|
Opinión
![]() Camilo González León
Extrañar
Diario de Xalapa
25 de enero de 2008
Son muy pocos los días en los que recuerdo mis sueños. Son aún menos las noches en que duermo placenteramente: quizá exista una relación perpetua entre el amor y dormir mal.
El caso es que en estos últimos días de plano no he podido conciliar el sueño. Quizá sería mejor decir que no he podido conciliarme con el sueño. No hace tanto que mi novia se fue de la ciudad a visitar a sus familiares. Primero pasó por Morelia y me contó entre sueños y la Internet que visitó los cafés tradicionales de por allá: quizá Morelia se parezca un tanto a Xalapa. También me contó que paseó por Janitzio y que aprendió ahí cómo decir "eres el sueño de mi vida" en purépecha; me dijo que la magia que envuelve a la isla es digna de cualquier día de muertos: he ahí la respuesta a dónde he de pasar mi próximo dos de noviembre. Días después me confió (yo sé que se lo dijo a muchos, pero quiero hoy compartirlo con ustedes) que viajaba para Aguascalientes y que sus padres la tenían secuestrada: "Vamos al rancho de tu padre", le dijeron, y al día siguiente fue "vamos al rancho de tu madre". "Visita a tu abuela y come con tus tías"; ¿cómo olvidar a la familia? Ya ayer que platicamos me confesó que veía a su suegra y a su cuñada el mismísimo viernes: ¿quién fuera a pensar que hasta la familia política obligaba (noblesse obligue)? El caso es que, cercano ya el día del amor y de la amistad, me permití recordar palabras que no hace mucho escuché: "Lo que necesitamos todos es del amor. Enamórate y entrégate; sonríe cada día y grítale al cielo que entregaste tu corazón". Les quise compartir hoy del amor, pensando que mañana ustedes, mis asiduos lectores, tendrán mucho que regresarme. Comentarios enamorados a: camilo551@gmail.com Columnas anteriores
|
Columnas
Cartones
|