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Comunidad y Cultura Local
El saxofonista Raúl Gutiérrez se integra a JazzUV
Diario de Xalapa
15 de diciembre de 2008
Michelle Vázquez Soriano
Xalapa, Veracruz.- Tras ser invitado por el pianista Edgar Dorantes para participar en el Primer Festival Internacional de JazzUV 2008, el reconocido músico chileno de latin jazz, Raúl Gutiérrez, se integrará a la planta de profesores del Diplomado en Estudios del Jazz que oferta la Universidad Veracruzana (UV). El saxofonista se incorpora con talleres de práctica musical popular, de Big Band y en el departamento de jazz latino junto con el percusionista Miguel Cruz. El saxofonista Raúl Gutiérrez Villanueva estudió en Santiago, en la Universidad de Chile, en 1973 abandonó su país y se trasladó, primero a Barcelona, después a Lyon y a París. En 1980 se unió a la Big Band de Tito Puente en una gira por Escandinavia y más tarde se instaló en Munich. Así continuó una carrera itinerante viajando, estudiando y tocando con reconocidos músicos, formó la Irazu Big Band, hasta que finalmente llegó a Cuba. Raúl nos comenta en entrevista sentirse feliz de ser parte de este proyecto, pero a la vez lo asume como un gran compromiso tanto con Edgar Dorantes como con la UV, pero sobre todo con la audiencia, ya que este festival logró un alto nivel de calidad y el próximo año debe ser mejor. También nos contó cómo se integra al proyecto de JazzUV y la importancia de crear una Big Band: "Estoy muy contento por integrarme al equipo de profesores de JazzUV, muy orgulloso de que Edgar haya contado con mi trabajo y pienso que tenemos muchos planes. El hecho de que hayamos podido armar esa Big Band en tan corto tiempo, hemos logrado interesar a jóvenes. Muchos grandes músicos de la historia del jazz empezaron tocando en orquestas grandes y después iniciaron su carrera como solistas. Es algo muy productivo porque te da una disciplina. Toda expresión artística implica disciplina, sólo los genios, que son muy pocos, pueden ser completamente libres. Hay que trabajar mucho en la afinación, en la dicción, en la forma de decir, en la lectura musical; incluso en la presencia escénica. La Big Band no es rentable. Son muchos músicos, 22 músicos, ¿quién va a contratar 22 músicos?, por eso la Big Band se fue perdiendo como tradición. La única forma de mantenerla es en el contexto de una institución, por ejemplo, en Las Vegas existen Big Bands en las casas de juego, en hoteles importantes, en donde entra mucho dinero, en Broadway, y ya, no queda mucho. Entonces en el contexto de una institución, como una escuela, con alumnos que quieran aprender y vean la Big Band como una clase, un curso obligatorio, es bueno". De acuerdo con tu experiencia laboral, ¿cómo ves el proyecto de JazzUV en una ciudad como Xalapa? "Evidentemente con muy buenos ojos. Edgar con su equipo de profesores ha logrado algo muy importante y muy digno de destacar que es no solamente interesar a los alumnos, sino lograr un eco en la audiencia y en las instituciones. De hecho, en la conferencia del periodista German Palomares de la UNAM, estábamos hablando de un fenómeno que se da mucho entre los músicos, y eso espero poder tratarlo en un curso aquí en la escuela, es que se gestionan muy mal; se quejan de poca difusión pero ellos hacen muy poco por tenerla. A Estas conferencias que estaban dentro del contexto del festival, los que menos asistieron fueron los alumnos; llegaron músicos profesionales o personas ya de cierta edad interesados en las conferencias, pero los alumnos, los mismos que vienen a los conciertos, no. Eso es una cosa que hay que cambiar, hay que decírsela a los alumnos. Tú puedes tocar muy bien, pero nadie va a ir a tu casa a buscarte". ¿Se busca educar a los alumnos no sólo como intérpretes sino también como autogestores? "En la Berklee, la Escuela de Jazz de Boston, hay cursos de gestión, de cómo tener un buen estudio, cómo grabar bien, cómo irse de gira; son cosas que son muy importantes, no solamente tocar bien. Mira, es tan importante hasta cómo presentarte. Si a mí me contratan para hacer jazz en un restaurante, lo más probable es que voy a tener que ser muy cuidadoso en mi repertorio, tener la habilidad para saber qué tipo de público es. Si es un público joven y casual, voy a poder hacer cosas más revolucionarias, más locas, pero si veo que hay una pareja que está celebrando sus 40 años de matrimonio y quieren escuchar jazz, lo más probable es que ellos van a querer festejar su matrimonio con el jazz de su época, Benny Goodman, por ejemplo. Muchos músicos son absolutamente intolerantes, muchos jóvenes, yo fui uno de ellos (risas), no tienen esa habilidad para poder llegar a los públicos, y después se quejan de que se les cierran los espacios. A menos que seas tan bueno que, aun con tu intolerancia, te contraten. Pero eso sólo le sucede a los genios". Entonces, ¿se trata no sólo de entender la música como una expresión artística sino también como un producto, como algo con lo que se comercializa? "Claro, nosotros somos seres sociales, y mira, yo evito ser paternalista. Lo que sí es que hay que contar sus propias experiencias, 'hay que hacerlo como yo lo hice', no, eso no. Pero lo que sí tengo derecho a contar, 'yo lo hice así'. Yo tengo cierto nombre, Edgar Dorantes tiene un nombre, y cada uno puede contar cómo le hicieron para conseguir un reconocimiento dentro del contexto del jazz. Mientras más información tengan los alumnos, mejor van a poder ellos discernir, digerir, tomar o dejar las ideas. Por ejemplo, no es lo mismo tocar en un club de jazz que en un restaurante". ¿Cómo funciona una Big Band? "La Big Band es un formato musical que nació en los Estados Unidos en los años 40. Como yo la concibo, con 5 saxofones, 4 trombones, 4 trompetas, piano, bajo, batería, instrumentos de percusión, un cantante, dos o tres, más el director; ese concepto es de finales de los 40, principios de los 50. Su sonido fue muy típico de las grandes salas de fiesta de los Estados Unidos y paralelamente también estaban en Cuba, en La Habana. Algo importante de la Big Band es que allí no cuentan las estrellas, el que toca más. Cada pieza tiene un papel primordial. Si tú eres un músico personalista, un músico que le gusta ser solista, no la va a pasar bien". ¿Qué tan difícil es para un músico aprender a escuchar a los otros músicos? "Es difícil. Tienes que ser tolerante y tienes que pensar sobre todo que la música no es un deporte. No es quién corre más, quién tiene más músculo, quién salta más". ¿Los festivales son un incentivo para los músicos? "Son un incentivo no sólo para los alumnos, para los profesores también. Yo soy músico viejo, prácticamente, y ver a una persona como Jason Palmer, me dan ganas de ponerme a estudiar urgentemente, ver, superar. Dormirse en los laureles nunca es bueno". ¿Cómo ves la integración del jazz en el marco de las instituciones y el papel que está jugando la Universidad Veracruzana? "Grandes jazzistas como los cubanos Paquito D'Rivera, Arturo Sandoval, Gonzalo Rubalcaba, que son excelentes intérpretes de música clásica y grandes jazzistas, en su época fueron muy criticados y muy perseguidos; en las escuelas, no de parte de sus familias. Yo pienso que una universidad que se interese por apoyar y por querer mantener un proyecto como JazzUV es digno de admirar, de destacar, y debiera ser ejemplo de muchas universidades en América Latina, porque hay muchos buenos músicos que se han muerto prácticamente en el anonimato por no haber tenido un apoyo y los que no se han muerto, son muy frustrados". ¿Crees que ahora está habiendo más apertura para el jazz o se trata de algunos sectores? "Son sectores. Las aperturas son el resultado de presiones. En Chile hay dos o tres universidades que tienen departamento de jazz, pero no apoyado como yo lo veo aquí. Imposible hablar de un festival de una semana; imposible dentro de un contexto universitario, pedagógico; quizá dentro de un contexto comercial". ¿Qué pronosticas para JazzUV en algunos años? "Pienso que este proyecto va a dar mucho de qué hablar; ya lo está haciendo. En Cuba escuché hablar de Xalapa, Paquito D'Rivera, Luc Delannoy, un escritor belga. Pienso que va a ser el lugar de jazz en México y va a ser la academia de jazz México; algo así como la Berklee School of Music a nivel Latinoamericano". |
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