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Comunidad y Cultura Local
Mi país ha sido generoso conmigo y en particular la UV: Mario Muñoz
Diario de Xalapa
20 de febrero de 2008
Bertha Ladrón de Guevara* / Diario de Xalapa
Xalapa, Veracruz.- Mario Muñoz nació en Orizaba, Veracruz. Realizó sus estudios de licenciatura en Letras Españolas y de Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Veracruzana, la especialidad como profesor en Lengua y Literatura Española en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid y realizó sus estudios de Posgrado en Lengua y Literatura Polaca en la Universidad de Varsovia, Polonia. Ha sido maestro invitado en diversas universidades nacionales y extranjeras. Durante dos periodos fungió como coordinador de la Maestría en Literatura Mexicana de la UV, en los cuales logró la incorporación de este posgrado al Conacyt. Actualmente se desempeña como maestro de tiempo completo en la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana. Es autor de los libros: La infancia perdida publicada en La máquina vacía de Sergio Galindo (Una lectura de sus primeros cuentos), Tres planos de la mirada. Lectura de narradores mexicanos e hispanoamericanos, De amores marginales. 16 cuentos mexicanos (prólogo, selección, notas sobre los autores y bibliografía), Cuentistas de San Andrés Tuxtla, Veracruz, Ibídem, edición especial para Cuba, 1995, Memoria de la palabra. (Dos décadas de narrativa mexicana contemporánea). Breve antología, Recuento de cuentos veracruzanos, Antología del cuento mexicano de medio siglo: 1950-200, próximo a publicarse, y en proceso de elaboración el estudio dedicado a los cuentos de juventud de Juan Vicente Melo. Es traductor de los libros: Madre Juana de los Angeles, de Jaroslaw Iwaszkiewics (novela traducida del polaco en colaboración con Lorenzo Arduengo Pineda), El bosque de abedules y Las botas de Ryszard Kapuscinski. Ha publicado múltiples artículos, reseñas y ensayos en reconocidas revistas nacionales e internacionales. Se ha hecho merecedor de diversos homenajes por su distinguida trayectoria: maestro decano de la Facultad de Letras, Premio Nacional de Literatura en 2004 y Doctor Honoris Causa por la Universidad Veracruzana en noviembre de 2007. En un reciente encuentro con el connotado maestro, concedió la siguiente entrevista donde revela otra faceta de su personalidad: Por lo general en todas sus entrevistas le han preguntado acerca de sus escritores y libros favoritos; pero en esta ocasión, y si usted me lo permite, me gustaría saber ¿cuáles son las actrices y los actores que tienen una particular significación en su formación cultural, pues sabemos que es usted un cinéfilo de corazón; además de impartir el curso de literatura y cine en la Facultad de Letras Españolas de nuestra Universidad Veracruzana? "Tiene razón. Mi pasión no se limita a la literatura. También el cine, el teatro, la pintura y la música son mis fascinaciones. Contestando su pregunta, en este momento recuerdo a Jodie Foster, Hilary Swank, Cate Blanchett, Meryl Strep, Juliette Binoche, Isabelle Huppert, Sandrine Bonnaire, Daryl Hannah -quien por cierto en el extraordinario filme Blade Runner tiene un parecido asombroso con usted-. Tal vez mi admiración por estas actrices sea porque me atraen las mujeres de carácter decidido, además de inteligentes. Respecto a los actores, uno de mis favoritos ha sido siempre Marlon Brando, además de Robert De Niro, Jack Nicholson, Al Pacino, Clint Eastwood, Sean Penn, Brad Pitt, Morgan Freeman, Forest Whitaker, John Malcovich, Vincent Cassel, Jean Reno, Daniel Auteuil, Marcello Mastroiani, Jean-Louis Trintignant y Javier Bardem. Otros dos actores extraordinarios son John Turturro y el desaparecido Klaus Kinski. De este último basta recordar dos de sus creaciones: Aguirre, la ira de Dios y Nosferatu, ambas del director alemán Werner Herzog, para sorprenderse de las impresionantes dotes histriónicas que poseía". En cuanto a directores de cine, ¿cuáles destacaría? "Mis directores de culto son, desde luego, Orson Welles, Federico Fellini, Pier Paolo Pasolini, Michelangelo Antonioni, Luchino Visconti, Ingmar Bergman, Woody Allen, Clint Eastwood, Andrei Tarkowski, Sergio Leone, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Stanley Kubrick, Sean Penn, Roman Polanski, Quentin Tarantino, Peter Greenaway, Andrzej Wajda, Krzysztof Kieslowski, Luis Buñuel, Werner Herzog, David Cronenberg, de los hermanos Cohen. De los más recientes recuerdo a Alexander Aja (uno de los jóvenes maestros del cine de terror), Tim Burton, François Ozon, Takashi Mike, Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, por supuesto. De las directoras jóvenes apuesto por Sofía Coppola, Claudia Llosa y Maria de Van, de esta última hay una película aterradora: En mi piel, por fortuna en DVD. Puedo decir, con seguridad, que he recibido más influencia del cine que de la literatura en mi escritura. A los quince años mi madre me llevó a la ciudad de México a ver la obra teatral Habitación 504, en el Teatro Ródano, con Kitty de Hoyos en el papel principal. Mientras compraba los boletos, la fabulosa rubia entró al teatro por la puerta principal. Portaba un ceñido vestido rojo y zapatillas negras de tacón alto. Me impactó tanto que me enamoré de la actriz. Aún conservo una foto dedicada y una carta que me envió luego de muchas que le escribí. Lo recuerdo ahora que hablamos de cine. Por demás está decir que vi todas sus películas. Su fallecimiento me causó una enorme pena porque concluía también una etapa de mi vida: los sueños imposibles de la adolescencia. La belleza debería ser perdurable: ¿no cree usted?". Respecto a la música ¿cuáles son los grupos y cantantes de su preferencia? "Indiscutiblemente, el grupo que ha constituido toda una revelación para mí es y seguirá siendo Pink Floyd. Además me gustan mucho Enigma y U2. No dejo de escuchar cada vez que tengo oportunidad a los grupos clásicos de los 60 como The Animals, por ejemplo, con su extraordinaria creación The house of rising sun (La casa del sol naciente), que escuché por primera vez durante mi primer viaje a la ciudad de Nueva York en la gloriosa época del "hippismo". También me sigue emocionando John Lennon con Imagine y George Harrison con My sweet Lord. Y para qué le cuento la sensación que me produce volver al fabuloso grupo Creedence Clearwater Revival que escuchaba en las melancólicas noches de Polonia. Y luego están Dire Straits y Bronski Beat. De Dire Straits hay una pieza de antología: Brothers in Arms. El final con el solo de órgano es estremecedor. Una cantante que me trae recuerdos recientes (malos por cierto) es Dido, también el dueto Tatoo, no obstante, sus interpretaciones las escucho con mucho placer. Ahora he descubierto a Carla Bruni con sus baladas Le ciel dans une chambre y L'amour. Admiro a Shakira, una chica muy bella e inteligente. Desde luego, a Paulina Rubio por más de una razón. Me olvidaba mencionar a dos excelentes cantantes francesas: Jane Birkin y Françoise Hardy, iconos de mi juventud. Me vienen ahora a la memoria Los locos del ritmo (¡por favor no los confunda con los Socios del ritmo!), con su famosa y melancólica balada Tus ojos. La escuchaba a los quince años cuando estaba fascinado por una muchacha de trece. Acaso sea cursi decirlo, pero como decía el escritor Juan Vicente Melo, 'todos tenemos derecho a ser cursis'. Somos humanos, ¿no? De modo que la lista de mis gustos musicales es muy variada. Hay ocasiones en que paso la noche escuchando música y recorriendo, a través de mis fotos, los viajes que he tenido oportunidad de hacer al extranjero. En esos momentos es como si el tiempo se detuviese y volviera yo al pasado. Cultivar el pasado era el deporte favorito de mi abuelo y de mi madre". De no haber nacido usted en México, ¿en qué otro país le hubiera gustado? "En Francia o en España". ¿Por qué razón en esos países precisamente? "Por la vitalidad, el paisaje y el extraordinario movimiento cultural y artístico que se advierte en esos países. Inclusive en las ciudades pequeñas hay librerías bien surtidas. Además, estas preferencias creo que son influencia de mi madre y de mi abuelo. Ellos siempre se referían con admiración a Francia y España porque de ahí provenían sus ancestros. Mi pequeña familia (éramos sólo cuatro) era muy inclinada a rememorar el pasado. Yo no pude desprenderme de ese halo de tristeza. Quiero hacer hincapié en que mi país ha sido extremadamente generoso conmigo, y en particular mi alma mater, la Universidad Veracruzana, donde he realizado toda mi carrera, tanto en la docencia como en la investigación, y de la cual he recibido las mayores satisfacciones a las que podía aspirar. En el campo profesional México me ha ofrecido tantas oportunidades que siempre estaré agradecido a mi gente. Y cómo no lo voy a estar si la mayoría de mis libros se han agotado y la Universidad Veracruzana recién me concedió el Doctorado Honoris Causa. Son satisfacciones inmensas". ¿Qué idiomas le llaman la atención, aparte del español, por supuesto? "El francés y el italiano, porque son idiomas muy melodiosos; además, me transmiten una peculiar sensualidad, sobre todo el habla de las mujeres". ¿Entonces por qué ha estado en Polonia tantas veces? "En principio, el azar me llevó a Polonia porque recién egresado de la universidad tenía muchos deseos de viajar al extranjero, y en ese momento el país que me brindó la oportunidad de estudiar mediante una beca fue Polonia. Ahora es distinto, cualquiera puede estudiar en el extranjero aunque hay casos en que regresan como se fueron... Como lo he dicho en otras ocasiones, esa estancia ha sido decisiva en mi vida. Las otras veces he vuelto como profesor visitante, invitado por el Instituto de Estudios Ibéricos e Hispanoamericanos de la Universidad de Varsovia, donde he impartido cursos de literatura mexicana e hispanoamericana, independientemente de que la literatura polaca me ha interesado por su originalidad. Tan es así que tengo dos novelas traducidas: Madre Juana de los Angeles y El bosque de abedules, ambas agotadas, y el libro de reportajes de Ryszard Kapuscinski Las botas, pronto a reeditarse por la Universidad Veracruzana". Desde que lo conozco, me ha llamado la atención verlo en los cafés, escribiendo siempre en servilletas o en pedazos de papel que encuentra en el momento, ¿cierto? "Sí, es cierto -se ríe?-. Esta costumbre la adquirí en Orizaba durante mi adolescencia. Cuando iba a las neverías o a los cafés, y se me ocurría alguna idea, la anotaba en las servilletas o en cualquier papel que me obsequiaran los meseros cuando no llevaba mi libreta o algún cuaderno. Ya conocían mi manía. También de esa época me viene la costumbre de escribir en las guardas de los libros y de subrayar aquellas palabras o párrafos que me llaman la atención. Esta inclinación persiste hasta la fecha. Cuando estoy en el extranjero, elijo alguna cafetería donde haya servilletas de papel y no de tela. Esto me motiva en muchas ocasiones a escribir; desde luego, no siempre lo hago así, por ejemplo cuando estoy en una biblioteca o en casa. Como puede usted observar, en todas las actividades humanas siempre tenemos debilidades de las que no podemos desprendernos porque son parte de nuestra identidad. ¿Será un pecado mortal o venial? Mi formación fue católica y por eso siempre he cargado con estas disyuntivas, no obstante que mi madre y mi abuelo eran muy liberales. Se hablaba de todo en la mesa. Pero estoy convencido que sin nuestros gustos, sin nuestros mitos personales, sin nuestros sueños íntimos, no seríamos nadie". Tiene usted toda la razón. Maestro, permítame una pregunta que nos hacemos todos los que le conocemos: ¿De dónde proviene su gusto por escribir siempre con tinta de color morado? "Porque esta preferencia también me remite a la infancia. Mi madre me enseñó a escribir a los cuatro años con ese color de tinta que preparaba mi abuelo para anotar su contabilidad y escribir su correspondencia. Continuar con la tinta morada es rendir un homenaje a su memoria, y de alguna manera seguir manteniendo lazos con la infancia de la cual nunca he pretendido renunciar. La infancia y la adolescencia siguen muy vivas en mi presente. Es un patrimonio inapreciable que me permite escribir y continuar existiendo pese a los reveses emocionales...". ¿Qué está usted escribiendo ahora? "Acabo de entregar para su publicación un texto titulado La amarga memoria. En parte es autobiográfico. Es posible que aparezca en el número 4 de la nueva época de La Palabra y el Hombre, la revista emblemática de la Universidad Veracruzana. Me gusta este texto porque puede leerse de varias formas; como ensayo, cuento, memoria o relato gótico. Es muy personal. Otro homenaje a mis mayores y a mis fantasmas de adolescencia", concluye. |
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