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Opinión
![]() Victoriano Tobalina Beltrami
Luz en medio de las tinieblas
Diario de Xalapa
5 de septiembre de 2008
Ante la terrible "nueva información" en lo referente a la cuestión de relajamiento moral que estamos viviendo, en donde los medios de comunicación, la propaganda comercial, el Internet, etcétera, siempre nos están proponiendo que lo malo es bueno, nos han llevado a vivir situaciones en las últimas décadas, que casi nos obligan a pensar de manera diferente, y los cristianos que no están, o estamos, bien firmes en la palabra de Dios, corremos riesgos tremendos de asimilarnos a esa corriente de antivalores y confundirnos fácilmente.
Pero creo que es un hecho innegable que la verdad de Cristo permanece inquebrantable por los siglos, pues es algo final, absoluto y permanente. En su oración al Padre por aquellos que creen en él, Jesucristo dijo: "Santifícalos en tu verdad; tu Palabra es verdad" (Juan 17:17). La perfección de la humanidad de Jesucristo cuando estuvo en esta tierra, fue simplemente porque él es la verdad encarnada, por esa razón, la doctrina de Cristo es la más pura, perfecta y sublime. Por eso, el mensaje de Jesús es fuerte y comprometedor, y no es negociable, y cuando la verdad de la Palabra, la Biblia, es obedecida en el corazón, inmediatamente nos identifica con Jesucristo, pues él dijo: "Todo aquél que es de la verdad oye mi voz" (Juan 18:37), y también dijo: "Si ustedes permanecen en mi Palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" (Juan 8:31-32). Una de las características principales de un verdadero cristiano es que siempre va creciendo en la gracia y en el conocimiento de Jesús, y nunca permanece estático; y este crecimiento, tanto de las verdades de la Palabra, como de la propia experiencia diaria, es lo que le lleva a una verdadera emancipación espiritual que da como resultado una vida de libertad, de paz, de alegría, de llenura, de victoria y de congruencia incomparables. Por eso, a lo largo de toda la historia del cristianismo, todo despertar espiritual y todo movimiento poderoso de Dios en ciudades y naciones, ha sido, y será siempre, la consecuencia de un retorno a las enseñanzas básicas de la Biblia, e inevitablemente, cada genuino despertar espiritual a través del tiempo, siempre ha producido un tremendo temor de Dios que redunda en la manera de actuar y de pensar en las personas, por causa de haber conocido la verdad, y los efectos son evidentes en una sociedad, porque se acaba la corrupción y el robo desmedido de los malos gobernantes, porque el Espíritu de Dios trae verdadera convicción de pecado, de lo que es bueno y lo que es malo, lo que agrada y lo que desagrada a Dios, que al final de todos los tiempos traerá toda obra encubierta a la luz de la verdad, en aquel justo juicio en donde todos compareceremos, allí se acabará el nepotismo, el compadrazgo y la mordida. En medio de este caos y relajamiento moral, de tanta violencia y secuestros, se vio una pequeña luz en el zócalo de la ciudad de México, de personas que están manifestándose en contra de todo esto que venimos comentando, para que se ponga un hasta aquí y se haga una reforma exhaustiva de nuestras leyes para que se aplique más rigor a los maleantes, y creo que, tarde que temprano, habrá más y más gente que buscará la verdad con hambre y sed de justicia, porque el diablo podrá seguir inventando toda clase de argumentos en contra de la ética y los valores cristianos, pero la Palabra de Dios permanecerá para siempre. Por eso, el testimonio es: "Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida se encuentra solamente en Jesucristo. Por eso, el que tiene al Hijo tiene la vida eterna; y el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1ª. Juan 5:11-12). Amigo, Jesucristo no es una religión, es la bendita persona que puede cambiar nuestras vidas y hacernos libres, "porque el que hace pecado esclavo es del pecado" (Juan 8:34), "Y la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna" (Romanos 6:23.). Columnas anteriores
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