacarse pues corrompe a la fantasía. Claro, aquel que posee la virtud del diálogo, puede ver en la discrepancia una oportunidad para encontrar nuevas opciones que conlleven a mejores relaciones de trabajo.
En el "Manual para Corruptos" editado por Yos Fuché (no confundir con José Fouché), había algunas alternativas para ahogar y también para revertir una situación que pueda ser incómoda. El "guante blanco" puede ser un memorable elogio con una irrefutable carga de ponzoña que el infamante no puede eludir. No es necesaria la intriga, con honrar al espurio basta, pues el reconocimiento se convierte en un misil irónico que regocija por su ingenio y además resalta los valores minúsculos del homenajeado.
Para hacer política se necesita comer mucha placenta, para sustituir el desgaste que puede tener un hígado atribulado de preocupaciones. El referente de la clase política madura del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, fue el año de 1968, pues la mayoría a excepción de Carlos Brito Gómez, se encontraba en la etapa formativa crucial de la universidad. El reciente libro publicado en relación al tema, es un testimonio fiel de la manera en que los jóvenes de esa época se enrolaban a la lucha política por la única vía institucional de la época: el PRI. Esos muchachos tuvieron que enfrentarse a la dureza de un sistema autoritario en donde los jóvenes eran vistos con desconfianza y todavía peor, como seres incapaces de ejercer el poder público por ser unos novatos.
Muchos de esos testimonios son de muchachos que de manera heróica se presentaban ante el Gobernador para decirles y afirmarles que no se encontraban de acuerdo con la rigidez del priísmo. Ese grupo generacional relata emociones gratas, sinsabores, los temores de la época, aquilatados con el rigor que solamente el tiempo puede dar. Ese movimiento fue un precursor de la democratización de éste país. Es digno de reconocerse la astucia para trascender en el servicio público sacudiendo los rasgos paleolíticos del PRI.
En una charla que tuve con uno de los protagonistas del libro coordinado por Lulio Valenzuela, escuché que el libro permanece corto en algunos testimonios. Finalmente no estuve autorizado a mencionar el nombre de este personaje pero si tuve la venía de exponer algunos comentarios que surgieron al rigor de las réplicas y las dúplicas. Lo difícil del post 68, fue ser absorbidos inevitablemente por la dinámica política. Para avanzar con los "santones" de la vida pública, era necesario afianzar amistades con cortesía y sacudiendo a los perversos con gentileza. Sin criticar ni elogiar, fue su época. Habrá que preguntarse quienes serán los que tendrán un entusiasmo similar dentro de cuarenta años. Usted ya conoce a varios, esperemos que con el tiempo no haya alzheimer a la hora de hacer un juicio propio de la obra particular.
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