Xalapa
Juguetes electrónicos y ropa, lo que más piden a Reyes Magos
Los juguetes tradicionales tienen cada vez menos demanda entre el sector infantil. Foto: Diario de Xalapa
Diario de Xalapa
3 de enero de 2009

Raymundo León/Diario de Xalapa

Xalapa, Veracruz.- Niños de Xalapa pedirán a los Reyes Magos juguetes de todo tipo, pero también ropa y zapatos.

Acompañados por sus papás, los niños visitan los diferentes comercios con la finalidad de que los reyes tengan una idea exacta de lo que ellos desean para este 6 de enero.

Con sólo tocar el tema, los niños entrevistados se emocionaban y comenzaban a recitar toda una lista de nombres de juguetes que le pedirán a los Reyes Magos. Entre ellos, hay quienes prefieren una computadora a los juguetes.

Johanna Hernández Toxqui: "A mí me gustaría una computadora. Con ella aprendo muchas cosas, pero al mismo tiempo me divierto con los juegos de Barbie que hay en Internet".

Yahaira Aline García Reyes: "Yo espero que los Reyes Magos me dejen ropa, unos tenis y una muñeca My Scene, porque esas son las que me gustan".

Nadia Yaneth García Reyes: "A mí me gustaría un patín, una muñeca Barbie, zapatos y ropa, eso es lo que me gusta a mí, espero que me traigan eso este año".

Victoria Eugenia León Martínez: "Me gustaría que me dejaran una muñeca My Scene, pero también una computadora, porque es lo que ocupamos en la escuela. Ojalá eso me traigan los Reyes Magos".

Saudiel García Juan: "Yo lo que quiero es un insecto que se mueve a control remoto y que me gusta mucho. También quiero unos cochecitos que usan pilas y pues a lo mejor ropa".

Antonio Méndez García: "Quiero que me traigan juguetes, no sé cuáles todavía pero ya lo pensaré. Quiero también zapatos y ropa".

Samuel Palacios Vázquez: "Yo lo que quiero es un dinosaurio motorizado. Hay de todos los tamaños, pero el que quiero es uno azul que tiene luces, no es muy grande, pero ese es el que me gusta".

Gerson Zavaleta Hernández: "A mí me gustaría tener una pelota de Kiko".

Alondra Yocelín Hernández Méndez: "Yo quiero que los reyes me traigan ropa bonita, una muñeca Barbie y juguetes para poder jugar con mis amigas de la escuela".

Irving Baizabal Tapia: "Yo le voy a pedir a los Reyes Magos unos luchadores para poder jugar con ellos, también les voy a pedir unos cochecitos de colores que vi".

Jocelyn García Hernández: "Me gusta mucho el que se llama Nenuco Escuelita. Ese lo vi en una tienda que estaba llena de muñecas, pero ese me gustó mucho".

Lizeth Yazmín García Hernández: "Yo quiero una muñeca... y que tenga sus vestidos".

Fernando Riveros Ochoa: "Me gusta un coche que se llama Maxteel. Todavía no le hago mi carta a los Reyes Magos, a lo mejor les pido otras cosas, pero lo que más quisiera es el Maxteel".

Andrés Beristáin Ortiz: "Este año yo no quiero juguetes, lo que quiero es que me traigan una computadora laptop. Nada más eso".

Bryan de Jesús Aguilar Hernández: "No he escrito mi carta, pero a los reyes les voy a pedir un avión que despega con alas de fuego y con ruedas como cochecitos".

Zayra Loreili Morales Hernández: "Quiero una guitarra, dos muñecas y un proyector para hacerle vestidos a princesas y no sé qué más".

Lizbeth del Carmen Morales Hernández: "A mí me gustaría un Ipod solamente".

Brenda Zamora García: "Yo les pudiera pedir muchas cosas a los Reyes Magos este año, pero solamente quiero una bicicleta y una muñeca de cualquier marca, pero que se le pueda cambiar la ropa".

EL JUGUETE MEXICANO, EN EXTINCIÓN

El juguete tradicional mexicano es una especie en extinción. Lo jugaron quienes fueron niños hace unos 30 años, por lo menos, y que ahora son padres.

Los niños de hoy prefieren los juguetes electrónicos, los modernos, los que ven en televisión, que son en su mayoría sofisticados y de nombres extraños.

Baleros, lotería, marionetas, matracas, perinolas, piñatas, silbatos, sonajas, tablitas, trompos, viboritas, yoyos, carritos y trenes de madera, máscaras, muñecas de cartón y tela, escaleras, boxeadores, gallitos, matatenas, caballitos de madera, pistolas y rifles de madera, canicas, resorteras, rehiletes, billetes simulados y casas de muñecas, entre muchos otros, ya no son la predilección de los niños de hoy.

Para Josefina Martínez, propietaria de un establecimiento de juguetes tradicionales mexicanos, hablar de los juguetes es referirse a los juegos que le dan vida y sentido a muchas de las actividades infantiles en las que los niños crean un mundo imaginario con diversos objetos.

Aseveró que durante siglos el juguete artesanal ha ocupado un lugar primordial entre los niños y que a lo largo de muchas generaciones los mexicanos se han divertido y desarrollado destrezas y habilidades, que han retado a la suerte y han creado sus propios mundos a través de juguetes.

La entrevistada indicó que han existido juguetes como instrumentos para entretener o divertir a los niños y para educar, orientar y desarrollar su capacidad creadora. A lo largo y ancho de México, dijo, se encuentra una enorme variedad de juguetes populares, pero es difícil ubicar el origen exacto de estos objetos.

"Los juguetes mexicanos tradicionales fueron hechos para girar, rodar, saltar, divertir y enseñar aspectos de la vida del pueblo. El balanceo del trompo, "matar" al contrincante en una partida de canicas con un "ágata", un "diablito" o un "trébol", dominar el balero y mantener en el aire el papalote después de un sinfín de intentos fallidos son sólo algunas de las hazañas que podemos lograr si nos lo proponemos", manifestó.

La entrevistada refirió que hasta bien entrado el siglo XX, los niños mexicanos jugaban con muñecos de diferentes materiales, casas de muñecas con su mobiliario, juegos de té, caballos de madera, títeres, juguetes de cuerda que representaban figuras humanas o animales, algunos elaborados en el país y otros importados y que en los mercados se vendían pequeños trenecitos de madera, cartón o lámina, entre otras miniaturas.

"Ahora eso ha cambiado. En los mercados hay cada vez menos locales que ofrezcan este tipo de juguetes. Es una especie en extinción porque los juguetes modernos, los electrónicos, son los que predominan, ahora los niños ya no piensan en canicas, ni trompos, ni matatenas, piensan en lo moderno, en lo electrónico", dijo.

Refirió que cuando era niña, hace más de 50 años, ella jugaba con las tradicionales muñecas de trapo. Recordó que había una de color negro que gustaba a muchas niñas de su generación y que juntas se entretenían jugando con las muñecas, el juego de té y a la casita.

"Esos tiempos fueron increíbles. Ya no van a regresar. Mientras yo jugaba con esas muñecas, mis hermanos jugaban con carros de madera, tambores de lámina y trenecitos también de madera", dijo.

Comentó que ahora esos juguetes se ven poco y son objeto preciado de los coleccionistas.

"El tiempo todo lo cambia y ha cambiado también a los juguetes y al gusto de los niños", refirió y continuó: "son los papás los que deben saber qué juguete le regalan a su hijo o hija, son ellos los que deciden si les compran juguetes sofisticados o si también les compran los tradicionales juguetes mexicanos".



POPULAR CONTRA COMERCIAL



Los juguetes artesanales han perdido terreno, dependen del vaivén de la moda y aunque se han mantenido durante mucho tiempo sin modificaciones, han perdido popularidad debido a la modernidad.

Aunque en promedio son mucho más baratos que una muñeca Barbie, por ejemplo, estos juguetes permanecen en los anaqueles y en los establecimientos comerciales esperando que un posible comprador los adquiera, aunque sea para aumentar su colección de juguetes tradicionales.

Josefina Martínez informó que en el interior del país, en las comunidades rurales de todos los estados, el uso del juguete popular es más frecuente, pero en las grandes ciudades ha disminuido, en gran parte debido a la competencia con los juguetes comerciales producidos a gran escala que están apoyados por enormes campañas de publicidad.

"La televisión crea en los pequeños la necesidad de poseer aquellos juguetes que están de moda, la computadora también ha transformado los hábitos de juego y entretenimiento de los niños", apuntó.

Así, a partir del siglo XIX, las innovaciones científicas y tecnológicas han propiciado la fabricación de juguetes como industria especializada, lo que afecta directamente a la juguetería tradicional mexicana. "Pero el valor primordial del juguete popular no radica en mantenerse a la vanguardia tecnológica, sino en su capacidad de establecer una relación social y cultural con quien lo usa, permite entablar un nexo muy especial con el niño, quien se relaciona directamente con el mecanismo que hace funcionar al juguete, es decir, con la vida misma de éste", aseveró.

Los juguetes populares mexicanos se han transformado al paso del tiempo, hay juguetes que han desaparecido, pero otros mantienen sus formas y funciones; sin embargo, en la actualidad muchos se elaboran con materiales distintos a los originales: el papel lustre, la madera, el barro y el cartón han sido sustituidos por diferentes tipos de plástico.

El uso del juguete popular ha disminuido por causa del crecimiento urbano, reiteró la entrevistada, el desarrollo tecnológico, la influencia de los medios de comunicación y porque, con frecuencia, los padres no transmiten a sus hijos el amor por este tipo de juguete.

"Pero el juguete popular mexicano tiene una función cultural muy importante al formar parte de nuestra expresividad, refleja en gran medida la identidad y el arte de nuestro pueblo", apuntó.