Xalapa
Casas de empeño contra Monte de Piedad
Las casas de empeño han proliferado en Xalapa. Foto: Diario de Xalapa
Diario de Xalapa
4 de abril de 2008

Jair García / Diario de Xalapa

Xalapa, Veracruz.- Con mucha pena, pero también con mucha prisa, Francisco Medel saca de la bolsa derecha de su pantalón una cadena y dos anillos de oro para empeñarlos. Por ellos recibió 2 mil 300 pesos. Los intereses semanales son del 13 por ciento, "pero para eso ya luego veré, ahorita lo importante es que ya tengo dinero".

Por la desesperación, la necesidad o alguna urgencia, cientos o tal vez miles de personas en Xalapa llevan muebles, joyas o hasta autos a casas de empeño, sin preguntar antes por los intereses a pagar o las cláusulas del contrato de préstamo, lo que genera, en la mayoría de los casos, la pérdida de la prenda empeñada.

En los últimos dos años en Xalapa ha surgido un sinfín de casas de empeño, a las cuales sólo les falta un local bien ubicado, "porque gente con necesidad siempre va a haber". Sin embargo este tipo de negocios también han dado pie a una especie de mercado negro, pues muchos de los objetos robados como televisores, juegos de video, teléfonos celulares o joyas, terminan en esos lugares.

A pesar que el Monte de Piedad está por abrir su tercera sucursal en Xalapa, la aparición de casas de empeño y de personas que prestan dinero a cambio de la factura de un carro, no le ha permitido a la institución beneficiar a más personas de una forma segura y honesta.

Debido a las facilidades que ofrecen algunas casas de empeño, como no comprobar la propiedad de la prenda y en ocasiones mejores préstamos que el Monte de Piedad, han tenido mayor auge y demanda.

Sin embargo, en este sentido la Procuraduría Federal del Consumidor alertó a la población a no dejarse engañar, pues si bien todas las casas de empeño están obligadas a firmar un contrato claro y preciso con los clientes, en ocasiones no se cumple o se oculta el monto de los intereses a cobrar.

Derivado de esta situación, en ocasiones sólo es cuestión de días o semanas para que una persona pierda la propiedad sobre su prenda empeñada y la cual sólo podrá recuperar a través de la compra, pues ya no le dan opción ni de refrendo ni de desempeño.

LA PERDIDA DEL PATRIMONIO

Diariamente decenas de personas acuden a las casas de empeño y al Monte de Piedad, algunas para empeñar desde la licuadora hasta las arras nupciales; otras más van a refrendar para no perder la televisión o la computadora; sólo unas cuantas, y todavía contando monedas menores a un peso, llegan con la firme disposición de desempeñar el anillo de compromiso o el prendedor heredado por la abuela; y finalmente están los que aprovechan los bajos precios de los muebles, joyas y aparatos electrónicos que venden y en ocasiones rematan en esos lugares.

Jerónimo Mota señaló que estos lugares son buenos, porque ayudan a la gente a salir de los apuros, aunque reconoció que en ocasiones cuesta mucho más trabajo recuperar las prendas empeñadas.

"Sí te cobran más intereses y más altos que el Monte de Piedad, pero luego en el Monte te piden la factura, la credencial de elector, un comprobante de domicilio y te pagan mucho menos, entonces pues uno que anda con la urgencia pues le conviene las casas de empeño", manifestó.

Para Zayra Ochoa Martínez es mejor acudir a las casas de empeño, pues a su parecer dan préstamos mucho más altos que el Monte de Piedad, además que hay varios esquemas de pago, que pueden ser diarios, semanales o mensuales.

"En el Monte de Piedad hay muchos requisitos y son muy estrictos con los pagos, además yo vengo mucho a las casas de empeño y nunca he tenido un problema de que me hayan querido cobrar de más", agregó.

Sergio Anzures Angeles opinó que por comodidad es que prefiere ir a las casas de empeño, "pues imagínate, me queda una a la vuelta de mi casa y otra enfrente, pues mejor aquí, a qué voy hasta el Monte de Piedad".

María del Carmen Pérez culpó a las autoridades de los tres niveles de gobierno de que la gente pierda sus joyas o electrodomésticos en las casas de empeño "porque si uno viene a parar a estos lugares es por necesidad, no por gusto, mientras las autoridades se paran el cuello diciendo que ya estamos mejor y eso no es cierto, cada vez estamos más pobres".

Esta ama de casa reconoció que por no tener dinero para los refrendos ya perdió una televisión y una pulsera de oro, por los que había recibido 800 pesos.

María de Jesús González admitió que ya una vez perdió un horno de microondas y un ventilador en una casa de empeño, pero dijo que al menos logró salir de su apuro.

"Ahora vengo a empeñar unos aretes de mis hijas y míos, que son de oro, y espero que no los vaya a perder, pero es que la situación está muy difícil y a veces no hay dinero para pagar", añadió.

EL MERCADO NEGRO

El surgimiento de más de una docena de cadenas de casas de empeño en Xalapa ha dado pie a una lucha por atraer más clientes, y en esa disputa por acaparar mercado, algunas casas de empréstito ofrecen mejores préstamos, otras aseguran tener los intereses más bajos y otras simplemente ofrecen discreción y la facilidad de que no necesitan acreditar quiénes son ni la propiedad de la prenda.

Esto ha provocado que en los exhibidores de las casas de empeño abunden objetos robados, principalmente teléfonos celulares, televisores, lap tops y joyas.

Debido a que el Monte de Piedad para evitar la compra de artículos robados entre sus requisitos de empeño solicita credencial de elector, comprobante de domicilio y en la mayoría de los casos la factura que avale la propiedad de la prenda, es que a quienes roban algún objeto y necesitan dinero, se les hace más fácil acudir a las casas de empeño, donde no les importa perder la prenda, finalmente sólo les interesa el dinero que pueden obtener.

Esto es conocido por toda la población y hasta comentarios de broma e irónicos surgen cuando alguien es víctima de un robo, pues de inmediato surgen frases como "ve al Monte o alguna casa de empeño, seguro lo encuentras ahí".

Y efectivamente ha habido gente que ha encontrado sus artículos robados en casas de empeño y debido al valor real o emocional que tiene ese objeto, lo compran en cuanto pueden sin hacer mayor aspaviento.

Otros más aprovechan las buenas condiciones o los bajos precios de diversos artículos, ya sea computadores, televisores, equipos de sonido, instrumentos musicales, cámaras fotográficas, joyas, refrigeradores o hasta estufas, para comprarlos.

CASAS DE EMPEÑO VS MONTE DE PIEDAD

Mientras por un lado las casas de empeño ofrecen rapidez, discreción y los préstamos más altos; por el otro el Monte de Piedad ofrece honestidad, garantía y sobre todo ayuda para salir de un apuro, sin que esto sea visto como un negocio.

Ante tal decisión, cada vez van ganando más terreno las casas de empeño, pues los pignorantes, en su mayoría necesitados por dinero, buscan quién les pague más, sin pensar en los intereses que habrán de pagar y en los derechos que tendrán sobre su prenda empeñada.

Por el contrario, el Monte de Piedad deja claro cada uno de los contratos que hace con las personas que acuden a esta institución, a fin de evitar malos entendidos, confusiones y sobre todo dejar conforme a la persona con lo que recibe de préstamo y lo que va a pagar en sus refrendos y desempeño.

Las casas de empeño llegan a rematar artículos como teléfonos celulares, aparatos electrónicos y hasta motocicletas que no cuentan con una garantía de estar en óptimas condiciones o no hayan sido robadas; por el contrario el Monte de Piedad garantiza que todos los artículos que vende cuentan con una garantía tanto de funcionalidad como de que no son robados.

El Monte de Piedad cuenta con técnicos y personal especializado que almacena en sus bodegas los objetos que han sido empeñados con el fin de que el artículo que es entregado en prenda salga en las mismas condiciones que fue recibido; por el contrario, las casas de empeño no especifican las condiciones en que van a ser almacenadas, pues muchos objetos recién empeñados están en exhibidores e incluso expuestos a la luz del Sol de manera directa.

PROFECO ADVIERTE

La Procuraduría Federal del Consumidor es la institución oficial encargada de vigilar e intervenir cuando alguna persona pudiera sentirse defraudada por alguna casa de empeño.

Para evitar situaciones incómodas o de inconformidad con las casas de empeño, la Profeco recomienda a los pignorantes que conozcan bien la oferta que hace cada casa de préstamo, para que con base en ello, puedan seleccionar la que más les convenga.

"A algunos les puede interesar más el monto de préstamo, pero a otros quizá les interese más los intereses que cobran y a otros les puede importar más los plazos para pagar, y en base a eso se puede tomar una decisión más informada y acorde a las necesidades".

La Profeco recomienda a las persona que empeñen alguna prenda que los contratos a firmar les sean leídos y que cualquier duda que tengan no duden en preguntarla y les deberá ser respondida de manera clara y sencilla.

En el contrato deberá quedar establecido claramente la prenda empeñada y sus características, así como las condiciones en las que llega; el monto a recibir, los plazos de los pagos, el monto total del interés, así como las cláusulas en caso de retrasarse con los abonos o ya no poder pagar, a fin de no perder la prenda o los beneficios que aún se puedan tener al respecto.