Opinión
Derrotero
Fernándo Amaya Guerrero
Histórico reto

El Sudcaliforniano
16 de enero de 2008

¿Es valandronada de Andrés Manuel López Obrador, la de retar al presidente de la República y principales asesores a quienes llamó personeros como el director de PEMEX, para obtener y demostrar que no se precisa privatizar a la principal industria de México, como el gobierno pretende?. Yo diría que no, mas bien este resulta un reto histórico, porque en él van nada menos que tres mayúsculos, extraordinarios asuntos, a saber.

Vencido Andrés Manuel López Obrador en este debate, quedaría fulminado para toda la vida; vencido el presidente en el mismo debate, tendrá que olvidarse para siempre, de la posibilidad de legitimar un gobierno, y finalmente, el asunto de mas trascendencia para la nación.

De ganar el debate López Obrador, habrá consumado la histórica hazaña de preservar para México, y para siempre, a la industria petrolera, repitiendo con ello, el patriótico desempeño del general Lázaro Cárdenas del Río que se atrevió a nacionalizarla.

López Obrador afirma tajantemente que con pruebas en la mano, puede demostrar que de ninguna manera debe privatizare esta empresas, al contrario, habrá que fortalecerlas, y para ello, sostiene, hay recursos en la nación, lo cual implica que no se necesita una privatización que acabará con la industria que ha obtenido el crecimiento del país.

El presidente de la República, a mi juicio, no tiene para donde hacerse, y sostienen su tesis y abiertamente aunada, en cuanto que PEMEX necesita urgentemente capital fresco proveniente del sector privado, seguramente lo hace con el respaldo de información de indudable valor probatorio. No tendrá entones porque rehuir al debate a que ha sido invitado. Es mas: al Presidente, en caso de que su versión sea la correcta, le conviene este debate porque no solamente habrá legitimado su propósito de una privatización, también habrá legitimado a su propio gobierno, y algo mas valioso para él y su partido. Habrá acabado definitivamente con la vida política de López Obrador. Todas estas posibilidades, que la lógica mas sencilla respalda, no dictan otra verdad: En el reto de López Obrador al presidente, no hay ventaja en cuanto al valor de cada contendiente. Muchos dirán; "Que chiste, retar al presidente, porque si se le vence, el triunfador ganará mucho, y si pierde, no perderá mucho". Esto no cabe aquí, porque se habla de un presidente legítimo y un presidente ilegítimo: Uno de lo dos debe subsistir pero sobre todas las cosas, a la república le importa que subsista la industria que le a reportado beneficios del tamaño de su modernización.

Es deseable pues, que el señor presidente le tome la palabra a su enemigo histórico, y lo destruya políticamente hablando de una vez por todas, si puede o valientemente arriesgue su propia legitimización, pero sobre todo lo dicho, lo importante y trascendente, a que la sociedad mexicana sepa a que atenerse en relación con su industria básica. Por eso "solamente" por eso, aceptar el debate por parte del presidente, interesa a la nación.

En otro orden de ideas, amigo lector, es altamente preocupante lo que está sucediendo en la frontera norte, justamente en la ciudad de Tijuana, donde mexicanos que transitan o que viven en la colonia Libertad, han sido atacados con gases lacrimógenos por guardias estadounidenses, parapetados en su territorio.

Estos alegan que así responden a la pedriza de que son objeto de parte de indocumentados que han fracasado en su intento de cruzar la frontera. Como dice el comentarista de OEM licenciado Eduardo Andrade: "De ser cierta esta versión, la respuesta es inadecuada"

Suponiendo cierta, que un grupo de vagos está lanzando piedras al paso de los guardias fronterizos de Estado Unidos, la obligación de estos, es reportar el suceso a las autoridades correspondientes, pidiendo acción inmediata.

Vale decir que esto se hace entre dos naciones sólidamente unida por la amistad y la decisión de tener siempre buenas relaciones. Pero cuando a una de ellas las buenas relaciones no interesa, como lo prueban su propias acciones, eso de la buena voluntad sale sobrando.

Algún catedrático universitario dijo no hace mucho a este periódico, que a México en realidad le sale igual cual de los candidatos presidenciales de aquel país triunfe: La historia nos dice que la idea y la praxis en aquel país, son lo negocios, lo intereses propios, lo cual fuera normal en seres automáticos gente robotizada, pero no en el caso de aquellos que a cada instante invocan al creador, rezando y pidiendo por a salud propia y ajena, con la diferencia que a la salud ajena cotidianamente la envían metralla.

Siempre es deseable que nuestros gobiernos trabajen con entera independencia del exterior, pero en momentos como este que tiene escenario en Tijuana , es además deseable, urgente. Es necesario que nuestra cancillería se revista de valor, para enfrentar este problema, antes de que crezca.

El señor presidente tienen en efecto, muchos y muy gordos problemas en la manos, y este pudiera resultar el más delicado porque está naciendo y las noticias no dicen que está creciendo.

Alguien ha aventurado ya, que esto pudiera llegar tan lejos, como ver en nuestro suelo tropas estadounidenses. A Calderón no le falta inteligencia para valorar este problema, pero además de inteligencia, recordemos que se precisa mucho valor, y cuando los colaboradores resultan tan ineficaces como ineptos, el valor no es ni tan grande ni tan abundante como se requiere.
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