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Comunidad y Cultura Local
Olga Fernández y su pasión por la lectura
La escritora, con una copia de su artículo Hallazgos sobre las cantinas. Foto: Diario de Xalapa
Diario de Xalapa
7 de enero de 2009
Ricardo Rodríguez/Diario de Xalapa
Xalapa, Veracruz.- En la última entrega del Concurso Estatal de Periodismo Periodista "Rubén Pabello Acosta", Diario de Xalapa recibió algunos reconocimientos, entre ellos, menciones honoríficas al director Omar Zúñiga y al reportero Raymundo León. En este marco también fue entregado un premio a la maestra Olga Fernández Alejandre, escritora de cuentos y artículos para el Vocero de la Provincia, pero sobre todo, asidua lectora. Sobre el premio, la maestra comentó: "Este concurso otorga reconocimientos por artículos de Opinión, Información y Divulgación. Mi artículo participó en la primera de estas categorías. Desde el año pasado me habían propuesto participar, pero por tiempo ya no me fue posible, así que en esta ocasión, en cuanto supe que salió la convocatoria entré con Mujeres malas y muy malas, un texto que me ha dado muchas satisfacciones, entre éstas, impartí conferencias sobre el contenido". La maestra comentó que el reconocimiento no es solamente por casualidad, pues cada una de sus colaboraciones es trabajada intensamente: "Cada uno de mis artículos lleva mucho cariño y mucha investigación. No es solamente un texto y ya, paso horas investigando, por eso sólo publico una vez al mes, antes no me daría tiempo. Para escribir necesito comprar libros y decidir con un mes de anticipación sobre qué voy a escribir". El escribir siempre le ha significado placeres y gozos a la maestra: "La satisfacción con Mujeres malas y muy malas es mucha, pero no sólo ha sido éste el único que me ha dado dichas. Con Las mujeres sin rostro de la Revolución Mexicana del año pasado, hablé sobre Las Soldaderas y periodistas de la ciudad de México me enviaron correos para consultar información. También con el artículo reciente sobre las cantinas del pasado fue increíble la cantidad de personas que me contactaron; incluso, con el que hice del maíz me hablaron de revistas científicas. Es muy agradable saber que lo que yo plasmo en un texto le sirva a la gente, sea útil para alguien". Procedente de Cuitláhuac, Veracruz, la maestra Olga Fernández llegó a Xalapa en 1963 para integrarse a la Facultad de Comercio. Ella y sus seis hermanas recibieron desde pequeñas una educación estricta, pero que les formó un carácter de superación: "Mi madre nos obligó a crecer. Ella no nos permitía decir 'no puedo', teníamos que poder. Cuando comenzamos a leer, mi padre se sentaba en su mecedora y nos obligaba a leerle el periódico. A los 18 años ya le había leído a mi papá pasajes de El tesoro de la juventud y Don Quijote de la Mancha. Particularmente, eso me fue despertando la inquietud de la lectura. Es más, mi mamá me regañaba porque yo prefería estar leyendo todo el tiempo en lugar de hacer otra cosa. Yo pasaba a una pequeña biblioteca y sacaba libros que leía durante el recreo, mientras todos jugaban. Me tenían que obligar a jugar porque yo no quería seguir leyendo Platero y yo o Don Camilo y su parroquia, novelas de ese corte. Tiempo después, cuando ingresamos como internas a un colegio de monjas en Córdoba y comencé a escribir mis propios cuentos, uno de los cuales, La visita, ganó en un concurso en la escuela. Estaba en segundo año de secundaria, tenía como 13 años y desde ahí no paré. Claro que tuve que dejarlo en pausa mientras mis hijos estaban pequeños". En la década de los 80 salió Trébol de cuentos, el primer libro publicado de la maestra: "A partir de ahí las satisfacciones fueron en aumento. El decano de la Universidad de Vizcaya, España, me invitó a hacer cuentos, mientras tanto, mi esposo compró un taller de impresión, La Gota, donde pude tener aún más contacto con los libros. Mi formación era de Contadora, pero en ese entonces tuve oportunidad de meterme a estudiar ya letras. Tomé cursos de cuento, interpretación de textos, hice un diplomado por medio de la Universidad Veracruzana, donde tuve como maestros a Rafael Antúnez, Angel Fernández, la maestra Nidia Vincent o el maestro Lorenzo León, quienes me despertaron aún más el interés por escribir. Al momento de llegar mis cuatro nietos, a quienes yo les hacía historias que ellos y yo disfrutábamos. Entonces decidí pasar esas historias a un libro de bolsillo que se convirtió en Cuentos de Tita Ma (2003), que contenía cuentos para niños sobre vampiros, peces, una tortuga y distintos elementos que le gustan a mis nietos. En 2004 descubrí con gran satisfacción que la Universidad de Nuevo México había adquirido mis cuentos, algo realmente increíble". Para su trayectoria con las letras, Olga Fernández siempre ha recibido el apoyo de su esposo: "El es mi principal crítico, siempre lee cada uno de mis artículos y me hace observaciones y sugerencias, aunque sin mucho tacto, lo cual agradezco. A veces me dice 'no, a mí no me gusta eso, quítaselo', otras me felicita, y otras me raya todo. Siempre respeta mis decisiones sobre cómo y qué escribir, pero también sugiere. Otras veces llega con algunos libros nuevos sobre el tema que esté abordando. Es un apoyo invaluable". La pasión de la maestra Olga Fernández por los libros y la lectura se percibe en cualquier rincón de su casa, pero también en cada uno de los Hallazgos que publica en esta sección de Diario de Xalapa. Una felicitación por la obtención del premio en la categoría de Opinión del Sexto Concurso Estatal de Periodismo Periodista "Rubén Pabello Acosta". |
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