Opinión
Raúl Hernández Viveros
La comisión de la verdad

Diario de Xalapa
27 de mayo de 2008

En varias universidades europeas se llevan a efecto coloquios y ciclos de conferencias dedicados a la revisión del Mayo de 1968. En España, los principales escritores dan a conocer sus opiniones sobre este acontecimiento que demostró el papel de la conciencia estudiantil frente a los problemas sociales que les tocó padecer. Algunas capitales europeas fueron el escenario principal de la protesta juvenil. De París se han escrito miles de páginas y ensayos sobre la rebeldía de los estudiantes; en Varsovia y Praga sucedieron choques entre los jóvenes contra las fuerzas policíacas y militares.

En Alemania e Italia la represión ocasionó el nacimiento de grupos de guerrilleros urbanos. No obstante, después de cuatro décadas todavía en México prosigue el misterio del imperio de la ilegalidad y el deterioro de las instituciones. Aunque el movimiento universitario de 1968 comenzó el 26 de julio del mencionado año, en una manifestación que coincidió con la celebración de la revolución cubana. La huelga de la UNAM, a cargo del rector Javier Barros Sierra, tuvo el apoyo general de académicos, estudiantes y trabajadores.

Las demandas fueron seis: deslinde de responsabilidades entre policías y militares, destitución de sus jefes, indemnización por los abusos de autoridad, desaparición del cuerpo de granaderos, libertad de los presos políticos, y derogación del delito de "disolución social". Los estudiantes sólo pedían no elevar las cuotas de inscripción. Se unieron universidades de Chihuahua, Yucatán, Guerrero y Veracruz.

Hay que poner en alto el papel digno de defensa de la Universidad por el rector Javier Barros Sierra. El gobierno y su partido respondieron con la matanza de estudiantes el 2 de octubre de 1968.

Hasta nuestros días los archivos de Bucareli continúan en secreto, y la comisión de investigación, igual que en los casos de corrupción y tráfico de influencias en los gobiernos federales, estatales y municipales, prosiguen en el misterio absoluto.

Sin embargo, hay que aceptar, como lo han señalado los escritores españoles Antonio Muñoz Molina, quien confesó estar harto de mayo del 68, o bien Fernando Savater que recomienda reírse de la ingenuidad de los lemas del 68. En cambio Javier Cercas expresó que todavía hay mucho que decir sobre este asunto. En México ni siquiera pudimos comprender el significado de "prohibido prohibir", "La poesía está en la calle", que se escribieron, entre muchos otros lemas, en París. Tal vez no sólo se perdió la generación del 68, sino varias décadas de atraso social y cultural. Ahora podemos escuchar las palabras de algunos sobrevivientes, al servicio del gobierno actual, del 68, mientras el ejército controla algunas partes de México.
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