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Opinión
![]() Raúl Hernández Viveros
Un ilustre veracruzano
Diario de Xalapa
5 de febrero de 2008
Durante este año, se recuerda en México a un ilustre veracruzano: Gonzalo Aguirre Beltrán, quien nació en Tlacotalpan, en 1908. Su profundo trabajo de investigación ofreció estudios sobre las cuestiones agrarias en los grupos indígenas y comenzó a dar a conocer los antecedentes de la población negra en territorio nacional. Entre sus libros destacan: "El Señorío de Cuautochco. Luchas agrarias en México durante el virreinato", "La población negra en México", "Estudio Etnohistórico", y "Cuijla, esbozo etnográfico de un pueblo negro". Son algunos de los aportes que posteriormente prosiguieron con: "Regiones de refugio", "Medicina y magia", y "El proceso de aculturación", entre tanto rico material.
Al mismo tiempo logró balancear sus actividades académicas con las institucionales. Fue director del Centro Coordinador Tzeltal-tzoltil, tuvo a su cargo el Instituto Indigenista Interamericano, y del Instituto Nacional Indigenista, que coordinó con su cargo de subsecretario de Cultura Popular y Educación Extraescolar de la SEP. Un poco antes se desempeñó como rector de la Universidad Veracruzana, donde ofreció un período de transformaciones y apertura de espacios educativos y culturales. Es suficiente con repetir que impulsó la labor editorial de nuestra Máxima Casa de Estudios, y fundó la revista "La Palabra y el Hombre". Tuvo la firmeza de respaldar a un escritor xalapeño, Sergio Galindo Márquez, quien abrió colecciones tan importantes como Ficción, Biblioteca de Filosofía y Letras, y otras más. En 1961 dio a la luz pública la obra "La Universidad Latinoamericana", trabajos escritos durante su trascendental gestión al frente de la Universidad Veracruzana. En efecto, analizó en conjunto los problemas de entonces de la Universidad, su estructura y sus funciones. Fue un visionario sobre el esfuerzo cultural y académico que significa la participación general en los beneficios del conocimiento. Bajo la mirada del estudioso de los problemas nacionales, en sus ensayos hizo referencia constante a la multiplicidad de las herencias culturales en México. Me tocó escuchar sus recomendaciones cada mes que nos reuníamos con los miembros del Consejo Editorial de "La palabra y el Hombre". Asistía puntualmente con la finalidad de refrendar su empeño de que la revista universitaria fuera el espacio para la divulgación de nuestros productos y resultados en el campo de la investigación. En cada una de sus aportaciones llevó a cabo una reflexión crítica sobre el papel de la antropología en México. "Para mí, los conocimientos adquiridos desde las perspectivas externalistas e internalistas complementarias anteceden a las formulaciones paradigmáticas. En otras palabras, el trabajo de campo y el trabajo indigenista deben ser, con la teoría, motivo permanente de nuestras preocupaciones", advirtió en 1990 Gonzalo Aguirre Beltrán. Un notable ensayista, brillante investigador y, hasta el último suspiro de vida, un apasionado defensor del oficio de editor. Columnas anteriores
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