Opinión
Clemente Landa Domínguez
El nuevo sexo débil

Diario de Xalapa
23 de enero de 2008

Para todos aquellos hombres que guardan una pasión por el cine, "Los caballeros las prefieren rubias", no sólo es uno de los videos más alquilados del mundo, sino la principal fantasía por ver a la hermosísima Marilyn Monroe, en el papel de la rubia superficial, cantando Diamonds are a girl's best friend. Por supuesto, descubrir que el guión de esta película lo escribió una mujer, hará que muchos la vean de otra manera.

En 1925, la escritora norteamericana Anita Loos escribió la novela mencionada, la cual apareció al principio como una serie en la revista Harper's Bazaar, pues el gran director de publicaciones H. L. Mencken le dijo: Nena, te estás riendo del sexo y eso es algo que nunca se ha hecho, te aconsejo que lo envíes a una revista, donde se perderá entre los anuncios y no molestará a nadie. En ese momento Anita Loos consiguió lo que parecía imposible: los hombres empezaron a leer la revista, el éxito fue tal que decidieron publicar todo el serial en formato de libro, cuya primera edición se agotó en pocas horas.

El tema de mujer es inagotable, pero los reconocimientos a sus méritos muy pocos. Todos las poetizamos, las hermoseamos y las buscamos, pero pocos dejamos el plan de conquistador para alabar su mérito social en un mundo dominado por el machismo. Por eso, sirva este breve columnario para recordar a Gerda Taró, una de las mejores fotógrafas del mundo, no sólo por su enorme valor en la Primera Guerra Mundial, sino por su visión de liberar la mojigata moral que oprimía a la mujer europea. "Me doy cuenta de que una puede estar perfectamente enamorada de dos hombres. ¡Que se vayan al diablo si me juzgan!", escribió. Murió de la única forma imaginable: un estúpido hombre le pasó un tanque encima.

Para reconocer a Josephine Baker, extraordinaria voz del jazz, superlativa para la danza y con un imponente cuerpo que mostraba con vanidad. A mi querida Venus negra se le adjudica no sólo el éxito del Charleston en Paris, sino la aceptación del color moreno en la sociedad, pues las cadavéricas mujeres parisinas se untaban cremas de nuez para oscurecer un poco su piel y parecerse a Baker.

Para recordar a mi admirada Ikram Antaki, damasquina de nacimiento, mexicana de corazón. Una mujer que no sabía ni bailar ni nadar, pero sí escribir muchos libros con posiciones poco ortodoxas para los glamorosos intelectuales mexicanos que habitan en Televisa, las páginas de sociales o las revistas que regalan en las grandes tiendas departamentales. Sus banquetes son uno de los pocos reductos en los cuales encontramos una filosofía mundial muy a la mexicana.

Los romanos reconocían dos tipos de barbarie: una dura, la ferocitas, y una blanda, la vanitas, la barbarie de la inconsistencia, de la debilidad. En una sociedad como la mexicana, dotada de capacidad para alcanzar innovación, donde no hay limitación genética que le impida utilizar su inteligencia, la única forma de entender que la mujer siga tan reglamentada por el macho se entiende muy fácil: el nuevo sexo débil tiene las gónadas por fuera.

Comentarios: clementelanda@gmail.com
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