Comunidad y Cultura Local
Irving Ramírez, finalista del Premio Herralde de novela 2006 en España
El veracruzano participó con El espejo de los tiempos futuros, última parte de la trilogía Boleto a todos los destinos. Foto: Luisa Dorbecker / Diario de Xalapa
Diario de Xalapa
9 de noviembre de 2006

Celia Alvarez / Diario de Xalapa

En su vigesimocuarta convocatoria, el Premio Herralde de novela que organiza la Editorial Anagrama de Barcelona, España, y que está dotado con un monto de 18 mil euros, recibió este año 172 originales de toda Ibero-américa, de los cuales fueron seleccionados 18 finalistas que se redujeron a seis para la etapa decisiva.

El ganador fue el venezolano Alberto Barrera Tyzka y los que se quedaron en la orilla fueron Teresa Dovalpage de Cuba, Javier Salinas de España, Ricardo Sumalavia de Perú, los españoles María Tena y Javier Salinas, y el xalapeño Irving Ramírez.

El escritor veracruzano participó con El espejo de los tiempos futuros, que es la última parte de una trilogía denominada Boleto a todos los destinos. Las dos anteriores, Yo le canto al cuerpo gélido y Mi único sueño voluntario, han sido premiadas nacionalmente con el Juan Rulfo a primera novela y el Ignacio Manuel Altamirano, respectivamente.

Irving Ramírez nació en Xalapa el 8 de noviembre de 1962. Además de novelista, es poeta, ensayista y guionista; actualmente dirige la Escuela de Escritores de Veracruz "Sergio Galindo" de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), de la que es fundador, e imparte clases en universidades de la localidad, de retorno en su ciudad cuna luego de radicar en la capital mexicana por espacio de seis años y pasar otros cuatro en la región Lagunera.

Escribe una columna que se publica los martes en esta sección Cultura de Diario de Xalapa, y asimismo ha firmado textos en las revistas Tierra Adentro, Periódico de poesía, Casa del Tiempo, Complot, ¡Siempre! y El cocodrilo poeta, entre otras, así como en diversos suplementos culturales de diarios de circulación nacional; fue director de la revista Anónimos Suburbios y de TranvíA.

Es uno de esos autores que parecen incomprendidos. No ha publicado en su estado natal ningún libro de los siete que tiene en su haber: las novelas Yo le canto al cuerpo gélido, editada por Joaquín Mortiz-Planeta, y Mi único sueño voluntario, por la Universidad del Estado de México; los volúmenes de poesía Vagabundo en la niebla, por el Fondo editorial Tierra Adentro; Amarizar a solas, por Arlequín CNCA; Prófugo de simonía, por Enkidu editores, y Mar de espejos, en compañía de los poetas Eduardo Cerecedo y Juan Joaquín Péreztejada, además del libro de ensayos La nave de los sigilos, por el ayuntamiento de Torreón, Coahuila.

Se trata de uno de esos artistas que luchan a contracorriente, porque, dice, cuando además de escritor se es padre de tres hijos, hay que ingeniárselas para combinar ambas funciones...

Para conocer su sentir luego de quedarse a pocas páginas de obtener uno de los más importantes galardones literarios de Europa, que han ganado, entre otros, Sergio Pitol con El desfile del amor, Juan Villoro con El testigo, Javier Marías con El hombre sentimental, Roberto Bolaño con Los detectives salvajes y Enrique Vila-Matas con El mal de Montano, visitamos de improviso a Irving Ramírez, el autor, el buen amigo, en la casa que es la propia escuela donde forma escritores, por el rumbo de La Rotonda, y que él bautizó como la "Buhardilla de Flaubert" no solamente por la forma en que está construida, sino también como homenaje a uno de sus héroes literarios.

Allí organiza eventos culturales diversos, aparte de escribir su obra, este xalapeño licenciado en Letras con maestría en Guionismo quien, además, ha sido periodista, promotor cultural, obrero de Pemex y maestro, entre otros oficios.

Lo encontramos atareado, inmerso en sus ocupaciones literario-didácticas, con los rizos ligeramente revueltos y sin los habituales anteojos de montura negra, que descubrimos después entre el mar de papeles que acumula en su espacio vital-laboral. Nos recibió con el abrazo cálido y la sonrisa de siempre.

¿Qué significa estar entre los seis finalistas del Premio Herralde en este momento de su vida y de su carrera como escritor, maestro?

"Es una confirmación de que estoy en el camino correcto; uno siempre tiene dudas sobre su quehacer artístico, sobre todo cuando la adversidad se nos presenta cotidianamente en un medio tan difícil y competido como es el literario, y donde el arte no es algo de lo que se pueda vivir precisamente, en este mundo material. Soy una persona que trabaja mucho, que tiene que compaginar ese ámbito de la sobrevivencia con el oficio de escritor. No es nada fácil. A veces 'se las ve uno negrasí. Pero esto es un aliciente cuando parece que por las presiones de todas partes va uno a claudicar, porque además el trabajo artístico en este país no es reconocido como debe ser: uno se enfrenta a grupos que se protegen entre sí, a instituciones que tienen compromisos y que soslayan la trayectoria de ciertos artistas por no ser afines a sus políticas o tener amistad con ellos...

"Sin embargo, el hecho de escribir es ya una forma de vivir, que nos da la posibilidad de dar nuestro punto de vista sobre el mundo. Un trabajo callado y solitario, incomprendido, sí, pero sumamente pleno que nos hace soportar las contingencias de la vida... en el amor, en el trabajo, en la vida social. La literatura hace visible lo invisible, logra que aparezca lo oculto del mundo. Por ejemplo, una 'ciudad otraí a la que habitamos".

Tengo entendido que su novela finalista del Herralde, El espejo de los tiempos futuros, es la tercera parte de una trilogía sobre el tema del mal y la violencia. ¿De qué trata exactamente?

"Es la culminación de una triada de novelas donde el eje es la reflexión sobre el mal y su agente mayor que es la violencia. Es un tema presente en toda la historia de la literatura, que fascina, que además está presente en todas partes, y que parece va ganando terreno en los tiempos que corren. El libro se compone de tres novelas paralelas, una está situada en la Edad Media, la otra en un futuro cada vez más cercano, y la tercera es una glosa de las otras dos; las niega. Podría hablarse de una novela posmoderna que contiene relatos internos, poemas, y guión cinematográfico. Hay detrás de ella un proceso de seis años de investigación, puesto que el material lo comparten mi tesis de maestría sobre guionismo y la novela.

"Es acerca del mito del Anticristo, la violencia institucionalizada, pero se contrapuntea con la búsqueda de la fraternidad por parte de unos amigos. Es una combinación de novela de aventuras, género negro, roman à clef y novela de tesis; no trato en absoluto de escribir una novela histórica, aunque hay referencias en este sentido. Intento hacer una novela polifónica, dialógica, siguiendo el término de Bajtin, donde importa mucho el despliegue de varias teorías para explicar esa pulsión hacia el mal en la vida humana. También hay una historia de amor que contrasta esas tramas sobre la violencia. En fin, es lo que algunos llaman 'la novela totalí, mi proyecto más ambicioso. En la parte de la Edad Media se conjuga la búsqueda de manuscritos sobre el 'archienemigoí, y en la parte del futuro, éste ya actúa y gobierna el mundo con un grupo de criminales que se llaman 'El sindicato del crimení, y se enfrentan a un personaje que intenta juntar a sus amigos regados por el mundo; es decir, busca la fraternidad...

"Pero en el fondo el tema principal es el eterno retorno, que es quizá el que más me interesa desde hace tiempo. Una idea que manejan Nietzsche, Eliade y otros acerca de una serie de ciclos en la vida que buscan la repetición de las cosas para fijar el tiempo. Pronto estará publicada y los lectores tendrán su propia opinión".

Nos había comentado que las otras dos novelas tienen partes autobiográficas sobre su infancia en un pueblo de Veracruz y en Xalapa. ¿Esta tercera usa la misma técnica?

"No. Aquí aparecen los mismos personajes, pero están desfasados, son más el pretexto para una trama delirante, llena de ironía y de una crítica a los tiempos actuales. Es un texto arriesgado, una especie de Código Da Vinci, pero reflexivo y paródico. Acaso en la parte de la historia de amor sí hay algo de autobiográfico, pero nada más... Es muy interesante, porque las novelas se refractan como dos espejos la una a la otra: en un mismo libro lanzan su mirada escéptica o la vuelven una irónica continuación de los temas tratados en la precedente. Se alternan los capítulos y, en conjunto, crean una realidad prismática".

En sus libros hay una fijación muy marcada por las atmósferas, ¿a qué se debe esto?

"Porque pienso que el entorno crea sentidos. Además, permite desplazar los sentimientos en forma muy profunda, de adentro hacia afuera. Creo que un escritor debe ser congruente con lo que dice y cómo vive. La sensibilidad se presta para cometer errores en la vida diaria, pero es que se vive de otra manera: con intensidad, con profundidad, y no todos entienden eso... Vivir la vida como una novela, creo es parte del trabajo de un escritor. Además, está el temperamento melancólico que posibilita esa intensidad perenne. No hay diferencia, se trata de una simbiosis: vida-literatura, y el ejemplo es Kafka, o Tario, o José Carlos Becerra, que son tres de mis escritores dilectos. Volcarse a la vida con todas las fuerzas sin medir las consecuencias, lo mismo que a la literatura.

"No concibo una realidad sólo libresca, hay que enamorarse como idiotas, recorrer las ciudades y caminos, aventurarse a lo desconocido, sentir con intensidad todo... Equivocarse, no arrepentiste de hacer locuras que agotan las posibilidades del amor, de la lucha, del conocimiento... Tener a la amistad como algo muy elevado, no eludir la conmoción que nos provoca el mundo con todas sus contradicciones... Difícilmente hallarás a un escritor que tenga un trabajo seguro, que esté 'domesticadoí, que no se vea agitado por las pasiones, y las injusticias, que no se halle inmerso en búsquedas desde siempre... Que no le duela el mundo...".

¿Cómo le ayuda en su trabajo personal esta faceta de director de una institución independiente que se dedica a formar escritores?, ¿qué ha obtenido de ello?

"Es algo enriquecedor. Estar en contacto con los jóvenes y sus sueños, alimenta los propios. Además, todos son mis amigos: somos una fraternidad, ellos creen que es posible crear, que en este tiempo es ya decir demasiado... Y yo aprendo de ellos también; uno no debe nunca ser fatuo, la literatura es tan noble que nos da una lección todos los días. Yo se los digo siempre: nadie está por encima de ella, y hay que reverenciarla como un dios oculto. En nuestro Estado hay mucho talento, y frescura, y oponemos la inocencia a la gran costumbre que nos quieren inculcar por todos lados.

"Es una tarea difícil, porque la escuela se sostiene sola; el gobernador Fidel Herrera nos ha apoyado, pero creo que hace falta mayor atención ante este tipo de proyectos, tan nobles e importantes. Se requiere una casa propia, porque la institución crece y pronto iniciaremos una campaña para recaudar libros y, así, formar la biblioteca de la escuela, que estará abierta a todo el público, igual que cuando hacemos eventos culturales: ciclos de cine, presentaciones de libros, mesas redondas, todos gratuitos".

Por último, maestro, háblenos de los proyectos que trae entre manos ahora mismo.

"Bueno, hay varios libros concursando por ahí..., tengo otros en espera de publicación: una novela corta sobre el amor moderno que sucede en Viena a principios del siglo pasado, un libro de cuentos con un acento en lo sobrenatural en todas sus vertientes, unos tres libros de poemas inéditos, y ahora recién comienzo a escribir una novela que tenía planeada desde hace tiempo. No he publicado en algunos años, pero no he dejado de escribir, sobre todo porque estaba muy ocupado en sostener una familia a distancia, que además, te diré, mis hijos son lo más importante en mi vida...

"Tengo por ahí un proyecto en el que trabajo también, que es el guión de una película sobre Monseñor Guízar y Valencia, por encargo, y es algo fascinante, que me ha acercado mucho a la religión; yo que escribí sobre el mal, creo más que nunca en Dios. Pero eso se lo debo a una mujer maravillosa: Beatriz...".

Unas palabras finales...

"Creo que la literatura puede contribuir a construir un mundo mejor, creo que ése es uno de los caminos que el artista puede escoger... Mi vida, como te dije, toda es literatura; por ejemplo, mi correo electrónico está sacado de una novela: El viaje al fin de la noche, de Luis Fernando Céline, donde el protagonista se llama Bardamu, y así es mi email: bardamu64@hotmail.com".

Así es Irving Ramírez, un xalapeño cuyo fervor "puro y duro" en la letra escrita lo conduce a entregarse hasta las últimas consecuencias.

No dudamos que muy pronto obtendrá un premio importante y sus renglones ya no se quedarán al margen del lauro merecido. Mucho éxito, maestro.