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Opinión
![]() Clemente Landa Domínguez
Destino genético
Diario de Xalapa
30 de enero de 2008
Filósofos y eminencias científicas de todo el mundo se están poniendo de acuerdo acerca de una inquietante hipótesis: ciertas conductas humanas no tienen origen cultural ni son dictadas por el sano juicio ni por los usos ni por las costumbres, sino que están impresas en los genes como parte de la herencia recibida en la cruza de sus padres. Eso significa que el proceder de la moralidad convencional, en ciertos aspectos, no es consecuencia de la civilización, sino producto de la mente humana primitiva y fortalecidos por la evolución.
A ver, a ver, vámonos aclarando, dijo un cuervo. ¿Eso quiere decir que todos esos millones de exóticos mexicanos proclives a mentarse mutuamente la madre de carro a carro, expertos en tirar basura en la calle, en destrozar los bienes comunitarios, que además desdeñan la lectura, pero se desgañitan cada semana y hasta lloran frente a un partido de futbol, no tienen la culpa de ser así, sino que biológicamente están sentenciados por sus genes para hacer tales cosas? ¡Caray!, haberlo dicho antes, mis queridos filósofos. Con razón aramos en el mar al tratar de hacerle entender a las autoridades de Tlacotalpan que mandar un manso y bello toro cebú a una turba de borrachos, con la única finalidad de matarlo, no es una tradición, sino una barbaridad. Con razón elegimos presidentes de la misma forma en que se elige a un cereal o una revista, pues acostumbrados a vivir basados en la telenovela, en los comerciales y los ideales que nos mande la televisión, no pensamos que nos nutra, sino que nos entretenga. En contra de tal teoría, la cual parece revelar una absoluta carencia de buenos genes entre nuestros conciudadanos, dejando vulnerable a la mutación la civilizada convivencia, me parece tarea de todos cambiar un poco esa idea común que el mexicano deba ser jodido por naturaleza, y ahora hasta por herencia. Nuestra sociedad está dotada con todas las herramientas para alcanzar innovación y lograr convertirse en una sociedad mejor, ya que no tiene ninguna limitación genética que le impida utilizar su inteligencia. Tratar de entender la cultura mexicana no es algo complejo, es algo casi imposible, mucho más cuando hay estudiosos que dudan de su misma existencia, bajo la idea de que dicha cultura no nos pertenece, ya que es una mala reproducción de las culturas que nos rodean y que han influido en la historia de nuestro país. Pero como muchos, me considero más mexicano por convicción que por mero nacimiento, con una buena conciencia, esa sí innata, pero perfeccionada por la vida en esta hermosa nación. Nuestro pensamiento, como cultura nacional, no es un pensamiento que esté por debajo del de nadie, por lo que debemos de tener la capacidad para defenderlo con seguridad. Para eso tenemos que ser originales en lo que pensamos, dejar un poco la fe convertida en espectáculo y transmitida por televisión, para dejar de lado las frases de Chespirito o Adal Ramones y escapar a ese destino genético que algunos nos predicen. Comentarios: clementelanda@gmail.com Columnas anteriores
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